Capítulo IX

2077 Words

Ya había amanecido cuando despertó Martha, al sentir que algo duro le picaba las costillas provocándole un intenso dolor. Abrió los ojos y vio de pie junto a su catre a Sorina, que la observaba como una fiera a su presa. —Si por mi fuera —le dijo altiva, con una mueca de crueldad en sus labios —te dejaría morir de hambre como mueren millones de desheredados a los que las gentes de tu clase han despojado de todo, sólo que por desgracia, no está en mis manos tu vida, así que te he traído café con leche y unos panes para que te desayunes ¡ah! No disponemos de baño de vapor, aunque si de una regadera. Si quieres darte un baño, avísame, yo vendré contigo para vigilarte mientras te bañas. Ahora, que, si prefieres que te vigile el Zungo, a lo mejor con él te gusta más... —¿El zungo? ¿Quién es

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD