La verdad aun podía sentir los efectos de las drogas en mí, si bien no eran intensas aun podía sentir que un poquito de ellas aún permanecían. Si antes lo miraba con deseo, mi cara cambio completamente a una de confusión y horror, ¡oh por dios me iban a violar! Empecé a hiperventilar, mi respiración se hizo cada vez más rápida, había entrado en la cuenta de que si no salía rápido de aquí sería violada y nadie me podría salvar. ¡Maldiciones y más maldiciones! —Nena te va a gustar… —dijo por mi cara de horror. —¡Déjame ir! —dije en apenas un susurro. —No puedo cariño —sonriendo, lo miré extrañada —¿Por qué no? —pregunté pero él solo siguió riéndose y sacándose los pantalones que por cierto se estaba demorando mucho, parecía que lo hacía lento, o es que yo estaba viviendo todo en cámara

