Varias voces a mi alrededor hicieron que poco a poco abriera los ojos pero debo decir que debería haber seguido así como estaba, mire a mi mamá que se veía muy mal, no llevaba maquillaje y unas ojeras se posaban debajo de sus ojos dándole un aspecto más viejo, lágrimas seguían cayendo de sus ojos como si fuera una cascada. Al lado de ella y abrazándola se encontraba “el nuevo papi”, con unas ojeras del mismo tamaño que las de mamá. Y en una silla aparte estaba Alonso con una mirada ausente mirando por la ventana quien sabe a dónde. Todos se veían muy mal y eso era mi culpa, si yo no hubiera accedido a drogarme con Javier nada de esto hubiera pasado, pero como siempre soy una estúpida. —¡Mamá! —dije en apenas un susurro. Ella inmediatamente levantó los ojos hacia a mí y sus ojos volviero

