Estuve tres días en el hospital, no me dejaban irme por mi supuesto problema con las drogas, les dije que nunca antes había consumido y no me creyeron, dijeron que era lo típico que diría un drogadicto. Que esperaban que les dijera, ¿que era un maldita drogadicta?, no lo creo. Estaba arreglando la bata del hospital que por cierto ya tenía un olor un tanto raro, cuando la puerta se abrió y mamá apareció con una sonrisa que era un poco contagiosa. —¿Ya estas lista? —preguntó mirando la cama que había hecho. Lo sé, raro yo ni siquiera en mi casa hago mi cama, pero estar tres día en el hospital aislada de todo y tratada como una drogadicta, cualquiera cambia. —¡Si! —dije, ella se acercó a darme un abrazo que yo con mucho gusto acepte, estos tres días mi mamá me demostró lo mucho que me que

