Kevin, estaba furioso, no solo furioso, estaba asqueado, se odiaba a sí mismo, por su culpa, terminamos en un lugar insano, un infierno de pandilleros y drogadictos, un lugar el cual era dominado por un sujeto que fingía ayudar a los huérfanos, este hombre nos tomó y ahora éramos de su propiedad, el cual no nos dejaría ir, de su infernó, de su reinó.
- Ay, me duele un poco. Dije.
- José, perdón por meterte en esto, fue mi culpa, no debimos confiar en visaje, perdón, perdóname, lo lamentó. Dice Kevin, culpable y molesto con singo mismo.
- No te preocupes, no estoy molesto, no tienes la culpa, si, es verdad que visaje termino siendo un criminal, pero ey, nos tenemos a nosotros, somos amigos, hermanos de otra madre, no te afliges.
- Pero, por mi culpa, te arrastre a ese agujero.
- No te preocupes, da lo mismo, si pudimos escapar del orfanato, supongo que podremos sobrevivir. Dije.
Kevin se tranquiliza, se sentía menos culpable gracias a mis palabras, pero aunque logre calmarlo, una promesa se selló en su corazón, quería arreglar las cosas, quería reparar su error, tal vez éramos niños, pero éramos hombres, éramos humanos, y como tal, poseíamos una sed de venganza y Kevin desarrollo una sed insaciable, que acallaría sin importar el tiempo.
- José, aunque por nuestra culpa, ahora le pertenecemos a un criminal, quiero hacerte una promesa. Dice Kevin de forma fría y calculada.
- ¿y cuál es? Pregunte…
- Te protegeré, quien se meta con nosotros, lo pagara caro, por ahora somos nada ante visaje, pero algún día, tu y yo seremos los reyes.
Kevin hablaba enserio, su sed de venganza solo sería saciada, con la muerte de Visaje, lo cual sería su único objetivo, para enmendar su error.
Sin nada más que hacer, nos echamos a dormir en el frio y húmedo piso.
En la mañana siguiente, visaje junto con un grupo de pandilleros, entran y nos despiertan.
- Buenos días nenitas, es hora de levantarse, hoy es su primer día de trabajó.
- ¿Día de trabajó? Pregunte.
- Claro mocoso, ¿no esperaran que les de comida sin trabajan?.
Visaje nos lanza una bolsa llena de drogas-
- ¿Qué es esto? Pregunte.
- Cannabis de la mejor calidad, saldrán a las calles y la veneran.
- ¿quieres que vendamos drogas? Pregunte.
- Claro, solo tiene que ir a los parques y escuelas, vendan la droga y cumplirán con su trabajó. Responde visaje como si no fuera la gran cosa.
Estaba molesto, no quería vender drogas, pero si me negaba, de seguro me latinarían, esta gente era peligrosa, asesinos, violadores, secuestradores y ladrones, tenía miedo, mi pecho solo me pesaba. Pero quería negarme.
- No haremos…
Antes de que me negara, Kevin se interpone y me lleva la contraria.
- ¡Lo haremos!, venderemos las drogas. Responde Kevin al tomar la bolsa.
- Bien, ya me caes bien niño, vendan las drogas y cuando me entreguen el dinero, les daré algo para desayunar.
- Como ordene visaje. Responde Kevin con lealtad.
- Buen chico, me gustan que mis cachorros sean leales. Dice visaje de forma presumida.
No lo podía entender muy bien, ¿Por qué Kevin era tan leal? pero en su mirada, sus ojos decían lo contrario. Salimos a vender la drogas, yo lo hacía por miedo, pero mi hermano lo hacía con mucha dedicación, aunque era un principiante, era listo, parecía que en verdad, ser un criminal era lo suyo.
Después de algunas horas, de forma extraordinaria, vendimos todas las drogas, ganando una suma de trecientos dólares, visaje estaba impresionado.
- ¡Pero bueno! que maravilla, sigan asi, y pronto les daré mejores privilegios.
- Sí, señor. Dice Kevin.
- ¿Cómo te llamas?.
- Me llamo Kevin, y él se llama José.
Kevin era obedece, como un leal soldado, aunque era joven, poco a poco se ganaba la empatía de visaje.
- Muy buen trabajó Kevin, pero si tu amiguito no mejora, tendremos que deshacernos de él. Dice visaje al apuntarme con un cuchillo.
- Descuide, él hará un buen trabajó, me asegurare de eso, señor.
- ¿Señor? Pero que buen chico, pensaba darles un desayuno simple, pero pueden comer lo que quieran, tengan dinero y diviértanse. Responde visaje al darnos parte de las ganancias.
Mientras caminábamos por la calle, no pude reprimir mi curiosidad, no entendía porque Kevin era tan sumiso ante un monstruo como visaje.
- Kevin, anoche, pude ver la ira que tenías hacia visaje, ¿Por qué ahora eres tan leal? pregunté.
- No quiero hablar al respectó, pero no podemos negarnos, si queremos sobrevivir, tendremos que obedecer. Responde Kevin.
- Pero…
- No diré nada más.
Kevin no quería seguir hablando del asunto, solo guardo silencio por el resto del día.
Los años pasaron, y Kevin y yo poco a poco nos ganamos el cariño de visaje, Kevin era el favorito, era leal, servicial y como un asesino infalible, cumplía con cualquier trabajó que se le encomendara, con el paso de ocho largos años, terminamos aceptando nuestro destino cual cuervos hacia un cadáver fresco, éramos criminales, respetados, temidos y odiados.
Kevin era el líder de la pandilla de visaje, ya que como había jurado, este lo asesino, por la espalda, y hace un año y como mano derecha, tomo el control de toda la organización, lo cual me sorprendió ya que nadie se esperaba que el asesino más leal y confiable de visaje, fuese el único que lo asesinara mientras dormía en un burdel.
Kevin paso a ser el nuevo rey de las comunas, de los barrios y de las pandillas, ganando poder, dinero y mucho respeto. Yo no destacaba tanto, al tener tan solo dieciséis años, muchos no me consideraban la gran cosa, pero al ser el mejor amigo de Kevin, muchos también me temían.
Pasamos de vivir como ratas, en una casa insana, a vivir en lujosos apartamentos, teníamos dinero, autos, armas y mujeres, vivíamos como auténticos gánsters, Kevin era feliz, pero por otra parte, yo, me odiaba, por las cosas que tenía que hacer y por las cosas que había hecho para llegar a la sima.
En una noche, mientras dormía, un sueño, una pesadilla, un recuerdo extraño me acoso, y yo solo podía revocarme cual niño pequeño, ante tales imágenes en mi cabeza.
- No, no, no, Elena, no, por favor no. Dije de forma inconsciente mientras sufría por esa pesadilla.
No sabía porque soñaba sobre un orfanato en llamas, niños muertos y una creatura con escamas. La pesadilla literalmente me asusto tanto, que grite de terror, mi corazón palpitaba como loco, pero rápidamente me tranquilicé, cuando me di cuenta que era un simple pero horrible sueño.
Aunque fue una pesadilla, ya no podía volver a podía dormir, asi que sin ningún remedio baje a mi cocina, y tome un poco de agua. El refrescante vaso de agua, calmo mis ansias, parecía que la pesadilla no era la gran cosa, pero cuando mire mi ropa empapada de sudor, de pieza a cabeza, me di cuenta, que aunque la pesadilla fue confusa para mí, mi cuerpo recordó algo traumático.
En la mañana siguiente, tres de mis hombres, vienen a recogerme para cenar en un elegante restaurante, donde me reuniría con Kevin y un nuevo socio.
Cuando llegamos al restaurante, Kevin de inmediato noto mi falta de sueño, normalmente podía disimularlo ante los demás, pero Kevin me conocía muy bien.
- José, ¿No dormite bien anoche? te veo algo pálido.
- Sí, no te preocupes, tuve una pesadilla es todo. Dije.
- Ya ve, como sea, espero que prestes atención y no te duermas, este cliente, no es pan comido.
- Ya sé, no te preocupes, además, tampoco era necesario que me llamaras o que convocarás a esta reunión. Dije.
- Ya sé, pero como mi “hermano de orfanato” es bueno que te relaciones más en nuestro negocio. Dice Kevin al tomar su menú.
- Después de la muerte de visaje, prometiste que ya no tendría que trabajar como criminal, sabes perfectamente que no me gusta lo que hacemos. Respondí.
- Ya sé, pero no me gusta la reputación que tienes ahora.
- ¿reputación, de que mierdas estás hablando?. Respondí.
- Eres el segundo al mando, de nuestra organización, aunque las pandillas de visaje, ahora me pertenecen a mí, tu eres el segundo al mano, pero actúas como deberías. Responde señalándome con un tenedor.
- No me digas, ahora estas, juzgándome…
- Bueno, no eres como yo, ni como los demás, usas ropa simple, no sales de tu casa y no te esfuerzas en parecer un gánster, eres recatado, y muy simple, como un puto niño bueno.
Era cierto, lo tenía todo, dinero, poder, respeto, pero no era un autenticó gánster, no quería lucir ni actuar como pandillero, y como tal, muchos no me respetaban por mí mismo, sino porque Kevin hacían que me respetaran.
- Oye, solo porque, visto y actuó diferente ante pandilleros y drogadictos, no significa que no soy letal. Dije.
- No es suficiente, hoy en día, cualquiera puede matar, tienes que ser como nosotros, vamos a un club, consumamos drogas, matemos a alguien, seamos auténticos gánsters, no es cuestión de respetó, es cuestión de actitud, nuestra gente, nuestros hombres, tienen que inspirarse de sus jefes, o al final, nos mataran. Dice Kevin con altruismo.
- Es curioso como lo dice la mano derecha que mato a visaje. Respondí.
Aunque fue un comentario que no tenía intención de molestar a Kevin, este, de igual forma lo tomo para mal, molesto lanza todos los cubiertos de la mesa y dice con un serio rostro.
- Visaje era un mostro, se aprovechaba de niños, de huérfanos, jamás lo respete, solo fingía ser empático, lo único que él me otorgo, fue su lenta y dolorosa muerte. Responde Kevin enojado por mi respuesta.
- Sabes que, no tengo tiempo para esto, encárgate de tu trabajó, me iré a casa. Dije al levantarme de mi asiento.
Kevin de inmediato me toma con violencia de mi ropa y dice.
- Te quedaras aquí.
Kevin, era muy violeto, peligroso e inestable, lo cual, por esa razón muchos le temían, ya que su inestabilidad, solo llevaba muerte a donde fuera. Yo no tenía miedo de él, ya que yo lo conocía mejor que cualquiera, y perfectamente podría irme del restaurante, pero, no quería una escena ante los demás comensales, asi que inteligentemente decidí obedecerlo.
Después de cenar, regrese a casa, pero Kevin tenía otros planes.
- ¿A dónde vas? Pregunta Kevin.
- A casa…
- Nada de eso, tengo una sorpresa para ti, iremos a un club de strippers, asi tal vez empieces actuar como un verdadero hombre.
- ¿O como un verdadero criminal? Respondí.
Kevin era un hermano sobre protector, quería que yo fuera como él, un ruin y depreciable criminal, porque siempre estaba forzándome hacer cosas que no quería, y aunque me reusara, él no aceptaba un “no”, por respuesta.
Mientras todos nuestros compañero criminales festejaban con mujeres y alcohol, yo simplemente, no veía la hora de marcharme de ese inmundo lugar, pero mientras disfrutaba de una cerveza, una amiga, del club, se acerca y con sarcasmo ella dice.
- Pero que interesante verte en un rincón.
- Hola Carol, sabes que no me gustan estas cosas. Dije.
- ¿Qué cosa? Mujeres, alcohol y drogas, si eso es lo que te hace especial. Dice Carol.
- ¿Cómo va el trabajo?.
- Como siempre en un club nocturno, acoso s****l y mucho dinero. Responde.
- Ser una camarera no es facil en este lugar eh. Dije.
- Sí, pero gracias a ti y a tu hermano, mi jefe dejo de fastidiarme.
- Tu jefe, era un gordo idiota que te manoseaba y te acosaban, si no le hubiéramos roto los brazos, probablemente te hubiera violado. Dije afirmando lo que ella pasaba.
- Al menos no lo mataron, igualmente ya quedo en el olvido.
- Kevin quería matarlo, pero yo lo detuve.
Carol era una huérfana, ella también fue arrastrada a este infierno junto con otras niñas y como nosotros, se adaptó tanto que no quería irse de las comunas que antes eran dominadas por Visaje, ella era una amiga muy querida, no solo para mí, sino para Kevin, por esa razón Carol tenía mucha protección.
- José, Carol, hijos de pu…, vamos a bailar. Dice Kevin completamente ebrio.
- Hola Kevin, como estas cielo.
- Hola bebé, ¿qué hacen?.
- Nada, como siempre hablando con José, ya que es incómodo verlo siempre apartado de los demás. Responde Carol.
- Soy insocial por naturaleza, además déjenme tranquilo con mi cerveza. Dije al besar mi botella de alcohol.
- Haha, no te juzgo, igualmente es normal que te alejes, a ti no te gustan estas cosas. Respondí Carol.
Aunque Carol era comprensiva, Kevin no lo era, aun quería que actuara de otra forma.
- No, hicimos esta fiesta para ti, Carol, quiero que busques a las mujeres más hermosas y reserva una habitación para José, para que se divierta. Responde Kevin.
- Querer que me acueste con strippers, no cambiara nada. Respondí.
Kevin se estaba empezando a molestar, pero Carol inteligentemente interviene, haciendo lo impensable.
- Tranquilo ustedes dos, Kevin, regresa a la fiesta, me asegurare de que José, vaya a un curto, llegaron chicas muy guapas que lo harán sentir muy bien.
- Más vale que esta noche te esfuerces José. Responde Kevin antes de regresar a la fiesta.
- ¿Qué pretendes? Pregunte.
- Nada, en diez minutos ve al cuarto nuero 12. Dice Carol al marcharse.
No me interesaba acostarme con mujeres, no era gay como algunos rumores lo afirmaban, solo que no era algo era prioritario, no importaba si estaba con uno o más mujeres, no estaba en busca de relaciones de una sola noche, pero tampoco una relación seria, lo cual para muchos de mis compañeros era extraño, al ser pandilleros de ideologías simples, creían que era homosexual, lo cual me ganaba alguno que otro insulto, ya que eran pandilleros machistas, con simples principios, pero esos rumores, a mí no me importaban, ser gay o no, no era nada malo.
Después de diez minutos disfrutando de una cerveza en paz, sin ninguna otra opción, decidí ir al cuarto número 12.
Cuando entro, fue una sorpresa el ver a cinco hermosa chicas, desnudas, esperándome, pero además también estaba Carol, solo que no estaba desnuda.
- Eh, Carol, ¿Por qué? Dije.
- ¿Porque hay cinco hermosas chicas? No te preocupes, no es lo que crees.
- ¿ah no?.
- No, estas chicas son unas amigas, ellas solo fingirán que lo hicieron contigo, para que asi, puedas irte temprano. Responde Carol.
- Ya veo, pero, no creo que Kevin y los demás se lo crean, ¿Cinco mujeres? Me parece exagerado. Dije.
- Ya, pero ellas son buenas fingiendo, te harán quedar bien. Responde Carol al giñar un ojo.
- Ok, pero que sucede si tu novio entra, Kevin no es facil de engañar. Dije.
- De eso me encargare yo, puedes irte por la ventana.
- Muchas gracias Carol, no sabes cómo odio este tipo de fiestas. Dije al abrazar a mi amiga.
- No hay de qué.
Gracias a Carol, pude largarme de ese elegante y gigantesco club, no veía la hora de llegar a casa y echarme a dormir, ya que estaba cansado y solo deseaba dormir en mi cómoda y rica cama. Pero en medio del camino, no esperaría ver algo, fuera de lo común esa noche.
Cuando estaba caminando por la calle, a altas horas de la noche, sin querer, choque mi hombro levemente con el de una chica, de capucha roja.
- Ha, perdón. Dije.
La chica ni siquiera se inmuto, solo me ignoro y continúo su camino.
No era la gran cosa rosar hombros con una desconocida, pero era raro ver una chica que usaba una gabardina roja con capucha, mucho menos en una zona que conocía como la palma de mi mano.
- Qué raro, jamás la había visto. dije…
Continúe mi camino como si nada, y después de cruzar por un parque, escuche un ruido aterrador, un rugido como el de un lobo salvaje que salía de la nada, no sabía que lo producía y eso era confuso.
- ¿Que es eso?
Estaba confundido ante tal rugió, pero sin más, de repte, el sonido desapareció, y solo quedo un silencio abrumador pero que alerto todos los sentidos de mi cuerpo.