CAPÍTULO 26 Es una noche larga. Interminable. Quise ignorarle durante la mayoría de la velada pero fue una tarea irrealizable ya que le tenía en las narices con la espectacular modelo riéndose hasta de lo más mínimo, casi como si en lugar de ser el seco hombre con el que estaba cenando, era un payaso. El intento de seducción de Brooks fue notable, con insinuación inclinándose, tocando sus manos. Si Oliver dijo más de tres largas oraciones fue mucho, todo lo que salía de su boca parecía ser tan divertido. Pude ver cómo le acariciaba las piernas con los tacones. El fuego de los celos calentó como una chimenea recién encendida avivando la llama cada vez más. —¿Estás escuchándome? —se repite el vocablo de Malek tres o qué se yo cuántas veces. Me remuevo en la silla aclarándome la garganta

