Capítulo 6: Luca. Amigo, ten cuidado con esta chica.

4197 Words
Nick estaría en casa en media hora para llevarme a ese lugar de lucha libre. El bolso para el trabajo ya estaba preparado, así que lo único que hice fue ponerme los jeans claros, una musculosa blanca y una camisa a cuadros roja, me peine con un poco de gel dejándolo en una cresta, tenía el pelo corto así que quedaba bien no muy llamativa, me puse mi arete de diamante en una de mis orejas y me fui a la sala donde estaba mi hermana y mi madre viendo la tele en el gran sillón n***o de cuero, me senté al lado de ellas y Lidia se sentó cerca de mi abrazándome. — Hueles bien Lu. – me dice mi hermanita, le di un abrazo fuerte pegándola a mí. La quería demasiado, era mi debilidad esta niña. — Gracias princesa. – se ríe tapándose la boca inocentemente. — ¿A dónde vas? ¿tienes una cita? — Oh no hermanita, saldré con Nick a… un bar, es un lugar donde va la gente grande. — ¿y ahí estará tu novia? – siempre Lidia tenía la esperanza de que su hermano traiga una chica a casa, parecía como mi madre en ese tema. La cuestión de que nunca traje a una mujer a casa no era por que fuera un perdedor con las mujeres, todo lo contrario podría tener a cualquiera. Pero ninguna de las que conocí llego a mi corazón. Ninguna. — No cariño, no tengo ninguna novia. – Lidia frunce el ceño y me mira directo a los ojos, amaba esa mirada, esos ojos color cielo eran mi debilidad. — Luca ¿no te gusta ninguna chica? Ante esa pregunta solo vino a mi cabeza una imagen, un hermoso color verdeazulado, seguido por una mirada, tierna y a la vez una sonrisa demoniaca, el rostro de la camarera estaba ahora en mi cabeza. No sé porque, pero la pregunta de Lidia automáticamente me mostro esa imagen. A la más sexy de las chicas que he visto en mi vida. Pasé todo el día pensando en ella, hasta cuando fui al gimnasio y volviendo a casa. Pero en algún momento mi mente apago esa imagen hasta este momento. — Es muy posible que haya alguien Li, pero no creo gustarle. — Yo podría hablar con ella, ¿Cómo se llama? – ahora sus ojos estaban iluminados y entusiasmados. — No sé su nombre bombón. – coloco mi mano sobre su cabeza revolviendo sus rizos bien definidos. — No hagas eso Luca. – dice mi hermana enojada. — ¿es bonita? Demonios sí que es bonita, más que bonita. Es una diosa de la hermosura, algo jamás visto, pero no puedo hablar eso con mi hermana de apenas seis años. Es una locura. No me había dado cuenta de que mi madre estaba observando nuestra conversación. La miro y le suplico mentalmente que me salve de este momento. Sin embargo, ella se ríe y levanta los hombros, dándome a entender que no tenía alternativa, ella también quería saber sobre la chica camarera. Resoplo y miro a Lidia que no apartaba la mirada de mí. — Si Li es muy bonita. Pero no tanto como tú. — Bien, igual debe ser bonita como tú lo eres Lu. – dice volviendo la atención a la tele, donde estaba su película favorita de princesas. Mi madre me sonríe y yo se la devuelvo. Mi madre nunca conoció a ninguna chica con las que, por así decirlo, salía. Siempre me preguntaba si estaba con alguien, pero le decía que no. No había ninguna chica con la cual pudiera presentarle a mi madre. A parte estaba muy ocupado haciendo que a ellas dos no le faltara nada como para andar en amoríos. Y el hecho de ser strippers, era otra cosa que lo impedía, eran celosas y reclamaban mucho, no quería arrastrar a nadie en mi vida, y mucho menos que soportara que otra mujer me viera como lo tendría que hacer una sola, así que siempre decidí estar solo. Hasta que la camarera entro a mi vida, había algo en ella que hacía sentirme otra persona, olvidándome de mi vida y mi trabajo. El timbre sonó, así que me levante y fui a abrirle a la única persona que podría ser, Nick. El ingreso a la casa dándome un puñetazo en el brazo y dirigiéndose al salón donde estaba mi hermana y mi madre. Las saludo a ambas y a Lidia la levanto para abrazarla y tirarla para arriba y abajo en el aire, ella reía, lo quería mucho a Nick, era como otro hermano para ella. Y Nick era como yo mataría a cualquiera que le haga daño, era como una hermana para él. Éramos una familia. — Suéltame Nick jajá – le dice Lidia. — Pero solo si le das un beso y un fuerte abrazo a tu hermano de corazón. – Ella lo hace y la deja en el sillón donde estaba. Riéndose. — Nos vamos Nick. – le dije agarrando mi bolso. Y saludando a mi madre. — Ten cuidado Luca, y si hay una chica dando vueltas en tu corazón déjala entrar. — Mama… - me sorprendió que me diga eso, siempre decía que tenga cuidado, pero lo de la chica era nuevo. Me agarro la cara y me dio un beso en la mejilla. Sonriéndome. – me cuidare y lo otro lo intentare. – solo si ella quiere pensé. — Nos vemos Li. Dame un abrazo fuerte. – mi hermana se para en el sillón y me da un fuerte abrazo como le pedí. — Trae a la chica. Quiero conocerla Luca. – dice ella. Genial ahora van a estar así todos los días hasta que les diga que no hay nadie o le traiga a la chica. La sexy camarera, la idea se estaba grabando en mi cabeza, provocando un nuevo objetivo. Salimos con Nick hasta mi auto. El dejo el suyo en su casa, así que tomamos el mío. Era una camioneta Nissan Rogué 2009 color n***o, todavía lo estaba pagando. Lo había sacado en cuotas una vez que termine con la casa. Nick se subió y ya coloco la música que a él le gustaba. Por suerte teníamos los mismos gustos así que deje que Aerosmith sonara en el auto. — Oye, ¿a qué se refiere con traer una chica Lidia? ¿hay alguna muchacha en tu cabeza? – se ríe mi amigo — Solo cállate y dime a donde debemos ir idiota. Tome la dirección que me había dicho Nick, nos estacionamos en un enorme galpón, que estaba oscuro y a puertas cerradas, no creo que este sea el lugar se habría equivocado, o su primo le paso mal la dirección. — ¿estás seguro? – le dije. — Ya te dije que las peleas no se dicen el lugar hasta que se confirmen. Son clandestinas, así que, si estoy seguro de que es este el lugar, saca tu maldito culo adinerado del carro, y compórtate como el chico malo del escenario. — OK. – apago el motor del auto y nos encaminamos al lugar, estaba solitario, no se veía a nadie en la calle, estaba completamente deshabitado. Nick toco a la enorme puerta de metal una vez. Un enorme hombre moreno abrió la puerta. Su mirada era amenazante, mirándonos de arriba abajo. — ¿Qué quieren? – dice en voz gruesa cruzándose de brazos. Este tío con un solo manotazo nos tiraba a los dos juntos. — Clandestine Nigth. – dice Nick sin basilar. — Pasen. Denme las entradas caballeros. – toma los pases que le extiende Nick y los guarda en una caja que tiene al lado. — Sigan por el pasillo y bajen las escaleras hasta llegar al subsuelo. Caminamos hasta llegar al pasillo, luces rojas de emergencia iluminaban el lugar hasta donde encontramos las escaleras, a medida que bajábamos se escuchaba música y gritos. Una vez que encontramos la puerta del subsuelo otro hombre musculoso, esta vez rubio, nos abrió la puerta sin decir nada. Nos encontramos con una enorme habitación, con al menos mil personas, todas estaban sentadas y se levantaban de vez en cuando para gritar algo a los luchadores. Arriba del ring se encontraban peleando dos grandotes hombres, con guantes de boxeador, patadas, puñetazos, caídas, sangre, de todo se valía arriba del ring. Era increíble, la adrenalina en menos de un segundo estaba por todo mi cuerpo, alerta ante cualquier movimiento mal pensado de alguien, me recordaba a mis cuatro años de boxeo. Todavía recuerdo cómo defenderme y como atacar. po un momento lo había olvidado. Nick saludo a un hombre muy delgado que no parecía pertenecer al ambiente de las peleas, tenía alrededor de treinta años y algo más seguro, era flaco, petizo y con grandes granos en toda su cara. — Aquí están primo. – saluda el flacucho. — Pues bien. Donde nos ubicaremos Sam – dice mi amigo. — Por aquí. Sus ubicaciones son exclusivas estarán a pocos metros de los luchadores, y las chicas luchadoras. – a esta última frase se da vuelta y guiña un ojo en nuestra dirección. — Este es mi amigo y hermano Luca. — Mucho gusto, mi nombre es Sam, soy el organizador de las peleas y ubico a las personas en sus lugares junto con otros socios. Aparte de eso soy el primo de Nick. –dice extendiéndome la mano. La tomo para saludarlo. — Mucho gusto también. Pensé que las entradas se las había dado un conocido suyo. — Siempre le digo eso a todos. No quiero que me conozcan por ser parte de la organización de las peleas, es un negocio jodido, aún más cuando no está en regla las cosas. Así que siempre le digo a mi primo que haga como si no me conociera ni sepa que es lo que hago. Es un secreto que ahora lo sabes. Así que tampoco debes decir nada. lo digo enserio chico. – me dice en tono amenazador. — Bien – le digo poniéndome serio. — Aquí los dejo, cualquier cosa si necesitan algo de beber o comer, las chicas con solo un short y un top diminuto son las camareras, pídanles a ellas eso. Para las apuestas estoy yo o unos cuantos más, pero esta sección me pertenece así que las apuestan son conmigo, no se puede cambiar de luchadores una vez que comience la pelea, y no se puede apostar por los dos peleadores. ¿entienden? — Si – Respondemos al mismo tiempo. Las dos peleas que siguieron eran masculinas, mi amigo había apostado y ganado alrededor de cinco mil pesos, yo no quise apostar, no tenía fe de ganar y no quería tirar la plata por nada. La próxima pelea era la última de la noche, y era femenina, la verdad no me interesaba ver a un par de chicas sacándose los pelos y rasguñándose, puede que suene machista pero este tipo de ambiente es solo para hombres para mí. Luego de que limpiaron el ring que estaba encerrado en una especie de jaula, sube el presentador de las peleas, anunciando la próxima pelea. — Señoras y señores, esta noche en el Clandestine Nigth, tenemos el agrado de presentar a nuestras ultimas luchadoras, si señores son mujeres, pero no del todo débiles.- comenzó el hombre. — Esta noche tengo el agrado de presentarles a nuestra primera retadora, con quince peleas ganadas y sin ninguna derrota. Quiero oír fuertes aplausos y gritos a nuestra retadora Melanie “La Cobra” Stand. La música de fondo de los Rolling Stone se mezclaba con los gritos y los aplausos del público, una chica morena demasiado grandota y con un increíble cuerpo de luchadora sube al ring, saludando con una mano en alto a la gente. Su cara era seria, con algunas marcas por los años de pelea seguro, tenía la mirada de asesina. Si fuera mujer pensaría dos veces en pelear con esa chica. — Bien caballeros, la otra luchadora es conocida por muchos del lugar, nuestra promesa en las luchas libres, acepto el reto de pelear con “la cobra” para demostrarle quien es la campeona. Ella es la increíble, la hermosa, la promesa del King boxing, la maldita mujer que nos rompe el corazón, la campeona Sharon “la sombra” Thompson. La música de entrada de Aerosmith llamó mi atención, era mi canción favorita Dream on. Las luces se apagaron dejando solo el reflector que la iluminaba haciendo la entrada, no se le veía el rostro, estaba tapado con una capucha en una bata roja. La acompañaba un hombre con una gorra blanca y una campera que decía el nombre de la luchadora junto a él una morocha vestida muy provocadora y elegante, para mi sorpresa era la morocha de la cafetería de hoy. ¿Qué hacía ahí? La muchacha de la bata se subió al escenario y tiro de su capucha hacia atrás. SANTOS INFIERNOS. No era posible mis ojos no estaban seguros de lo que veía, era la camarera… el público se levantó de sus asientos aplaudiendo, gritándole, mostrando carteles con su nombre. Sus labios curvaron una sonrisa maliciosa y saludo a todos los que estaban en el lugar. De repente sus ojos verdeazulados se clavaron en mí. Una pizca de sorpresa y diversión había en ellos. Curvo aún más su sonrisa y me señalo. No, no, no, no. Maldición, si antes creía que era sexy, ahora era malditamente la más sexy de todas. Mi cuerpo y mi entrepierna reacciono en ese momento, estaba excitado, verla arriba del ring, a punto de pelear y entrando con mi canción favorita, eso era algo increíblemente sexy. Dios. Sharon, el cual era su nombre que ahora lo sabía, se fue a la esquina del ring sin despegar su mirada de mí. Su sonrisa se desvaneció y levanto una ceja. Una figura masculina se interpuso entre Sharon y yo. — Bien muchachos ¿van a apostar? – dice Sam, el primo de mi amigo. — Yo sí. – dice Nick. — Apostare mil por la cobra. — ¿Estás seguro primo? - dice Sam. – Sharon es la campeona. — Lo sé, pero la otra chica no tiene derrotas, toma mi maldita apuesta y listo. — ok. – le entrega un papel con la apuesta hecha. - ¿y tú Luca? — Primo, Luca no ha apostado todavía, ¿Por qué lo haría por la camarera y la cobra? — ¿la camarera? – pregunta Sam dudando. — Si, esta mañana fuimos a una cafetería del centro y ella nos atendió. Admito que no tiene pinta de luchadora si no lo vez con tus propios ojos. – dice Nick. — Ya está bien. Si Sam apuesto. – le extiendo tres mil a este y me queda mirando. — Todo a Sharon. – me da un papel con el nombre de ella y la suma que ganaría si ella es la vencedora, y me sonríe. — Buena apuesta. Suerte a los dos. – dice y se retira a los demás hombres que lo llaman. Sharon estaba con el rostro serio, escuchando al tipo que estaba con ella, le coloco los guantes y miraba atentamente a su rival. Asentía a cada cosa que le decía. Su rostro sereno era más sexy que su sonrisa, estaba concentrada. Tenía un sujetador deportivo rojo y un short deportivo del mismo color con detalles bordo, unas espinilleras blancas. Estaba realmente sexy. El ruido de la campana resonó en el lugar, los gritos se duplicaron y la gente se levantó de sus asientos. Yo hice lo mismo para tener una mejor visión. El árbitro se puso en el medio y les hablo a las dos chicas, las caras de ellas estaban frente a frente, mirándose con mucho odio. La morena la miraba de arriba abajo, y Sharon le dedico una sonrisa, estaba confiada. Se dieron un saludo rudo golpeando sus guantes y se retiraron hacia atrás dándose distancia. Sharon dio una mirada hacia donde estaba y volvió a ver a su rival. Maldita sea, estaba por explotar, era tan hermosa que no me gustaba que su perfecto rostro estuviera a minutos de ser roto. Mi corazón se detuvo en el momento que la cobra le dio un buen golpe de puño directo a la cara. La cara de Sharon dio a un lado cuando lo recibió, la morena se alejó brincando en el lugar, los gritos comenzaron en aumento y silbidos. Sharon se tocó en el lugar donde recibió el golpe, negó con la cabeza y se abalanzo contra su rival. Mi cerebro mandaba impulso a mis ojos para impedir que pestañara para no perderme la increíble combinación que hizo la chica. Le dio un buen golpe de puño en forma de gancho acompañado con una patada de barrido. La morena automáticamente toco la lona del suelo después de tremenda reacción de la camarera. Dios estoy caliente, caliente al verla defenderse y golpear. Era increíble. — Joder, juro nunca más tocarle el trasero a tu chica. – dice Nick con los ojos como plato esta tan sorprendido como yo. La cobra se levantó y corrió directo a Sharon pero esta la detuvo con una patada frontal en el pecho y un grito de fuerza. Madre santa esta chica es más que increíble. Su rival no podía levantarse, solo logro darle un golpe cuando Sharon la estaba derribando con dos patadas y un puñetazo. Sin embargo, la cobra era terca, se levantó y se cubrió de unas cuantas piñas que le daba la camarera. En cuanto dejo de golpearla, la morena le dio una patada circular haciendo que Sharon callera hacia atrás. — Levántate mujer. Tú puedes campeona. – dice un hombre que estaba al lado mío. — Vamos Sombra, levántate. Y mándala al infierno. –grita otro. Sharon se levanta y tenía una línea roja en su labio izquierdo. Maldición estaba sangrando. Pero asusto más la cara de Sharon, estaba completamente ida, se limpió la sangre que estaba en su rostro, y se abalanzo hacia la cobra. Lo siguientes movimientos que hizo fueron tan rápidos que el lugar quedo en silencio. Golpes con puño directo, cruzado, en gancho, descendente, ascendente y de giro lo siguieron con una última patada en salto. Nadie se movió y nadie respiro, hasta que la cobra fue cayendo hacia atrás quedando derribada en el suelo, no se levantó de ahí hasta que el árbitro abanico sus manos dando a entender que la chica estaba fuera. La campana sonó y todo el público volvió a la vida, gritando y aplaudiendo. — Sharon, Sharon, Sharon…. – se escuchó en todo el cuarto. El muchacho que estaba con ella se subió al ring levantándola entre sus brazos y sonriendo. Ella levanto sus brazos en forma de victoria con una amplia sonrisa mostrando su protector bucal. Su amiga se subió también abrazándola una vez que el tipo la bajo. — Maldición, acabo de perder mil por no apostar a la camarera, pelea como el infierno. ¿viste sus movimientos? Joder. — Si la vi hermano, es increíble e intrigante. – no dejo de mirarla. Una marca morada se estaba asomando en su mejilla izquierda, eso no me gustaba. — Oh. –dice Nick. Lo miro sorprendido. — Te ha gustado. — Cállate idiota, solo digo que es una gran luchadora. — Si, y te enciende. – no me había dado cuenta de que lo había dicho en voz alta. — Aquí tienes. – dice Sam entregándome una gran cantidad de dinero con una gran sonrisa, eran alrededor de diez mil pesos. — Te lo dije primo, es la mejor. — Maldición la próxima no lo pensare. – dice. Miro al escenario y ya no estaba la chica, maldición me gustaría hablar con ella. — Ya se acabó la pelea Luca, ¿nos vamos? Debemos trabajar. – dice Nick histérico, sabía que estaba enojado porque perdió plata en esta última pelea. — Vamos. Cuando salimos a la calle estaba repleta de autos, yendo hacia la avenida por donde habíamos venido, no sé de donde salieron todos ahora. La silueta de una morocha llamo mi mayor atención, era la otra camarera, la amiga de Sharon. — Oye mira, es la morocha con la que hable, joder esta terriblemente sexy. – dice Nick. Se desvía de nuestro camino para encontrarse con ella. Mierda, ahora llegaríamos tarde. Se colocó detrás de ella para hablarle en el oído. Ésta giro con una gran sonrisa y lo saludo. — Pero qué guapa esta. Me imagino que estarás sola. – dice Nick — A decir verdad, no. Estoy acompañada. — ¿novio? – mi amigo estaba tenso en ese momento mirando a todos lados. Genial ahora veré otra pelea. — No. Solo amigos. — Eso está mejor no quiero pelearme en este momento. – le acaricia la cara y esta ríe. — Hola. – le digo para interrumpir el momento. — Hola. Tú eres el chico sexy que estaba desnudando con la mirada a mi amiga hoy. – dice confirmándolo. — No creo que sea tan así. – le digo guiñándole un ojo. Esta se ríe y se pone colorada. — hablando de eso, tu amiga … Alguien se colocó al lado de la morocha impidiendo que siga hablando. — Aquí estas maldita perra, te estaba buscando, debemos irnos esta por aquí el estúpido de hoy y… - Sharon se queda boquiabierta cuando me ve al lado de ella. No termino de decir la frase, su cara de sorpresa hizo que me saliera una sonrisa divertida. Seguro hablaba de mí. — Hola Sharon. – le digo tratando de poner la voz más sexy que puedo. Su cara se transformó en rabia. — ¿Qué demonios haces aquí? – dice enojada. Me encanta. — Shh shh, tranquila, es un lugar libre. Salí a divertirme, no sabía que estabas aquí. – le digo levantando las manos. — No me importa. Vamos Sara. - le dice a su amiga. — Emmm Sara, ahora si se tu nombre. – dice Nick agarrando de la mano a la amiga y llevándola a un lado, dándose la vuelta guiñándome un ojo. Oh, amigo te debo una. — Bien, así que este es tu secreto. –le digo. — Eso a ti no te importa. – se cruza de brazos viendo a su amiga con el mío hablando. — Puede que no. A decir verdad, no me importa. - dirige su mirada hacia mí. Sus ojos verdeazulados eran una tentación, eran mi nueva debilidad. — Pero solo puedo decirte que peleas bien. — ¿Bien? – dice curvando su labio a un lado en una sonrisa, mirándome de arriba abajo. — Sí, no quiero hacer crecer tu ego, así que para mí peleas bien. — He tenido mejores comentarios y halagos por mis peleas. — Bien, si quieres mejores halagos te los daré, pero debo conocerte más así que porque no salimos el sábado está en pie todavía. – le digo desplegando una sonrisa. Ella me mira directo a los ojos y comienza a reír. — Todavía insistes en el tema. No me gustas, no saldré contigo. – me dice acomodándose su mochila. — Mentirosa. — ¿Qué? — Que eres una mentirosa. Sé que te gusto la forma en que me mirabas hoy lo decía todo. Pero si es verdad lo que dices, entonces me alivia un poco, porque a mí tampoco me gustas eres fea. –miento. Su rostro estaba poniéndose de color violeta con lo que había dicho. Oh, si me gustaba verla furiosa. No sé por qué. — Imbécil. Eso es lo que eres. – se da la vuelta y le agarro de la muñeca, esta me la gira provocando dolor. — No me toques. — Ok, ok. – le digo casi en suplicas. Me suelta y sigue su camino hacia donde estaba su amiga. La agarra y la lleva a donde estaba el tipo que estaba con ellas. Nick viene a mi lado y yo me rio por lo que paso, le chiflo a la chica y estas dos no se dan vuelta. — ¡Fea! ...– grito, y automáticamente Sharon se da la vuelta con una ira increíble en sus ojos hermosos. —... Piensa lo del sábado próximo. Te vas a divertir. – le guiño un ojo y esta abre los ojos como plato. Sus mejillas se ponen coloradas y se da la vuelta para ir con su amiga al coche. Agarro a mi amigo y nos vamos hacia el mío. Empezamos a reírnos sobre lo que paso y le conté mi conversación y la increíble torcida que le dio a mi mano con fuerza. — Amigo ten cuidado o te vas a quedar sin pelotas con esa chica. — Lo sé, pero hay algo en ella que me gusta. — Ya lo creo. – dice riendo. — Y ya me conoces hermano, cuando algo que quiero se pone en mi camino no paro hasta tenerlo. Y en este momento ella está en medio. Enciendo mi coche y agarro el camino que va directo al club Exclusive Woman, para comenzar el Show.
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