-camino hacia mi, yo seguía viendo por la ventana, sus manos fueron despojándome de la bata que tenía puesta- su respiración estaba en mi cuello, sentí como me besó-
-¡Té dije con los ojos vendados! Esas palabras me las mencionó al oído, mi piel se erizo completamente-
-No alcancé a responder cuando vi que con su corbata me estaba cubriendo la vista-
-Me dio la vuelta, sentía sus dedos por toda mi piel, dibujaba pequeños círculos sobre ella, sus besos comenzaban a recorrer mi cuello, iba bajando lentamente hasta mi cintura-
-Se que estaba arrodillado ante mi, pues sentía sus besos en mi cintura, rodeaba mi ropa interior, una mano invasora llegó a mi intimidad, un pequeño jadeo salió de mi.-
-Se que me deseas, tan solo con tocarte te humedeces- mencionó con esa voz tan varonil-
-La verdad no sabía como responder ante eso-
-Sus dedos se habían apoderado de mi intimidad, podía sentir como simulaba embestidas con ellos. Yo seguía soltando jadeos-
-Trataba de cubrir mi boca pero él me quitaba las manos de ahí, por lo visto le gustaba escucharme.!
-Tomó mis manos y la llevo hacia su pecho, ¡Desvísteme! Ordeno-
-¡¿Que pero ni siquiera te veo?! Dije
-Se alejó de mi, apago las velas, los se por que escuché el soplido del viento que hizo para apagarlas-
-Volvió hacia mi, me quitó la corbata lentamente, la habitación estaba oscura, él volvió a tomar mis manos y llevarlas a su pecho. -Comencé a desvestirlo. Lentamente soltaba cada botón mientras que él se apoderaba de mis labios-
-Pase mis manos por su pecho desnudo, no es posible que un adulto mayor esté así de tonificado, su piel es lisa, si tiene 60 años ya debe haber cierta arruga ¿no?. -
-Seguí con el pantalón, quite su correa, luego su cierre y botón, sentí como cayó al suelo-
-¡Sigue!
-¿Seguir? Me imagino que refería a su ropa interior.-
-Lentamente comencé a bajarlo, tuve que inclinarme un poco para lograr que cayera por completo-
-Me tomó la mano e hizo que yo agarrara su m*****o. La verdad fue inesperado, comenzó a mover su mano junto a la mía, al parecer quería que hiciera ese mismo movimiento, me soltó y yo seguí haciendo lo que me indicó. Sus dedos aumentaban el ritmo en mi intimidad eso hacía que yo también aumentara mi movimiento en su entrepierna. Me aferré a su brazo con mi mano disponible. Estaba a punto de llegar al clímax.-
-Hazlo, quiero que te corras, me decía.
-Mis piernas temblaban, dos movimientos más y me corrí en sus dedos. Mi jadeo se convirtió en un gran gemido. Después que yo llegue al clímax él también lo hizo, sentí un líquido caliente en mi mano y abdomen, eso seguido de su gruñido. También llegó al clímax. Su respiración era agitada, me abrazó, definitivamente tenía todos sus fluidos en mi, eso sin contar que por mis piernas bajaban los míos.-
- ¡Vamos a bañarte!
-No se como este hombre podía ver sin luz, lentamente me llevó hacia el baño.-
-Cierra lo ojos, me dijo antes de entrar.
-Por lo visto si necesitábamos luz en este lugar. El ruido de la bañera me indicaba que estaba a punto de llenarse, me levantó en brazos y me sumergió en ella. Sentí que se metió también, estaba en mi espalda, comenzó a pasar la esponja por todo mi cuerpo, lo hacía con tanta suavidad que ya me estaba excitando-
-¿Puedo hablar?
-Dime
-Permíteme abrir los ojos, tengo jabón en ellos, juro que no miraré.- dije bastante apenada.
-Ábrelos, podrás tenerlos así pero no voltearás jamás a verme. ¿Entiendes?.
-Si, respondí-
-El baño estaba iluminado por velas, con esta luz si podría verlo, pero no quería desobedecerlo, vi lo que le hizo a Amelia que tal que también me lo hiciera a mi.-
-Sus manos estaban por todo mi cuerpo él y un pulpo era exactamente iguales. Hizo que me sentara sobre el, me inclinó un poco hacia adelante, entró en mi de una sola estocada. Solo pude aferrarme de cada lado de la bañera.-
-¡Muévete!
-Esta vez me sentí cabalagando al revés. El veía mi espalda. Sus brazos me rodearon, ya podía ver sus tatuajes, también eran religiosos. En su mano izquierda tenía una anillo, era grande, había algo escrito, no sé, cómo un escudo, pero no podía verlo bien por los movimientos. También debo ser honesta, estaba tan sumida en el placer que mi visión era borrosa.-
-¡Eso nena muévete así! Decía con esa voz tan ronca. No aguante mucho cuando me corrí. El aceleró el ritmo mientras yo gritaba, también llegó al clímax.-
-Me encantas- lo dijo mientras me besaba la espalda. Yo estaba a punto de morir- ese hombre es rudo-
- Nos limpiamos el cuerpo, tuve que cerrar los ojos de nuevo, me llevo hasta la cama en brazos, sentí como me secaba el cabello y el cuerpo. Me acosto en la cama, pensé que seguiríamos con la faena, pero no fue así, hizo que me acostara de espalda, el paso su mano por mi cintura, quería mirarlo pero mi cuerpo y pedía sueño así que me dormí.-
-No se que hora era cuando sentí una ligera humedad en mi entrepierna, por instinto lancé mi mano, me encontré con su cabeza, el señor estaba dándome placer con su lengua.- No quite mi mano, la verdad enredé su cabello en mis dedos, en ocasiones hacía presión, lo quería más adentro. Me libere en su boca.- Aun sin recuperarme sentí como le dio vuelta a mi cuerpo, elevó un poco mi trasero, ahora mi rostro estaba en la almohada, sentí un golpe de su palma, no sé sintió mal, tanto así que yo jadeé.-
-Té gusta ¿No es así?- Preguntaba-
-¿Debía responder?
-Senti otra palmada.
-¡Responde!
-¡Si!
-¿Si que? Otra palmada llegó.
-Si me gusta señor. Respondí con voz entrecortada.
-Una intromisión a mi intimidad sentí, el estaba dentro, movía su cadera, era tanto el movimiento que hacía que yo también lo hiciera a su ritmo, sus manos se aferraron a mi cintura, lo escuchaba gruñir, estaba disfrutando por lo visto. Me levantó un poco, volteé un poco mi rostro, hizo que nos besáramos, estaba a punto de romper mis labios con esa manera de hacerlo, una de sus manos apretaba mis pechos, la otra estaba en el punto de placer dando ligeros movimientos, yo quería gemir pero él con sus besos ahogaba mis sonidos. Ahí estaba de nuevo yo corriéndome, ¿cuantas veces es normal hacerlo? ¿Tendré esa condición médica de lo que había leído? Pues esta noche ya lo había hecho unas 4 veces.-
-El hombre aumentó el ritmo, sabía que llegaría también al clímax, pero una inusual pregunta salió de su boca.-
-¡Dime que eres mía!.
_¿Que más podía responder? ¡Si! Soy solo tuya, dije y sentí como se corrió en mi interior. Caímos a la cama, el sobre mi, aunque era grande no me causaba dolor su peso.-
-¿Puedo ir al baño?
-Si, yo iré al de afuera, espera que salga y te levantas.
-Senti la puerta cerrarse, ya se había marchado, me levante de la cama, encendí las luces, entre al baño, yo estaba sudando, tuve que asearme, salí y me coloque una bata y unas bragas, no sé si él quería continuar, la verdad yo ya no valía ni 5 centavos en este momento. Mi cuerpo estaba adolorido y cansado-
-No lo escuchaba por ningún lado, debía cambiar las sabanas, yo había causado esa humedad, sentía vergüenza así que retire todo, coloque una nueva y me acosté.- Quizás se marchó, me dije a mi misma. Abrace una almohada y me dormir-
- Al despertar sentí un peso en mi cintura, abrí mis ojos y observé su brazo sosteniéndome, el sol ya se hacía presente, definitivamente era un hombre joven, quise mirarlo pero tenía todo su cabello revuelto por la cara. ¡maldita sea! Tenía que verlo, trate de moverme pero se despertó.-
-¡No seas curiosa!
-Perdón señor no sabía que estaba aquí, me asuste.- cubrí rápidamente mis ojos con mis manos.-
-No me digas señor, me siento como un hombre viejo.- Mencionó levantándose, vi su espalda a través de mis dedos,definitivamente era la capilla sixtina.
-¿Me dirás tu nombre? Pregunté con temor.
-Solo dime Black, lo vi caminar hacia la puerta del armario, esa que yo no había podido abrir, el tenía una llave, al abrirse vi que había cosas de hombre, era ropa, lociones, zapatos. ¿Son sus cosas? Pero bueno eso no era tan asombroso como su bello trasero, estaba bastante tonificado. ¿hará ejercicio?.-
-¿Te gusta lo que vez? Escuché decir, no me había fijado que ya no tenía mis manos en mis ojos, claramente él se dio cuenta que yo lo observaba de espalda-
-Tienes un lindo trasero. Dije sin pensar, Dios Santo como me atreví a decir eso, yo como siempre de impulsiva.-
-Juro que escuché una ligera risa, él siguió con lo suyo. Yo me di la vuelta y me cubrí con la sábana- Se baño y se alistó, los pasos se hacían cerca-
-Cierra los ojos-
-Lo hice, quitó la sábana que cubría mi rostro, me besos los labios, un beso intenso, posesivo.-
-Nos vemos el jueves- Escuché decir.
-Salió de la habitación, yo quedé con las mejillas rojas, ¿por que me emociona saber que volverá?.
-Me levante con el dolor ya característico de mí entre pierna, tome mi ducha y salí, debía desayunar, siento que ese hombre me quitó toda la energía.-
- Sabía que me había sobrado comida de anoche así la calentaría, pero que sorpresa, no estaba ahí, busque por todos lados pero no encontré, los platos estaban lavados y la basura la habían sacado.- Esta gente si le gusta desperdiciar los alimentos, me dije- me prepare unos huevos, algunas tostadas, en un rato debía venir Olafo así que debía apresurarme.-
-Tal y como lo dije, a las 7:50am estaba Olafo abriendo el ascensor-
-Tome una pequeña maleta con ropa y fue hacia el-
-Olafo ¿Como amaneciste?
-No me respondió.-
-Algún día seremos amigos Olafo.
-No tengo amigos, señorita
-¡Que bien! No me lo tomes a mal, no me alegra que no tengas amigos, solo que estoy feliz, soy tu primera amiga.-
-No eres mi amiga.
-Yo sé que si mi Olafo, seremos inseparables. Dije saliendo del ascensor, escuché como suspiró, debo ser insoportable para el. No me importa haré que sea mi amigo.
-Me puse una trusa, me veía bien, hoy ensayaríamos en el tubo, pensé que sería difícil pero para sorpresa de todos y por supuesto mía, lo hacía bastante bien-
-Chica naciste para esto. Mencionó Rubí.
-Bueno de niña me gustaba escalar árboles así que tengo resistencia y fuerza en mis extremidades.-
-Es Justo lo que se necesita para bailar en el tubo. Creo que mañana harás tu debut, como sabemos que eres exclusiva tu rostro estará cubierto por una máscara.- las palabras de Tania me hacían sentir nerviosa y segura a la vez. Que mezcla más extraña.-
-El día paso entre ensayos y malas caras, hoy vi a Amelia, estaba ayudando en la barra pero su mirada era de una asesina. -
-Olafo me aviso que debía volver al departamento. Mi libertad ya había culminado por el día de hoy.- lo seguí, me tocaba hacerlo sin reclamar.-
-¡Nos vemos mañana hermanita!-¿Hermanita? La víbora de Amelia era la que me hablaba. Yo decidí ignorarla y salir del lugar-
-Volví a mi Jaula de oro, coloque el canal de finanzas, debía saber cómo había cerrado la bolsa el día anterior, busque una libreta y una pluma, comencé a escribir el comportamiento del mercado, me emocionaba hablarle al televisor. ¡Vende! ¡Compra! me reía de mi misma, al final de la noche podía leer en mis notas que había ganado mucho dinero, aunque era una farsa pues jamás eso pasaría, lo tomaba como un entrenamiento por si algún día podía librarme de esta vida.- Por otro lado lo hacía para no volverme loca.-
-Olafo llegó con algunas bolsas, veo que traía más comida y ropa, fue a la habitación, me imagino que eran cosas de Black-
-Antes de que saliera le pedí un favor.-
-Olafo podrías decirle a tu jefe que me autorice el periódico, la verdad deseo leerlo.
-No prometo nada. Respondió- lo vi salir.
-Al menos lo intente, seguí en mis cosas, la verdad me aburría estar sin hacer nada, encontré una librería así que comencé a leer. Me prepare un té y me senté en el balcón, desde aquí se podía ver la ciudad, los autos a toda prisa igual que las personas, las luces del Tanto Tango eran intensas, podía observar la cantidad de personas en la entrada, habían más pisos debajo de mí pero todos estaban con las luces apagadas.-
-Seguí disfrutando de mi libro y mi delicioso Té.-
-Ya entrada la noche me fui a dormir, revise el celular, la verdad siempre olvido que debo estar pendiente de ese aparato-
-Habían mensajes de Black-
-Cada día al despertar tendrás el periódico-
-¡Debes llevar el celular a todas partes, si te escribo me responderás!
-Tuve que contestar.
-Gracias por él periódico y si llevaré el celular siempre conmigo señor Black.-
-No recibí un mensaje de vuelta.-
-El nuevo día me avisaba que hoy tendría que bailar en el Tango Tango, espero hacerlo bien-
-Al salir de la habitación me encontré con el periódico sobre el mesón de la cocina, era cierto lo que prometió Black, revise el celular y no habían mensajes, me tenía que preparar para mi gran día. -