Capítulo 11. Destino propio.

2567 Words
Carol fue asesinada, de una forma horrible y cruel, todo por mi culpa, por mi ineficacia, no pude protegerla, y al final ella murió, dejando a una linda bebé, la cual, jure protegerla el resto de mi vida, ser padre adoptivo no sería fácil, mucho menos después de haber pasado, por momentos tan horribles, pero usaría esta segunda oportunidad para ser un padre, la figura paterna y materna, que esta linda criaturita se merece. Después de haber escapado de las comunas, decidí tomar el primer autobús que se dirigía a otra ciudad, no quería seguir en Medellín, por lo que tomé rumbo hacia la capital, la ciudad de Bogotá, la cual nunca había estado en toda mi vida, no sabía qué hacer, tampoco poseía en mis manos, mucho dinero, así que mis opciones eran limitadas. Lo primero que hice al llegar, fue rentar un cuarto en un hotel de tres estrellas, algo no muy lujoso, pero si decente, al menos para los estándares de limpieza, Isabela estaba inquieta, era un bebé de tan solo tres meses, lloraba, vomitaba, zurraba, y claro, ella era exigente como toda bebé. Yo no tenía ni idea de que hacer, no era madre, no poseía instintos maternos, ni siquiera conocimientos básicos de cómo cuidar a una recién nacida, pero con ayuda de algunos libros, y videos, extraídos de la web, poco a poco, logre mejorar, pero, los problemas no se resumían solamente en Isabela, mi dinero se agotaba rápidamente, me urgía obtener un empleo, pero, no tenía idea en que área laboral podría desempeñarme, fui un criminal, un pandillero, un traficante e incluso un asesino, tampoco tenía estudios, ni siquiera termine la preparatoria, así que estaba en problemas, pero, aunque el dinero escaseaba y las opciones eran limitadas, no deseaba regresar a la vida criminal del que apenas había salido, me jure a mí mismo cambiar de rumbo, junto con Isabela, Mientras navegaba por internet, en mi teléfono móvil, llego una notificación, de una “app”, de trabajo el cual usaba cotidianamente en busca de oportunidades; Cuando revise mi teléfono, me di cuenta de que podría obtener un empleo, sin necesidad de ningún estudio, o preparación, pero no era algo muy bien remunerado, algo que más bien, estaba por debajo del salario mínimo.   -     ¿se necesita, personal de limpieza? No puede ser… Así era, el único puesto en el que, yo podía desempeñarme sin requisitos, era como conserje en una compañía de diseño gráfico, algo simple, y por supuesto, algo mucho mejor que ser un criminal, la entrevista iba a ser mañana en la mañana, si quería el trabajó, no podía faltar a la entrevista, pero, ¿Quién cuidaría de mi hija? No tenía amigos, ni familiares que me ayudaran, por lo que tuve que pedirle ese favor a un dúo de chicas, que se alojaban al lado. -     Hola guapo, ¿necesitas algo? Las chicas, parecían ser decentes, no sospechaba que ellas estuviesen implicadas en cosas ilegales, tampoco malas, por lo que sin dudarlo les pedí un favor. -     Quiero pedirles un favor, prometo que se los pagare. Dije. -     Un chico lindo, de rostro fino y cabello castaño, ¿Cómo podría negarme? Responde una de las chicas, al guiñarme con su ojo. -      Tendré una entrevista de trabajo, por esa razón, me gustaría pedirles que cuidaran a mi hija. Las chicas se sorprenden de que un chico entre los quince a veinte años, tuviera una hija, lo cual también despertó su curiosidad, y afecto. -     ¿Eres padre, aun tan joven? que lindo… -     Si, pasaron muchas cosas, por esa razón quisiera pedirles que, a mi bebé, a mi hija, al menos por una hora. -     ¿tienes una hija, como se llama? -     Se llama Isabela, su madre fue quien le dio el nombre. -     ¿Dónde está su madre? Preguntan intrigadas. -     Ella, por desgracia, ella, no está conmigo. No podía contarles sobre la muerte de Carol, mucho menos de mi pasado, lo que menos me serviría, seria ir a la cárcel por mis antecedentes como criminal. -     ¿entonces, terminaron y estas soltero?  Pregunta una de ellas. -     Si, quiero conseguir un trabajo, para así mantener a mi hija. -     Awww -     Awww. Ambas chicas se conmueven y aceptan ayudarme, después de eso, regrese a mi habitación, para, jugar un poco con mi hija, ya que estaba inquieta y no dejaba de llorar. Después de un rato, logre apaciguar a mi pequeña, hasta que se quedó profundamente dormida. -     Menos mal, creí que no se dormiría. Susurre… En la maña siguiente, me prepare y deje a mi hija, al cuidado de las chicas de la otra habitación, las cuales de forma amigable y cariñosa me desearon suerte.  Cuando llegue a la empresa, de inmediato me intimide, ya que era la primera vez que, pediría un empleo formal, en una compañía muy reconocida del país; En la entrevista, un hombre encargado del departamento de recursos humanos, se intrigo, ante un chico joven, el cual quería el puesto de conserje. -     ¿No eres muy joven?, digo, podrías trabajar en otras áreas, o estar estudiando en la universidad. Tenía razón, yo podría estar buscando mejores oportunidades, pero yo no era como el resto de los jóvenes, mi vida fue obligada al camino equivocado, por lo que no tuve muchos estudios ni conocimientos, pero necesitaba el trabajo, y como en toda buena entrevista, tenía el derecho de mentir un poco. -     Lo sé, pero, necesito el empleo, así poder pagar mis estudios.  Dije. -     Es un buen punto, pero hoy en día, los jóvenes como tú, trabajan desde casa, en sus computadoras, ya que la tecnología, es un campo que casi todos ustedes dominan. -     Es cierto, pero no en mi caso, casi no domino bien la tecnología, además mis estudios son más presenciales, que virtuales. Respondí de forma inteligente. -     Ya veo, pero supongo que debes terne una beca de estudio, ¿no?. -     No, lamentablemente no, por ahora tengo que conseguir dinero, si quiero mi título en arquitectura. Dije. -     Pareces un buen chico, así que serás contratado, felicitaciones, empiezas el lunes. Había obtenido el empleo, algo muy bueno para mí y para mi hija, después de obtener el empleo, regrese al hotel para recoger a mi pequeña. -     ¿Y cómo te fue en la entrevista? -      Me fue bien, gracias por cuidar a mi hija. Dije. -     Es una linda bebé, ¿no estás en busca de una madre? -     No, por ahora no. Era obvio que ambas estaban interesadas en mí, lo cual me alagaba, pero después de lo que sucedió con Carol, no deseaba relacionarme con más chicas por un buen tiempo. -     Es una pena, pero lo entendemos, aun no superas a tu ex. Dice una de las chicas. -     Si, aun no la supero… -     Descuida, no es como si se hubiera muerto, la superaras en breve, cuando lo hagas, llámanos, guapo… Era curioso, ellas creían que era padre soltero, pero si conocieran realmente mi historia, estarán gritando de horror; después de esa breve conversación, regresamos a la habitación, para hacer algo de comer, Isabela tenía hambre, así que le prepare una deliciosa papilla de manzana y después de degustar su deliciosa merienda, queda profundamente dormida, yo por otra parte, después de arropara a mi hija en mi cama, decidí ver televisión en el sofá, donde me relaje por el resto del día. Parecía que todo, tomaba un buen rumbo, pero, la realidad era más cruel de lo que me imaginaba, una realidad muy común en la clase trabajadora. En mis primeros días de trabajo, comencé a notar una gran discriminación, por los ejecutivos, ellos me miraban como si no estuviera a su nivel, lo cual era de entender, ya que ellos, era jóvenes adinerados, con trabajos muy bien remunerados, rodeados de las mejores cosas y los mejores autos, mientras que yo, solo era un chico lleno de secretos tristes, que limpiaba los pacillos, día tras día, era un empleo duro, como todos los trabajos, solo que este, no me ofrecía las prestaciones básicas para seguir viviendo en el hotel. El dinero no era suficiente, no para cubrir todos los gastos, por lo que tuve que mudarme con mi hija, a un lugar más barato y humilde, aun así, era complicado el subsistir, sobre todo, ya que gran parte de mi salario, se iba destinado, a la costosa guardería para bebés. Aunque trabajaba duro, por un salario mínimo, en el fondo de mi corazón, me sentía bien, no tenía que robar, ni matar a nadie, podía trabajar duro, de forma honesta, y así salir adelante, no tenía remordimientos, solo malos recuerdos, me sentía bien, me sentía feliz, y mucho más, cuando llego ella a mi vida, mi mejor amiga. Una noche, una de mis colegas, me pidió un favor, ella era una señora mayor, una conserje, a punto de retirarse, una señora la cual admiraba ya que era abuela y madre, cabeza de hogar, ella por supuesto me pidió un favor el cual acepté. -     José, ¿podría ayudarme? -     Claro, doña marta, ¿Qué sucede? -     Necesito que me cubras esta noche, tengo una reunión familiar y debo salir temprano, se que es de noche, pero necesito tu ayuda. Era cierto, ya era tarde, la noche estaba en su mejor apogeo, pero no quería decirle que no, así que llame a la guardería en la que estaba mi hija, para explicarles que llagaría un poco más tarde a recoger a Isabela, después sin ningún problema, cubrí a marta en su turno, laboral. -     Gracias José, te lo pagare, solo tienes que limpiar los baños para dama, del piso número 14, y es todo. -     Claro, baño de mujeres, no hay problema, que te diviertas. Respondí con una sonrisa. Marta toma su abrigo y se marcha a su reunión familiar, mi entras que yo, me quede limpiando los baños en el piso número 14. Después de limpiar los retretes del baño de mujeres, comencé a limpiar los espejos del lavamanos, nada fuera de lo comuna, hasta que una chica hermosa, bien vestida como una estrella de cine, o una supermodelo, entra de forma inesperada al baño y tropieza con el piso húmedo. -     ¡¡¡Cuidado!!! La hermosa chica, cae y se golpea la cabeza; el golpe no la dejo inconsciente, pero si le dolió. -     Ay, mi cabeza. -     Mierda, ¿está bien? Pregunte preocupado. Después de ayudar a la chica, esta, me da las gracias, pero también se molesta, ella estaba nerviosa por una reunión con ejecutivos españoles, por lo que su actitud era negativa. -     Gracias, pero no necesitó tu ayuda. -     Perdón, solo quería ayudar, no tienes por qué actuar así. -      Cállate, ¿Por qué no pusiste un letrero en la puerta del baño? Dice la chica molesta. -     Lo hice, de echo ahí está, ¿no lo viste? La chica, no vio el letrero, que indicaba, que yo, estaba haciendo la limpieza, por lo que entro y tropezó; ella reconoció su error, se disculpó, pero aún seguía de mal genio, lo cual atrajo mi curiosidad. -     Fue mi error entonces, lo lamentó, me marchare, después de retocar mi cara. La chica toma tu elegante bolso y toma su pequeño kit, de maquillaje, sin importarle que aún estaba limpiando. -     ¿Podría hacerlo en el otro baño? Dije. -     No tardare mucho, al cabo, ¿Cómo te llamas? Jamás te había visto. La chica solo quería charlar, no le importaba mucho quien era yo, -     Soy jase, el conserje, trabajo en el piso 12, estoy cubriendo a marta, la conserje, nocturna, ¿Quién eres tú? Pregunte. -     Soy Vanesa, directora ejecutiva del departamento de diseño de marketing de la zona B. Vanesa era una de las importantes ejecutivas, y diseñadoras de toda la compañía, a pesar de que su cargo era algo que no se lograría obtener a cuestas de muchos años de trabajó, ella logro obtenerlo en cuestión de tan solo cinco años, una mujer impresionante, respetada por todos, menos por mí, ya que ni sabía que era una directora ejecutiva. -     Ah, suena como algo impresionante. -     Lo es querido, soy la más joven en obtener ese acenso, cambiando de tema ¿Cómo me veo?? Vanesa se veía hermosa, pero su exceso de maquillaje, me demostraba que era una chica, con inferioridad sobre su aspecto.  Así que le fui muy sincero. -     En mi opinión, se ve, algo falsa. -     ¿Disculpa? -     Si, se ve fea en mi opinión, pero es normal, no me gustan las chicas superficiales. Dije. Vanesa estaba intrigada, algo molesta por mis palabras, pero intrigada, yo era el único hombre que le decía lo contrario, a lo que muchos de decían. -     ¿entonces te parezco fea? -     El maquillaje si, usted no, la verdad, no entiendo por el afán de verse como una muñequita. Dije con sinceridad. -     Eso es simple, para atraer la atención, ahora mismo, tengo una junta, con empresarios españoles y si quiero que me tomen enserio, tengo que llamar su atención, es lo que se llama compromiso. -     En mi opinión, eso me parece hipócrita, usted es una persona importante para la compañía, y estoy seguro que no lo logro, solo por ser bonita, si quiere ser el centro de atención, maquíllese, pero sabe en el fondo que no la verán como una ejecutiva, si no más bien como una chica guapa. Vanesa odiaba mucho ser el centro de atención por su cuerpo, y no por sus cualidades que la llevaron a la sima, por primera vez, un simple y patético conserje, le dijo la verdad. -     ¿Qué pasa, si no logro, tener la atención que necesito, y logro hacer el trato? Responde Vanesa. -     Entonces renunciare. Vanesa se sorprende, pero yo solo quería darle confianza. -     No mientas. Dice Vanesa. -     No miento, renunciaré si usted no logra impresionarlos, y lo digo en serio. -     Bueno, tal vez para ti, perder este trabajó no se a la gran cosa. Dice Vanesa de forma sincera e inconsciente sobre mis necesidades. -     Se equivoca, de hecho es la única forma en la que pudo sobrevivir, junto con mi hija. Dije. -     ¿Tienes hija? -     Si, y no vamos muy bien la vida, soy padre adoptivo y pase por muchas cosas malas, así que si pierdo este trabajó, muy probablemente, terminare en la calle, junto con mi bebé. Vanesa no se lo creía, pero ala vez dudaba, así que solo respondió. -     Se que es mentira, así que no tengas muchas expectativas José. -     Descuide confió en usted.   Vanesa se marcha, sintiendo un gran respeto hacia mí, no por mi pequeña historia, sino por mi forma en la que le dije una verdad, la cual era, que su belleza no tenía que acaparar su inteligencia. Así que decidida, a demostrar sus cualidades como directora ejecutiva, ella demuestra ser más que un rostro bonito en la importante junta, con los empresarios ejecutivos españoles, lo granado así un contrato millonario.   Ella demostró que no necesitaba una imagen hermosa para lograr hazañas como las que acaba de lograr esa misma noche. Mientras que, por otra parte, yo, seguí limpiando los baños. -     ¿Cómo le estará yendo a Vanesa? Me lo pregunte a mí mismo mientras fregaba el piso.
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