Mientras nos besábamos seguía dándole vueltas a lo que haría, ¿que sería lo peor de que me drogara?, volverme una adicta claro, pero tal vez si tengo cuidado no me pase nada. Javier se separó de mí lentamente con una sonrisa radiante, se notaba que a Javier le gustaba que yo compartiera esa sensación con él, pero ¿me gustaba a mí?, la verdad no lo sabía. Javier se alejó camino hacia el auto y luego regresó con dos elásticos en la mano izquierda y dos tubos que seguramente contenían la droga en la otra mano. Aún no podía creer que iba a drogarme, estaba actuando como la verdadera chica mala de la que la gente hablaba. Nos adentramos hacia el bosque y nos recostamos en el pasto verde que yacía bajo nosotros con una belleza que sin duda era envidiable. —Estira el brazo —dijo suavemente, lo

