Capítulo 5 Balas perdidas

1191 Words
Brent El recorrido fue rápido, Gustavo se fue directo a comer; mientras conduje a dicha dirección, cayendo la tarde estoy en una tienda de lo que parece libros, me pareció extraño estar aquí, pero la llamada de mi jefe aclarando mi posición no tuve duda, me envió una imagen del objetivo a matar, sin dejar rastro siendo el dueño o dependiente siendo de aspecto una persona de cincuenta años, canoso con bigote que se pinta de n***o, niego ante eso último que hacen para sentirse más jóvenes. — Bien debo esperar, a que cierre y le daré una visita para conseguir su último adiós. — mencioné para mí mismo, dentro del auto, viendo a cada parte. Me recuesto mejor, logrando poner la alarma en mi reloj de muñeca, necesito dormir un poco, aunque mi subconsciente me dice que puedo con esto, pero la droga causa ese efecto te deja cansado como débil, cierro mis ojos recostando mi cabeza en el espaldar del asiento para solo centrarme en descansar mi mente. Luego de unas horas el sonido se hace presente, logrando que me sobresalté en mi lugar mirando como la noche está llegando veo el reloj nuevamente siendo las seis de la tarde, detallo al objetivo estar cerrando afuera del establecimiento ese es mi momento, tomo mi suéter con capucha que tengo detrás del asiento y me lo colocó siendo de color n***o el arma la colocó detrás de mí cintura para no ser vista ya se encuentra cargada. Por lo que al salir, dejo el seguro puesto guardando las llaves en mi bolsillo trasero y me encaminó dentro de la dichosa tienda, note menos personas pasar es la hora perfecta, que al entrar suena la campana dentro de la tienda, algo que me irritó me voy ubicando viendo cada libro en sus estantes marcados los antiguos como los nuevos, niego ante tanta tontería, pero miro en la caja al señor contar su dinero no hay nadie al parecer hago una vigilancia mínimo, hasta que me hablan cosa que estoy de espaldas y me mantengo en mi lugar. — ¡Estoy cerrando! Elija rápido no tengo tiempo. — manda el anciano, cosa que sonrió de lado, tomando un libro de lo que parece la carátula es roja con un nombre extraño. — ¡En cuenta! Deme un momento. — pedí dejando lo amable, que nunca uso y el señor gruño por lo bajo. — Apresúrese. — fue todo lo que oí y asentí en mi lugar, sin darle la vuelta. Me encaminó un poco, llevando dos libros en mi mano, eso será usado cómo distracción hasta que me giro a un pasillo derecha algo estrecho por el espacio pequeño de la tienda, aún no entiendo que le hace ese viejo a mi jefe para buscar matarlo, olvidó eso yendo directo a ese espacio que da justo con el recibidor para pagar, estoy por llegar tomando la cacha de mi pistola desde atrás, pero el sonido de la campana me inquieta quedándome en mi sitio. — Hola señor Black, vine por mi libro de hoy. — dice una voz suave como interesante aprieto mi mano derecha en puño. Bufo por lo bajo, al ver que ambos, se ponen hablar como amigos, me quedo esperando para estar más cerca y ver a la intrusa que acaba de entrar notando un cabello voluminoso en rulos, piel oscura que se nota cuida, sonrió de lado al ver su rostro unos ojos miel que atraen; labios de corazón que puedes besar, cierro los ojos quitando eso de mi mente. Me concentro en su conversación, para así terminar con esto, pero debo hacer que salga la tonta chica. — Dígame entonces señor Black probó el dulce de mamá. — — Claro que lo hice, son los mejores le agradeces a tu Madre. — responde el anciano con su tonta sonrisa, para darle un libro que la chica espera. — Se lo diré. — la chica extiende su mano, recibiendo el libro de color morado con una categoría muy especial crimen. Mire el libro dándome cuenta, que está chica le gusta el misterio lo tendré en mente, la veo que se despide y ese es mi momento me acerco en el recibidor con los dos libros el tal Black me mira casi no puede verme por como uso mi capucha, hace un minuto se fue la chica detallo el espacio solo el hombre comienza a guardar el libro en una bolsa hace la factura no pierdo tiempo al recibir el costo. — Son Diez pesos… — Excelente aquí lo tiene. — saco mi arma apuntando su cabeza, el hombre en su sitio se sorprende, pero después opta una mirada severa. — ¿Quien eres? — comenta. — Eso no importa confórmate con saber que M; te quiere muerto. — comunique sonriendo con maldad, y el hombre tratar de sacar algo de su mostrador. Al ver su intención disparé de una vez, uno en su cabeza y el otro en su pecho, cayendo inerte en el suelo sin vida di el fin al objetivo; pero un grito agudo del lado derecho, me dejó estático en mi lugar viendo a la misma chica que se devolvió; maldije en mi interior porque la chica comenzó a temblar en su posición. — ¡Asesino! — me grito, sin dejar de estar asustada. Respire hondo, para verla moverse para irse, cosa que no iba a permitir en zancadas rápidas llegué a su persona, haciendo que se eche para atrás la tomo del brazo apretando duramente acto que hace que se quejé. — Suélteme… — Escúchame bien niña tonta. — Pauso; notando que su mirada era severa eso me agradó. — No tengo porque oír a un asesino. — se zafa de mi agarré, cosa que la tomo está vez de la cintura mostrando su sorpresa. Es cuando comienza el forcejeo, trata de golpearme cosa que esquivo en eso se oye otro ruido dejándome alerta la tomo tapando su boca evidenciando que pasaba una patrulla la miro haciendo que guarde silencio lo hace; pero lo que vino después me dejó en desventaja al sentir como me golpean en mi entrepierna gruñí de dolor tocando el área afectada la chica huye y con ello la pierdo de vista, como pude salí por la parte de atrás la evidencia del muerto estaba pero mis huellas no, en eso soy bueno para ocultar el rastro, al estar afuera me encuentro con un callejón desolado no pierdo tiempo y corro para llegar al auto, miro por varias partes buscando a la chica que es mi problema, vuelvo a maldecir por no haber hecho nada al estar cerca de mi auto entro y enciendo el motor para salir de la zona. — ¡Maldición! Ahora tengo otro problema. — solté con molestia, pero a la vez reconocí la cara de la chica ¿no sé su nombre?; pero pronto lo haré. Todo esto meditaba, buscaría la forma de dar con ella y mi juego va iniciar me llama la atención su carácter es fuerte, pero no tanto como yo la haré quebrarse no por nada soy Brent Anker.
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