Replay al fraude y avaricia

305 Words
Raven sintió cómo una fuerza extraña e invisible la hacía retroceder de manera babélica. A lo lejos, vio cómo la presencia de el trío se disipaba hasta desaparecer mientras ella estaba siendo empujada sin saber por qué. Cuando se detuvo, quedó sentada sobre la arena. «¿Qué mierda?» inquirieron sus adentros. El mismo pitido de minutos antes se manifestó en su sistena auditivo, poniendo en alerta sus sentidos. Visualizó dos de esas esferas celestes levitar sobre la arena y se acercó rápidamente a tocarlas para recogerlas. Luego sacó por segunda vez sus anillos, los transformó en garras y se puso en movimiento. Mientras corría, el miedo permanecía latente en su pecho, y más aún cuando algunos fajos de billetes casi la alcanzan al recoger cada sol helado que se encontraba. ¿Qué había pasado? Aquel retroceso tenía que ver con la esmeralda, eso era seguro, pero, ¿por qué exactamente? Ya sentía sus pantorrillas acalambradas y sus brazos cansados cuando habían pasado unos treinta minutos y la lluvia de dinero flamante no cesaba. Aunque la pesadez comenzaba a pasarle factura a todo su cuerpo, ni siquiera pensó en detenerse, simplemente extrajo los boomerangs de su koala y duplicó su defensa, ya que los fajos ardientes caían cada vez con más frecuencia e intensidad. Dos horas. Dos horas habían pasado cuando los billetes dejaron de caer, aunque era un ávatar, se cansaba como cualquier humano. Disminuyó el ritmo y, trotando hacia delante, bastaron otros cinco minutos para que un diamante se hiciera visible a lo lejos. Al llegar hasta él, Raven apretó los labios con cierto ápice de inseguridad. No obstante, supo que si meditaba mucho, los billetes envueltos en candela volverían a salir disparados del cielo en cualquier momento. Así que cerró los ojos y estiró los dedos, cerrando el diamante entre sus dedos.
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