Una amistad a prueba de todo

1431 Words
Capítulo 4 Una amistad a prueba de todo Por Paris Jones. Entro en el antro que es ahora mi casa y con un objetivo claro, convencer a ese que parecía vagabundo de que me ayudara con el proyecto sin que notara que su padre y Adam Scott estaban metidos en el asunto. —¿No crees que ya es tiempo de salir de este encierro Chris? Mi casa parece un bar de cuarta. —Yo que te hacía en París… París —suelta una carcajada como si hubiera contado el mejor chiste de su vida y yo me cruzo de brazos mostrándole el dedo del medio. —Suficiente, O’Connor. Es momento que te levantes y pongas tus patitas fuera de mi casa. —Por fis, Paris, por fis, por fis, por fis no me eches aún. Estoy juntando puntos a ver si me encuentran después de la supuesta denuncia por presunta desgracia. —¡Eres un pendejo de mierda! ¡Dios! ¿qué hice para merecerme esto? —me agarro de los cabellos a ver si con mi pequeño teatro cae, pero nada, el muy idiota se acerca a mi con esa mirada dulce que derrite cualquier hielo y toma mis manos. —Ser un alma caritativa que no espera nada a cambio, París. Es más, eres la única alma que no me ha juzgado. —¡Tu familia tampoco, idiota! Todos están preocupados por ti y por donde mierdas te metiste— lo regaño como niño chiquito— Es que de verdad no te entiendo, Chris. Tienes a dos de las familias más reconocidas de la ciudad patas para arriba ¿y no te aflige ni siquiera un poquito? —Yo les dije que me iba a tardar. —Pendejo—mascullo entre dientes—, pero como la caridad dura hasta que la alma caritativa se aburre y yo me aburrí, quiero que salgas de mi casa hoy. —Pero no tengo a donde ir. —Ese no es mi problema — estoy revirando los ojos y pongo mi mejor cara de molesta —¿Sabes algo Chris? A mí me encantaría tener un poquito de la atención que tú has tenido en todos estos días. Tengo un padre que lo único que le interesa es agrandar más su billetera, un hermano metido en una clínica de adicciones por no ir a la cárcel y una casa gigantesca que está asaltada por un pendejo que lo único que hace es auto lastimarse porque dos hermanas le rompieron el corazón, ¡bendita mi suerte! Me desplomo en el sofá en que ese idiota ha pasado viendo sus series y encuentro un paquete de papitas abierto, lo miro asqueada y las dejo en la mesita de centro. Señor, deberé contratar una empresa de aseo y desinfección. Ah y una anti plagas, a ver si con eso se levanta y atina. Al parecer, el pelirrojo tiene una guerra interna con su conciencia y se remueve preocupado. —¡Chris, te estoy hablando! —Lo sé y lo siento, pero solo dame un par de días más, te prometo que ordeno todo y te preparo una rica cena para que no sigas enojada conmigo. —¿Seguro que te irás y afrontarás tus problemas? —Lo prometo. Como el más fiel amo de casa comienza a ordenar todo el desastre que tiene en mi casa, mientras lo vigilo como perro guardián. —Iré a darme una ducha y terminaré unos pendientes, espero y cuando vuelva esto esté más decente. —Sí, mi generala. Aprovecho de bañarme y cambiarme de ropa, no sé como le voy a presentar el tema a Chris, pero si es una forma de que salga de aquí y hacer un buen negocio, me la tengo que jugar. Cuando salgo, ya lista, me lo encuentro hablando solo, por lo que carraspeo y aun así no me —Lo sé, lo sé, ya no me sigas molestando. —No te he dicho nada, Chris—Se sobresalta y rie nervioso, me toma del brazo y me lleva hasta el comedor. —No me hagas caso, a veces me peleo conmigo mismo en voz alta. Por favor, siéntate y disfruta de la cena, amable anfitriona. —No me vas a convencer, Chris. Digo entre dientes a ver si con eso reacciona. Sirve el vino y abre la fuente donde está lo qué ha prepado. El aroma del cordero con papas asadas es delicioso y la presentación se ve espectacular. Se sienta frente a mí y comienza a servir mi plato. —No quiero convencerte, solo agradecerte toda tu amabilidad y ofrecerte disculpas—me responde y espera ansioso a que pruebe, tomo el primer bocado y dios, esto está... —Esto está delicioso— mi amigo me sonríe con suficiencia y se sirve ssu plato. —Te lo dije, soy un buen amo de casa —Y una pésima visita ¿ Qué fue lo que te dijo Blue? —Que me mandó a seguir y por eso sabe dónde estoy, pero que me guardaría el secreto hasta que me sintiera cómodo. —Son realmente extraños los Scott—intento no notarme nerviosa. —No lo son, son personas buenas que, como dices tú, se preocupan por nosotros, pero en el caso de ella mantiene su promesa de no decir nada. —¿Sabes que estás metido en mierda hasta el cuello? Digo, por estar escondido. Tu hermano y su socio están vueltos locos con todo el trabajo que tienen y que se supone que deberías hacer tú. —¿Cómo lo sabes? —Rumores… —Rumores… sí, eso. Pero ellos se la podrán, lo han hecho más de una vez sin mí. —¿Incluso con el nuevo cliente? —¡Ya lo sabía! —¿Qué? ¿De qué me perdí? —Tu padre es nuestro nuevo cliente ¿no? —¿Cómo mierda lo haces? —No sé, es algo innato, solo lo sé. —Pues sí, mi papá tuvo la genial idea de comprarse un castillo en tu país y quiere que tu empresa lo restaure. —Eso me interesó. —¿Vas a huir? —Noup, solo tomaré el trabajo. Se levantó de la mesa y sale del comedor, como si fuera un preso escapando y juro que ahora sí que la cagué por lo que salgo tras de él. —Chris… ¡Chris! ¿Qué haces? —¡París! No me veas en pelotas, Paris—se coloca de espaldas a mi y se cubre el trasero con una mano. —¿Cómo te desnudaste tan rápido? —Linda, te lo diría, pero sé que ni yo te gusto ni tú me gustas a mí, pero tienes razón en algo, ya es momento de salir de mi escondite y enfrentar a mi familia. —Estás loco. —Y por esa misma razón es que me soportas. —Ve a bañarte y sácate esa barba, quiero terminar mi cordero y después de verte así no sé si me quedaran ganas de hacerlo. —Vaya mi alma caritativa, yo estaré ahí en menos que digas mousse de chocolate y que conste que ese es el postre. Salgo de la habitación y me voy al comedor, no entiendo cómo fue capaz de cambiar tan rápido de opinión, pero si con eso cumplía mi cometido y lo ayudaba, estaba dispuesta a hacerlo. ¿Por qué? No tengo idea. ¿Para qué? Menos, pero había algo en la idea en comenzar de cero que me atraía. Vuelve al comedor y me rio al verlo recién afeitado y compuesto, ¡qué capacidad de cambiar, peor que su vibora de cascabel! Nos comimos el postre y le mostré los planos del lugar que había comprado mi padre junto al señor Scott, la reunión sería mañana a las nueve por lo que una vez que terminamos de cenar salió a la calle para hablar con el guardaespaldas que estaba afuera apostado creo que le estaba pidiendo que le trajera algunas cosas de su casa y vi como ese hombre respiró aliviado, parece que estar de guardián des este niño ya lo tenía cansado. Mientras yo lavaba la loza, él se dedicó a revisar los planos y tomar notas para hacer sus sugerencias. Estaba emocionadísimo. Una hora después, Rubén le traía todo lo que necesitaba y se puso a armar todo, parecía como poseído dibujando en papel y yo había notado algo, esto no lo hacía solo por mí, sino por mi amigo, porque era la primera persona a la que quería apoyar y verlo feliz.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD