TIEMPO DESPUES: PATIO DE ARMAS DEL PALACIO REAL DE PYRION El sonido metálico del choque de espadas hacía eco bajo el sol de las diez de la mañana. El Rey Sadrac se movía con una agilidad sorprendente a pesar de su cojera pronunciada debido a su pierna, bloqueando y atacando con su lanza, que era su arma favorita, mientras su hermano Zelek lo enfrentaba con su propia arma, que era una espada. La pierna herida del Rey Sadrac lo obligaba a compensar con movimientos más calculados y estratégicos. No podía realizar giros rápidos o saltos como antes, pero su experiencia y fuerza bruta compensaban estas limitaciones en gran manera. Sin embargo, cada vez que apoyaba peso en la pierna derecha, una mueca de dolor cruzaba su rostro, pero se las arreglaba para continuar peleando como lo había hecho

