Sadrac respondió con un gruñido que era bajo y satisfecho a la pregunta, aunque Brielle no estaba completamente segura de si eso indicaba que sí quería quedarse así o si estaba considerando regresar a su forma humana. Pero antes de que pudiera interpretar su respuesta, el lobo acercó su hocico y comenzó a lamer gentilmente su cuello, inhalando con profundidad su aroma como si quisiera memorizar cada aspecto de su esencia. Sadrac lobo se quedó ahí, presionando su nariz contra la piel de Brielle y respirando su perfume con una concentración que hablaba de una necesidad primitiva de confirmar su cercanía y conexión. Fue entonces que Brielle se dio cuenta de que, aunque debería haber sentido cierta intimidación por tener a una criatura tan masiva y poderosa acostada encima de ella, se sentía

