Estaba solo, en un parque de juegos a altas horas de la noche, mi intención era llegar a casa, pero cuando cruce por el parque, un rugido, aterrador, de la nada me alerto, pero de una forma misteriosa, el rugido rápidamente despareció, dando una atmósfera aterradora.
No sabía que eran esos sonidos, y no quería quedarme para averiguarlo, por lo que simplemente decidí continuar mi camino y fingir que no había escuchado nada, pero, cuando estaba a punto de marcharme, a mi espalda, de la nada, encontré un cadáver, de un simple perro callejero, me preocupé, ya que el perro, estaba muerto y olía muy mal, sus ojos eran negros, y su carne prácticamente ya estaba podrida.
- ¿Qué asco, huele horrible? ¿de dónde salió? No lo vi. Dije asqueado por el nauseabundo olor a carne putrefacta.
Me aleje de ese maldito perro, pero algo peor paso, cuando me aleje, Kevin estaba atrás de mí, al parecer no pude librarme de él.
- cinco chicas, ¿es enserio?
- Mierda, lo mismo le dije a Carol, sabía que no ibas a creerlo. Dije.
- Oh, todos los demás cayeron, pero yo no, tú eres como un principio, no eres tan fácil.
- Perdón, pero sabes que no me gusta ser un criminal, ni los gustos de la mayoría. Dije.
- No me voy a rendir, te obligare a ser un verdadero hombre, pero por ahora, no quiero gritarte ni golpearte, además ¿qué haces aquí solo? Responde Kevin.
- Créeme, solo me detuve por un momento, pero me marchare, no soporto el hedor de ese puto perro muerto. Dije.
- Sé que estoy ebrio, pero no hay ningún perro, no hay nada. Responde Kevin.
Yo de forma inmediata miro hacia atrás, y me sorprendí, al ver que tenía razón, el cadáver putrefacto del perro, ya no estaba.
- Te juro que estaba el cadáver de un perro tirado ahí. Afirme sorprendido.
- Ya veo, ¿y se levantó cual muerto viviente para su casa? deja inventar cosas, llévame a casa, estoy ebrio.
Kevin no me creía, era imposible que se creyera lo del cadáver, pero en cuando estábamos a punto de irnos, el cadáver canino, muerto y putrefacto de un perro callejero, de la nada, nos ataca.
- ¡cuidado!
Yo de inmediato, tomo mi arma y le disparo a esa cosa, pero, aunque le hubiera disparado en todo su cuerpo, seguía en pie, gruñéndome.
Kevin y yo estábamos aterrados ante tal extraño suceso.
- José, ¿Qué esa cosa? Dice Kevin petrificado y confundido.
- N-no lo sé.
El perro embiste contra nosotros, pero Kevin de forma rápida, me empuja fuera de la trayectoria del can, recibiendo el ataque por mí.
- Kevin!!!
el perro estaba forcejeando con mi hermano, trataba de hacerle algo a Kevin, no solo morderlo, quería hacer algo sobrenatural.
- José, ayúdame. Grita Kevin mientras trataba de separarse del perro.
El perro, poco a poco se acercaba al rostro de mi hermano, no solo con intención de morderlo, sino más bien hacer algo extraño y cuando lo consiguió, una sustancia, negra y viscosa, cae en la boca de mi hermano.
- Kevin resiste!!!
Yo no podía creer lo que estaba pasando, pero sin dudarlo demasiado, tomo un tubo metálico y con el, golpeo al perro con todas mis fuerzas arrancándole la cabeza cual pelota de beisbol.
La cabeza del perro cae a metros de nosotros, y después de una forma extras, este comienza a desintegrarse.
- Kevin, ¿estás bien? Dije preocupado.
Kevin estaba inconsciente, ya que había perdido el conocimiento tras ingerir ese viscoso liquido n***o. Muy preocupado lo por lo que había ingerido, decido tomar un taxi y llevar a mi hermano con “DOC” un medico corrupto que trabajaba para nosotros.
- ¿Y bien? ¿qué tiene Kevin?. Pregunte.
- Después de revisarlo, pude notar algunos moretones, como si hubiera enfrentado a un rinoceronte. Responde DOC.
- Fue un perro. Susurre.
- ¿Qué?.
- Nada, ¿no encontró ninguna sustancia en su cuerpo? Pregunte.
- No, solo mucho alcohol en su sistema, además de eso nada.
- Estas seguro, ya lo revise, no tiene nada extraño en sus sistemas.
Doc, nunca mentiría, siempre fue un gran doctor, algo corrupto, pero hacia bien su trabajo, si él afirmaba que no había nada raro en su cuerpo, era cierto. Pero yo estuve en ese momento y estaba seguro que ese líquido n***o y viscoso que escurría de la cara de ese perro, estaba dentro de Kevin, pero no tenía pruebas, por esa razón deje de insistir.
Al día siguiente, Kevin despertó, con resaca, pero completamente bien, al parecer no recordaba mucho de la noche anterior, y menos lo que sucedió con aquel perro muerto, pero eso no importaba, estaba bien y eso me tranquilizó, parecía que todo seguía igual, o eso creímos todos.
Los días y los meses pasaban y la personalidad de mi hermano, cambiaba poco a poco, era más frio, calculador, manipulador, sádico, y malvado, su cuerpo también sufrio algunos cambios, eras más fuerte, ágil y rápido, sin necesidad de ningún gimnasio, comencé a preocuparme cuando Kevin comenzó a asesinar a los socios que con esfuerzo había logrado conseguir, de formas cada vez más sangrientas y sádicas, pero también me sorprendí cuando corto con Carol y la boto como si ella solo hubiera sido una mujerzuela, no podía creerlo, Kevin siempre amo a Carol con un amor puro y sincero, lo cual fue una sorpresa para todos cuando la echo de su casa como si fuera basura.
Los meses pasaron y las cosas se ponían cada vez peores.
Durante una reunión con un contrabandista de drogas, Kevin, simplemente decidió asesinarlo junto con sus amigos.
- ¿Porque les disparaste? Pregunte impactado.
- Eran charlatanes, no quería perder mi tiempo. Responde Kevin con una sonrisa digna de un psicópata.
- El traficante, era uno de nuestros más leales socios, creí que era tu amigo. Dije.
- Que importa su muerte, conseguiremos más traficantes, vámonos.
Yo estaba furioso ante tanta frialdad, estaba indignado ante a su actitud.
- ¡asi no hacemos las cosas Kevin! no puedes matar a quien se te da la gana, dije.
Kevin solo sonríe, y lentamente me apunta con sus armas, ahí fue cuando me di cuenta, de que mi hermano, mi amigo, se había ido, y solo quedo una persona la cual ya no reconocía de ojos vacíos y sonrisa psicópata.
- ¿vas a matarme?... dije decepcionado.
- Ha, no… pero más vale que no me hables con esa actitud.
Kevin baja su arma y me da un palmada en la cara.
- ¿Quién eres dije? Pregunte.
Kevin sonríe y responde algo que me dolió.
- Tu amo, desde ahora trabajas para mí.
- Creí que era el segundo al mando…
- No, jamás lo fuiste, solo eres un chico tonto, cualquiera de mis hombres son mejores opciones, solo ere un lastre, asi que desde ahora, trabajaras para mi.
- Suenas como alguien a quien conocimos. Dije.
- No, yo soy peor.
Kevin ya no era el mismo, era un monstruo, aterrador y sádico, uno que me atormentaba, poco apoco.
Los días pasaron, tenía miedo, Kevin era muy peligroso y cada vez más personas eran asesinadas, lo cual me deprimía ya que yo tenía que participar en esos asesinatos, todo parecía ser un infierno, pero tenía fe de que las cosas regresaran a la normalidad o eso pensé cuando Carol me pidió reunirme con ella en una cafetería, el mensaje era explicito, ella estaba aterrada y yo era su única ayuda.
Me dirijo lo más rápido al café, y cuando llegue, me asusté al ver a Carol medio golpeada.
- ¿Carol que te paso? Pregunte.
- No te preocupes, siéntate.
- ¿Qué fue lo que te paso? ¿Quién te golpeo? Pregunte molesto y preocupado.
- Antes que nada, prométeme que me ayudaras, y cuando termine seguirás sentado en esa silla.
- ¿Qué? ¿de qué hablas? Dime quien te golpeo. Dije.
- Promételo. Dice Carol con seriedad.
- Lo prometo, ¿ahora dime quien te golpeo? Repetí la pregunta.
- Fue Kevin. dice Carol.
De inmediato me molesto, no lo podía creer, Kevin jamás se atrevería a lastimar a Carol, pero antes de que yo saliera corriendo en busca de venganza, Carol me detiene y simplemente dice.
- Me lo prometiste.
- Pero…
- Siéntate. Dice Carol de forma dulce y calidad.
- Carol como lo lamento, últimamente Kevin ya no es el mismo dije.
- Si, lose, Kevin murió, y fue remplazado como un monstruo, pero aun asi, lo amo.
- ¿Qué fue lo que paso?. Pregunte.
- Le di la noticia, y ahora creo que la muerte está en mi búsqueda.
- ¿noticia? ¿Qué noticia?. Pregunte.
- ¿Recuerdas que se decía que yo me había ido de viaje? Pregunta Carol.
- Claro, tus amigas me contaron que te fuiste a quedar un par de meses en la granja de tus tíos. Dije.
- Sí, porque les dije que mintieran.
- ¿Qué? ¿ósea que no era verdad? Pregunte.
- No, en realidad, me había ido del territorio de Kevin, por miedo.
- ¿miedo? ¿Kevin te estaba molestando? Pregunte.
- No, me fui, porque tenía miedo que se supiera la verdad.
- ¿Qué verdad? Pregunte.
- Ven conmigo, te enseñare mi secreto.
Carol me lleva a un motel cercano, y cuando entro a su habitación, no lo podía creer, una linda y tierna bebé estaba durmiendo, al cuidado de una chica del club.
- ¿Quién es esta chica? Pregunte.
- Es una amiga.
- ¿ y esa es su bebé? Pregunte.
- No, es mía. Responde Carol.
Me impacte al saber que Carol tenía una hija, lo cual automáticamente me llevo a una gran duda.
- ¿y quién es el padre? Pregunte.
- Es Kevin, nunca se lo dije a nadie, tenía miedo, pero ahora temo por las dos. Responde Carol asustada.
- No entiendo. Dije.
- Descuida, te lo explicare…
Carol le pide a su amiga retirarse.
- carolina puedes marcharte.
Después de que la amiga de Carol se marchara, Carol se sienta y carga a su bebé para después contarme su situación.
- Yo estaba embarazada de Kevin, pero nunca se lo dije, ya que temía de que no me creyera, como cualquier chica tenía miedo de lo que podría suceder, asi que guarde el secreto, después de nueve meses, regrese a este lugar, y le conté a Kevin sobre su hija, pero este lo tomo a mal y me golpeo, no me creyó, y juro que nos mataría a amabas en cuanto tuviera la oportunidad.
- No puedo creerlo… dije impactado.
- por esa razón, te llame, necesito que me ayudes a escapar. Dice Carol al borde sus propias lágrimas.
- ¿Cómo se llama tu hija? Pregunte.
- Se llama Isabela, en nombre de mi hermanita menor, la cual murió en estas calles.
- Cuéntame todo, prometo ayudarlas.
Mientras escuchaba la historia de Carol, me preocupe ante el peligro en la que ellas estaban, no podía creer que Kevin deseara matar a la mujer que amo y a su propia hija, era un monstruo sin duda alguna, pero no dejaría que le sucediera nada malo a las dos.
Así que, sin más remedio, le prometí a Carol que las salvaría ambas y las sacaría de este inferno, aunque me costara la vida.