Joder, me sentía en una novela. No le respondería, no podía, no sabía qué decirle.
—Mi stereo sigue encendido, así que...
Me encamino escaleras arriba, pero él se adelanta y toma de mi mano sin jalarme, simplemente me detiene.
—No has respondido la pregunta.
Y esta vez en serio no podía hablar, simplemente me concentraba en su mano tomando la mía, su tacto era tan tibio, como si pudiera calentarme de solo tocarle.
—Olivia, yo de verdad quiero besarte, no sabes cuantas ganas tengo de hacerlo —se detiene y suelta mi mano—, pero no te haré hacer algo que no quieras, así que mejor me te dejo.
Escucho como camina hacia la puerta, y madre mía, no sé cómo pero me giro de golpe colgándome de su hombro y con mi otra mano lo jalo de la corbata para que pueda alcanzarme y siento como nuestros labios se unen torpemente. Siento sus manos en mis caderas y yo pongo las mías en su rostro sintiéndolo un poco rasposo a causa de su naciente barba.
—Eres tan buena —se separa pero vuelve a juntarse, y de nuevo se separa—, besando.
—Cállate —le hablo y lo vuelvo a jalar hacia mí.
Sus manos se vuelven un poco locas y las siento subir y bajar alrededor de mi cuerpo, y eso me hace sentir... ¿caliente? Sus manos toman de mis muslos y me carga haciendo que enrede mis piernas en alrededor de él, camina hacía el sofá y se sienta conmigo sobre su regazo. Sigue besándome y yo empiezo, por alguna extraña razón, a desear que intente algo más que simplemente besos. Y como si hubiera leído mi mente, empieza a bajar sus besos por mi cuello dejando un camino húmedo, mete sus manos debajo de mi camiseta y, joder, siento un escalofrío recorrer mi cuerpo y es cuando está a punto de subir a mis pechos cuando me detengo.
—Logan —hablo un poco exaltada—. L-Lo siento, no sé si pueda hacerlo —lo miro asustada e intento pararme pero él me vuelve a detener.
—Descuida, entiendo, eres una niña buena, así que creo que puedo esperar —me mira curioso y un poco divertido.
¿Acaso hablaba sobre el sexo? ¿O qué iba a esperar? Claro que de sexo, idiota.
Parpadeo y lo miro.
—Mientras quédate conmigo.
Me siento sacada de onda, y simplemente veo como se acomoda recargado en el sofá y me toma como a un bebé y me acuna en sus brazos, recargo mi cabeza en su pecho y escucho su corazón latir, y como si fuera poco lo olfateo discretamente disfrutando de aquel olor a menta fresca, olía tan bien.
Cierro mis ojos y disfruto de su presencia, siento como acaricia mi cabello y planta varios besos en mi cabeza, lo escucho suspirar y entonces lo miro.
—¿Todo bien?
Asiente sonriendo.
Quiero seguir hablando con él, pero no se me ocurre nada, absolutamente nada, asiento y vuelvo a recargar mi cabeza en su pecho. Veo como una de sus manos descansa en mis piernas y observo sus masculinas manos, llamando demasiado mi atención, suelta un pequeño apretón en mi pierna haciendo que me dé cosquillas.
—No —suelto riendo y quitando su mano.
Él me mira interesado y sorprendido, sí, acababa de adivinar una de mis debilidades, joder.
Me mira intensamente, y yo lo miro asustada, veo como lame sus labios haciendo latir muchísimo más rápido mi corazón, sonríe levemente y puedo ver en sus ojos ferocidad.
—No —intento hablarle, pero es tarde.
Sus manos me atrapan y se entierran torpemente en mi cuerpo subiendo y bajando, causando cosquillas; suelto a carcajadas y siento como mi respiración es cada vez más difícil de mantener.
—Alto —grito entre risas.
Ambos caemos al suelo, pero eso no evita que siga haciéndome cosquillas. Veo con dificultad su rostro lleno de alegría y diversión, disfruta verme reír, o eso quiero creer.
—¡Ya, por favor! —le ruego.
Empiezo a juntar mis piernas y trato de ponerlas entre él y yo.
—No, Logan, alto.
Logro mi propósito y justo cuando quiero empujarlo lejos de mí, se detiene poniendo mis manos arriba de mi cabeza con una mano y con la otra baja mis piernas, las cual atrapa con sus piernas.
Me mira sonriendo y yo intento controlar mi respiración sintiendo como mi pecho sube y baja rápidamente, sus mirada se alterna de mi rostro a mi pecho causando que me sonroje.
—¿Por qué yo? —mis palabras escapan de mi boca sin siquiera pensarlo.
—Porque tienes algo que llama mi atención.
Paso saliva.
—¿Y qué es?
—Inocencia —sonríe maliciosamente—, y tengo unas tremendas ganas de corromperte de buena manera.
Por alguna razón aquellas palabras simplemente me hacen querer estar con él más y más, y ser corrompida por él y nadie más que él.
Sin previo aviso atrapa mis labios desesperadamente, aun teniéndome atrapada, haciendo que la respiración sea lo menos importante en ese momento. Lentamente siento como se posiciona entre mis piernas y se pega a mí rozando nuestros sexos, y puedo sentir lo duro que está, un gemido escapa de sus labios y yo reprimo el mío mordiendo levemente su labio inferior.
Pero el momento s****l es interrumpido por sonido de un auto y la voz de mi hermano, y me detengo de golpe.
—Mi hermano —miro a Logan con los ojos abiertos como platos—. Mierda.
Ambos nos ponemos de pie de golpe, él se sienta en el sofá y yo corro escaleras arriba antes de que llegue.
—Olivia —llama a mi nombre y me asomo a verlo.
—Nada de malas palabras, nena.
—¿Qué? —lo miro desconcertada.
Cuando intenta seguir con la conversación la puerta se abre y yo corro a esconderme a mi habitación.
—Señor Hamilton —escucho la voz de mi hermano iniciando conversación con Logan.
Me tumbo en mi cama mirando hacia el techo y pienso en lo que ha pasado, y solo me enfoco especificamente en las veces que juntamos nuestros labios, nuestros cuerpos de una manera nueva para mí, nuestras miradas. Sonrío creyendo que tal vez, y solo tal vez, él pueda ser el indicado.
Pero recuerdo su edad, la cual no me ha dicho pero es claro que es mucho más grande que yo, y entonces las posibilidades de que sea "el indicado" se reducen a un veinte o diez por ciento. Resoplo y me incorporo viendo a mí alrededor.
—Olivia —mi hermano me habla.
Corro al barandal que deja ver la entrada y lo veo al final de las escaleras.
—Baja —me habla débilmente.
Bajo las escaleras con cautela y confusión.
—¿Por qué dejaste solo al señor Hamilton? —me habla en susurros.
—Solo subí a —piensa rápido, Olivia—, ponerme zapatos.
Ambos miramos mis pies y estos siguen descalzos.
Me mira sarcástico.
—Te dije que subí por ellos, y no los encontré aún.
—Bien, sube y quédate allá, yo lo atenderé.
Paso saliva y no me dan ganas de hacer lo que me dice, quiero estar con él, con Logan.
—S-Sí...
—Chicos, ¿puedo pasar a su baño? —pregunta Logan.
—Sí, claro —responde mi hermano—, arriba en medio de nuestras habitaciones, Olivia.
Cuando menciona mi nombre me da a entender que le muestre el baño, asiento un tanto nerviosa y veo como Logan camina hacía a mí. Nos dirigimos a su destino.
—Aquí es —señalo el baño.
—No quiero que digas malas palabras, ¿quedó claro?
—¿Qué?
—Lo que dijiste cuando llegó tu hermano fue una mala palabras, y créeme cuando te digo que no tolero que digas malas palabras.
Empiezo a creer que sé cuál es su juego, o algo así, y entonces empiezo a tentar el terreno que creo que empiezo a pisar.
—No puedes ordenarme que hacer —hablo retadora.
—¿Ah, no?
—No —me paro derecha intentando alcanzarlo mínimo a sus labios, pero me es imposible—, no eres nadie.
—Princesa, claro que sí —toma mi mentón y se acerca a mi rostro, y desesperadamente deseo que una nuestros labios—, ¿te das cuenta?
Abro mis ojos como platos, y entonces me doy cuenta que tiene razón.
—Sí quieres que siga besándote, tendrás que obedecerme, princesa, ¿queda claro?
Asiento mirándolo a los ojos.
—Bien —esta vez planta un beso bastante húmedo en mis labios dejándome deseosa de más.
Se separa de mí y toma de mi mano para llevarme dentro de mi habitación. Se dirige sin dudar a mi escritorio y toma mi computadora sin pedir permiso, pero no me molesta en absoluto.
Veo que abre la pestaña de Skype y agrega un nuevo contacto.
—Cuando quiera hablar contigo lo harás sea la hora que sea, sin importar lo que estés haciendo, princesa.
Asiento sin decir una sola palabra.
—Me tengo que ir. Por cierto, ten —saca un tarjeta de presentación—, agrega mi número y mándame un mensaje para que estemos más en contacto.
Planta un nuevo beso en mis labios y sale de mi habitación.
Escucho como baja las escaleras, habla con mi hermano, se despiden y sale de mi casa, corro hacia mi ventana para verlo por última vez y veo como se marcha en un deportivo n***o.
Aún estoy algo aturdida por todas sus indicaciones, pero muy en el fondo sé que me agrada que me hable así, tampoco es que sea una sadomasoquista pero creo que es bueno que alguien sea tan seguro de sí mismo. Me siento frente a mi computadora y veo el nuevo contacto.
"Papi"
Me sorprende la manera en que se ha agregado pero pensándolo, creo que tiene sentido.