Capítulo 10. El deber de proteger a una criaturita.

1769 Words
  Carol y su recién nacida, estaba en peligro, Kevin no se creyó la historia de Carol, no creía que él fuese el padre del infante, por lo que le juro que la mataría a ella y a su bebé.  Cuando anocheció, decidí dejar a Carol y a su bebé ocultas en el motel ya que no tenía un plan concreto, salir de un barrio lleno de pandilleros que vigilaban las salidas, no era fácil, pero sabía que aún tenía tiempo de pensar en plan de escape. o eso creí.   Cuando llegue a mi casa, me sorprendí y me preocupe cuando Kevin estaba esperándome junto con algunos de sus matones. -     Oh hola hermanito. -     ¿Kevin? ¿Qué hacen en mi casa? Pregunte. -     Nada, solo veníamos de paseo y pensábamos en saludarte, ¿verdad chicos? -     Sí señor. -     Sí. -     Por supuesto. Era claro que mentían, ellos tramaban algo, y era obvio lo que querían. -     Ya veo, pues agradezco el saludo, pero ya se pueden ir. Dije. -     Nah, tampoco seas tan insensible, también quería preguntarte, ¿Dónde está Carol? Dice Kevin con una sonrisa perturbadora. Mi corazón comenzó a latir rápidamente, ya que todo parecía ir a una sola dirección, pero no podía dejar que supieran donde estaba. -     ¿y yo que voy a saber? Recuerda que se fue de viaje. Dije. -     Si, disculpa mi torpeza, es que estoy ansioso esperando su regreso. -     Pues, espero que algún día regrese, sana y salva. Dije. -     Claro, no hay nada más importante que su bienestar, por eso, quiero hacerte una pregunta. -     Cual… -     ¿Por qué te metes en lo que no te importa? Dice Kevin al susurrarme en la oreja. -     No sé de qué hablas. -     Haha, ok, ok, me decepcionas hermanito, creí que eras mi “hermano de orfanato” pero solo eres un insecto. Uno de los matones de mi hermano, me golpea fuertemente en el abdomen dejándome fuera de combate. -     No te diré donde esta Carol, nunca lo hare. Dije. -     No importa ya, alguien mas no lo dijo. Dice Kevin. De inmediato, Kevin me muestra la foto del cadáver de carolina, la amiga que estaba cuidando de la bebé en el motel. -     No tenías que matarla. dije aterrado. -     Y aún faltan dos. Dice al giñarme un ojo. Kevin me golpea la cara y después se marcha en su auto, junto con los demás pandilleros. -     Tengo que ir ayudarlas. Dije. Adolorido por los golpes, me levanto y me dijo a mi cochera, pero en cuanto entro, pude ver que todos mis autos estaban pinchados, no tenía ningún auto con los neumáticos inflados, no tenía forma de llegar a Carol, antes que mi hermano, pero de forma inexplicable, la voz de una chica me susurra. -     Usa la motocicleta… Y ahí fue cuando acordé que tenía una motocicleta antigua, una reliquia de colección, pero que aún podía funcionar. Usando toda la potencia que me podía otorgar esta antigua moto, me dirijo al motel donde estaba Carol rogando que aun estuviera a salvo, cuando logro llegar al lugar me alivie al saber que Kevin aún no había llegado, pero cuando entre al cuarto, una voz, me ordena hacer algo, peligroso. -     Toma a la bebé y escóndela en un callejón… Carol se asustó cuando entre de forma despavorida en su cuarto. -     ¡ José que haces! -     No tenemos tiempo, toma a la bebé y corre, Kevin está en camino. Dije. Carol al ver mi rostro tan preocupado, ni siquiera lo dudo, tomo a su bebé, y corrió conmigo del motel, durante nuestra carrera, cruzamos por un callejo, y de inmediato recordé lo que me susurró aquella voz, y me detuve. -     ¿Qué haces?, tenemos que correr. Dice Carol -     Escúchame Carol, tenemos que esconder a tu hija en este callejón. Dije. -     ¿Qué, estás loco? No voy a abandonar a mi hija en un callejo. Me acercó a Carol y con mis palabras le abro los ojos. -     Escúchame, sabes perfectamente que Kevin no se detendrá hasta matar a su objetivo, tu hija se podrá salvar si la ocultamos. Dije. -     Pero… -      Si logramos salir de esta, te juro que regresaremos por tu hija, no podemos arriesgarnos a perder todos, si no logramos escapar, al menos tu hija vivirá. Dije. Carol sabía, que si era atrapada con su hija, ambas morirían, y como toda una madre, pensaba primero en bienestar de su pequeña, asi que, en medio de corazón partido y lágrimas, ella me da a su pequeña; Al tomar a su hija, de inmediato mi corazón latió rápidamente, no por miedo, sino por amor, cuando cargue a esa linda criaturita, sonriente y rebosante de inocencia, me jure a mi mimos protegerla e incluso con mi propia vida, asi que con mucho cuidado oculte a la bebé dentro de una caja de cartón y le susurré. -     Tranquila Isabela, juro que regresaré pequeña. Dije La bebé de inmediato sonríe de forma inocente y dulce, como si estuviera consiente de la situación, como si confiara en mí. Después de dejar a la pequeña criaturita, Carol y yo nos marchamos, pero de inmediato, Kevin junto con su matones, nos interceptan y usando sus autos, ellos nos bloquean el camino. -     Vaya, pero miren quienes son. Dice Kevin al bajarse de su camioneta. -     Kevin por favor, no nos hagas nada. Suplica Carol. Yo de inmediato saco mi arma y le apunto a Kevin. -     No te acerques maldito. Dije molesto. -     No te hagas el héroe José, los héroes no existen. Responde Kevin de forma arrogante.   De inmediato todos los pandilleros toman sus armas y nos apuntan. -     Si sueltas tu arma, te prometo que no les hare daño. Dice Kevin. No teníamos alternativa, no quería que lastimaran a Carol, asi que arrojo mi pistola al piso. -     No le hagas nada Kevin. dije. -     No te preocupes, ¿Dónde está la bebé?. -     No está aquí, la oculte en otra ciudad. Responde Carol. -     En otra ciudad, ¿por quién, no tienes familia o sí?. Responde Kevin. -     Una amiga la está cuidando, y ni siquiera yo sé dónde está. -     ¿Entonces la pequeña no está aquí? Pregunta Kevin. -     No… -     Es una lástima, ¡sométanlo! Los matones de Kevin de inmediato me rodean y me someten agarrándome de ambos brazos. -     ¡suéltenme! Kevin, dijiste que no nos lastimarías. Dije. -     Ese es tu problema más grande hermanito, crees en la bondad de los demás. Responde antes de golpearme en la cara una y otra vez. Los golpes de Kevin parecían proyectiles de concreto, sentía que mi rostro, se partiría a la mitad antes de quedar inconsciente, pero antes de desvanecerme por los golpes, Carol en un desesperado intento por ayudarme, ataca a Kevin por la espalda, pero este no le afecto. -     Maldita. Así que enojado y con sed de sangre, la toma del cuello, con una sola mano y poco apoco la levanta del suelo con una fuerza sobre humana. -     Escúchame muy bien José, matar es lo único que podemos hacer bien los humanos, si pensaste alguna vez que pudiste ser un héroe, este es el resultado por pensar que podías ayudarla. -     No… no, Kevin, no, mátame a mí, pero a ella no. Suplique. -     Mira bien, este es el verdadero castigo que mereces. Kevin poco apoco comienza a estrangular el cuello de Carol, haciéndolo lentamente para que su muerte fuera más y más dolorosa. -     NO LO HAGAS, KEVIN!!!. Carol se asfixiaba lentamente, y con sus propias uñas trataba de liberarse, pero Kevin poseía un cuerpo muy resistente, por lo que no le afectaba mucho, los zarpazos en su brazo. Kevin solo sonreía y se regocijaba al ver como la vida de Carol se desvanecía poco apoco. -     Hahaha… -     DETENTE!!! Yo gritaba, suplicaba y lloraba para que la dejara libre, pero eso solo le daba, más y más placer al monstruo que una vez fue mi amigo. Y después de tres largos y horribles minutos, Carol, al fin murió. -     No… Carol. Kevin solo sonrió y dejo el cuerpo de Carol cerca de mí. -     No… Carol… -     ¿Jefe que hacemos con él.? Pregunta uno de los pandilleros. -     Haa, déjenlo, matarlo ya no sería gracioso, al menos con esto entenderá, que solo existen los villanos. Kevin se marcha junto con los demás, dejándome a mí y al cadáver de Carol. -     Perdón… perdón, perdóname, Carol… te falle, no pude protegerte. Susurre mientras lloraba al cadáver. No podía seguir viviendo ante mi fracaso, el saber que no proteger a mi amiga, me partió el alma y también me partió el corazón el saber que mi hermano ya no era humano, sino más bien un monstruo. Odiándome a mí mismo por no proteger a Carol, en medio de lágrimas y una profunda depresión, decido tomar el arma que estaba tirada en el suelo, y con ella suicidarme. Pero, cuando tenía la pistola dentro de mi boca y listo para presionar el gatillo, una voz susurra. No… lo hagas… De repente en medio de la oscura y silenciosa noche, en mi cabeza, escucho el llanto de un bebé, alguien me llamaba, y en ese momento, saque la pistola de mi boca y la arroje lo más lejos de mí. -     ¿Qué estoy haciendo? Tengo que ir por ella. Me dije a mi mismo. Me levanto y corro con todas mis fuerzas hasta el callejón donde se escuchaba los tiernos e inocentes lamentos, de una lida criaturita. Cuando me acerque a la bebé, tenía miedo, miedo porque no pude salvar a su madre, pero en cuanto la cargó en mis brazos, mi miedo desaprecio, como por arte de magia, Isabela extiende sus pequeñas manitos y toca mi cara, después como si fuera un juguete, comienza a jugar con mi nariz y reír de forma pura y honesta. -     ¿Te diviertes mucho eh? Tal vez no pude salvara a tu madre, pero te juro que daré mi vida para protegerte, se lo que no es tener padres, y no quero eso para ti, mi Isabela. Decidí adoptarla, decidí protegerla, se lo debía a Carol se lo debía por mi incompetencia, asi que en esa misma noche, usando los caminos ocultos de la zona, escapé con Isabela en mis brazos y juré que cambiaría el oscuro rumbo de mi vida, para ser un buen padre, para ser el héroe de esta criaturita.
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