Nos juntamos con los chicos en el cine, Javier apenas me vio me beso en los labios frente a todos, lo que hizo que me sonrojara un poco. Cuando Diego vio a Alissa no lo podía creer, pestañeaba como si creyera que esto era un sueño y para que decir como Alissa miraba a Diego. Estaban destinados a estar juntos o eso esperaba.
Elegimos una película de terror, ya que las otras que propusieron a nadie le gusto, yo propuse ver una de terror. Así que aquí estábamos comprando boletos para ver “posesión infernal”
Elegimos los últimos asientos de la sala, yo me senté en una esquina con Javier, a mi derecha y Rodrigo a mi izquierda, al lado derecho de Rodrigo estaba diego y al lado derecho de diego estaba alisa y al lado derecho de alisa estaba el hermano de Javier, Andrés y su novia Érica. Siempre que salíamos Érica y yo estábamos juntas a ella la consideraba mi amiga ya que Diego es mi mejor amigo.
A veces la gente me pregunta si Diego es Gay, a lo que yo me echo a reír como si estuviera loca, lo que no es mentira, pero luego les aclaro que no lo es, si, pasa demasiado tiempo conmigo pero eso no quiere decir que sea gay además Diego no puede dejar de estar con una chica cada noche. Recosté mi cabeza en el hombro de Javier mientras me reía despacito al sentir como Rodrigo saltaba cuando aparecían las partes terroríficas.
—¿Estás bien? —le pregunté cuando saltó de nuevo.
—Eh…sí, sí estoy bien —dijo dándome una sonrisa tensa, asentí no muy convencida y volví a recostar mi cabeza en el hombro de Javier.
Javier me acariciaba el hombro con su pulgar y me daba besos en la cabeza, además ahora éramos novios, la verdad nunca había tenido uno antes así que no estaba muy segura cómo funcionaba eso, pero lo intentaría porque enserio me gustaba Javier y al parecer él tenía los mismo sentimientos hacia mí.
Cuando terminó la película, Rodrigo no salió muy bien que digamos, de hecho salió muy mal, estaba asustado y miraba para todos lados como si de repente fueran a aparecer todos los actores de la película. Me acerque y le toque el hombro lo que lo hizo saltar y mirarme asustado.
—Rodrigo, ¡tú no estás bien! —dije y él bajó la vista confirmando mis sospechas—. ¿Por qué no dijiste que te daban miedo las películas de terror? —
El bufo.
—¡A mí no me dan miedo las películas de terror! —dijo, levanté una ceja—. De hecho me encantan —
—¿De verdad? —dije sarcásticamente.
Él bajó la cabeza soltando un suspiro.
—Bueno, un poco —dijo, me crucé de brazos.
—¿Un poco? —pregunté.
—Bueno, mucho —dije bajando la cabeza—. Pero no les digas a los chicos — pidió.
—¡Esta bien! —dije y me miro, le sonreí —. Será nuestro secreto —
Apenas esas palabras salieron de mi boca sus ojos se iluminaron de una forma hermosa, pensándolo bien Rodrigo era muy lindo con ese pelo n***o y los ojos verdes ¡dios que estoy pensando! , moví la cabeza como si estuviera tratando de despejarme y luego le sonreí con una de mis mejores sonrisas.
—¡Hey cariño! —dijo Javier pasando sus manos por mi cintura atrayéndome hacia él.
—Hola —dije aun mirando hacia Rodrigo que nos miraba de forma incómoda.
—¿Vamos? —preguntó Javier, asentí y les hicimos adiós con la mano a los chicos y nos fuimos, ¿a dónde?, no sé, Javier me dijo durante la película que quería llevarme a un lugar especial pero no me dijo dónde.
Caminamos de la mano hasta su auto, un kia. Él me abrió la puerta y yo antes de subirme le sonreí. Estaba nerviosa, no me gustaban mucho las sorpresas porque me estoy torturando todo el momento hasta saber que es.
—¿A dónde vamos? —pregunté cuando ya llevábamos como unos cinco minutos de viaje.
—¡Es una sorpresa! —dijo sonriendo, hice un puchero y él rió.
—¡No me gustan las sorpresas! —dije y él me tomo la mano.
—Esta te gustara tanto como a mí —dijo y pude saber por el tono de voz y las palabras que no me diría nada más.
Empezamos a pasar por un camino lleno de árboles, era hermoso y cuando llegamos al lugar me di cuenta de que valió la espera. Me baje del auto y comencé a caminar hacia el lugar que estaba rodeado de vegetación por todas partes, pequeños rayos de luz entraban por entre las ramas haciéndolo mágico y hermoso. Sentí los brazos de Javier en mi cintura y su respiración en mi cuello haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera.
—Lo pasaremos bien —susurró y plantó una jeringa en mi mano, ¿por qué me pasaba una jeringa?
—¿Qué es esto? —pregunto apuntando hacia la jeringa en mi mano.
—Te dije que la íbamos a pasar bien —dijo.
Ahí fue cuando lo entendí todo, Javier quería que nos drogáramos, ¿quería yo?, nunca me había drogado, sabía que Javier lo hacía pero nunca me planteé el que él me pidiera que lo hiciéramos juntos, ¿qué diría mi mamá de esto?, peor aún, ¿qué diría mi papá de esto?.
Pero ni mamá está aquí conmigo, ni papa está aquí para regañarme. Prácticamente estoy sola, aparte de Diego y Javier.
—Solo una puntada y te olvidaras de todo —susurró dejando besos por mi cuello, ¿todo?, tal vez no es mala idea después de todo nadie está aquí para decirme que no.
—¿Dolerá? —pregunte, siempre había tenido un poco de miedo a las agujas.
—Solo un poco —dijo, me tense un poco—. Pero luego expulsa el líquido a tu cuerpo y te relajaras, confía en mi cariño —me sonrió.
Me di la vuelta en sus brazos y lo bese apasionadamente, lo haría, quería olvidarme de todo y sabía que aunque esta no era la mejor opción algo era.