Capítulo 8: Su muerte.

4031 Words
"Buscaba diversión, y termino en lo peor"  Al terminar de oír la conversación entre Amelia y los policías Samantha salió directo a los vestidores para bañarse, se sorprendió un poco cuando Amelia dijo que lamentaba el haberle echo eso de colocar un montón de polvo de hornear para le explotara en su cara. Se escuchaba algo sincera y arrepentida, pero Samantha no podía confiar mucho, en realidad después de todo lo que ocurre en el instituto le cuesta creer en las personas que conoce, a excepción de sus amigos claro, en ellos si confiaba. Al cambiarse sacó su bolso de los casilleros del vestidor, para ir a el club de periodismo. Paso por los pasillos y subió las escaleras para llegar al salón, al entrar el profesor Andrew esta de espaldas escribiendo en la pizarra el plan de evaluación. Samantha le dice los buenos días y se sienta delante de su compañera Fernanda dejando su bolso en su regazo, para luego sacar su cuaderno y lápiz. —Buenos días jóvenes, como ya se dieron cuenta este va ser nuestro plan de evaluación – el profesor señala la pizarra y comienza a explicar – como todo periodista, ustedes deben tener una base y herramientas ¿Cuáles son esas herramientas? – pregunta.   Samantha levantó la mano. —¿Si señorita Pitterson? —Libretas, grabadora, memorias …—responde ella, enumerándolas. —Cámara de fotos, cámara de video, trípode…—responde otro alumno de la clase. —Bolígrafo, audífonos…—sigue su compañera Fernanda. —¡Exacto! – exclama el profesor – Ahora ¿Cómo piensa un periodista? —Se considera buen periodista al que consigue información relevante, breve y exacta en el menor tiempo posible – contesta otra alumna. —Muy bien, ¿Qué más? – les incita el profesor, mientras anota los puntos de cada alumno en la carpeta. —Existen varios principios que guían la labor del periodista, de los principales son el respeto por la verdad y el rigor en la búsqueda de la información fidedigna y verificable – responde Samantha. —Excelente, me alegra que sepan cosas sobre esto, ahora – cerró su carpeta – para este plan de evaluación quiero que hagan un ensayo ya sea inventado o de hechos reales para finales del curso, se los digo para que vayan buscando y tengan tiempo de hacerlo, tienen que hacerlo como si ustedes fueran unos verdaderos periodistas a punto de lanzar una gran información al mundo. —¿Podemos hacer investigaciones de lo que pasa en la ciudad o en otros países? – pregunta Samantha. —Por supuesto, sino también pueden inventarlo pero que sea bien explicado, recuerden que es solo una práctica y ver si son capaces para ser buenos periodistas en un futuro. —¿Para cuándo hay que entregarle el ensayo? – preguntó otro alumno. —A finales de curso – le respondió Andrew– quiero que ustedes empiecen por hacer entrevistas, por ejemplo, pueden elegir a uno de los miembros del equipo de futbol del instituto o a algún empresario o persona que ustedes vean importante – les pidió. —Yo escojo miembros del equipo de futbol – Fernanda levantó la mano. —¿A quién piensa entrevistar de todos ellos? – le pregunta el profesor – Necesito que sean solo tres personas que elijan entrevistar a los del equipo de futbol – condicionó. —Voy a entrevistar a David Sifuentes – respondió ella.   Samantha no estaba segura de hacer lo siguiente, pero ya que no conoce a algún empresario o persona reconocida, tuvo que tomar una decisión. Así que ella levantó su mano y dijo: —Entrevistare a Jaime Sanz Martínez. —Muy bien, entonces, quiero que lo hagan formulando las preguntas, hacen un video y lo envían a mi correo cuando lo editen ¿está bien? – todos asienten con la cabeza – les explicare lo demás del plan de evaluación.                                                             [………] Al salir del instituto la joven Ivy acompaña a Samantha hasta los dormitorios, al entrar, la segunda dejó su bolso en la cama para irse a cambiar el uniforme y ponerse un pantalón, una blusa y zapatos. Los nervios de Samy están volviendo a su cuerpo y se regañaba mentalmente por haber aceptado el reto de Jaime, pero ya era tarde, gracias a esa “maravillosa” voz distorsionada Eliot se distrajo y perdieron su posible punto de empate en el juego. Al terminar de alistarse se despide de Ivy diciéndole que saldrá un momento, cierra la puerta y se dirige a los dormitorios de los chicos, al pasar por los pasillos se encuentra con Amelia. Su cabello rizado está peinado con trenzas y su maquillaje estaba algo dañado por unas lágrimas negras debido su máscara de pestañas, ella se para en seco al ver a Samantha en los pasillos, duro unos segundos así, luego se secó sus lágrimas y se cruzó de brazos. —¿Qué haces por aquí? – le pregunto Samantha, mirándola de soslayo. —Vine hablar con Jaime, él estuvo llamándome y tenía que disculparme y decirle porque no le había contestado – Le explicó, por un segundo Samantha sintió una punzada dentro de ella. —Ah – solo eso salió de su boca. —Había tenido un problema familiar como ya sabes, pero quería disculparme personalmente con él a solas – hiso una pausa – ya que te veo, quiero pedirte disculpas y esta vez, sinceramente – eso sorprendió a Samantha. —Se que tienes problemas Amelia, y no por eso debes hacerle lo mismo a los demás. —Lo sé, actúe como una inmadura, sé que vivo teniendo relaciones con otros chicos, pero solo lo hacía para tratar de olvidar a Jaime, no quería que el estuviera con otra persona por eso te hice trate así, pero solo logre alejarlo más de mi por mis acciones – bajó su mirada – Perdóname Samantha. Esas palabras nunca Samantha las había escuchado de su boca, pero se nota que estaba siendo totalmente sincera ella. Así que con total sinceridad Samantha le dice: —Te perdono Amelia – ella levanta la mirada – también lamento el haberte dicho que te acuestas con medio instituto, eso no era de mi incumbencia, lo había dicho porque estaba enojada. Espero y seas una mejor persona después de esto y…no creo que Jaime te odie porque hasta donde sé, él te aprecia mucho. —Si, me conformo con tenerlo como amigo – dice con una mini sonrisa – Él ha cambiado Samantha, ya no es como antes – le asegura, algo sorprendida. —¿Cómo? ¿Cómo que ha cambiado? – pregunto ella, confundida. —Solo te diré que le tengas paciencia, él puede ser un imbécil a veces, pero en el fondo es todo lo contrario. —¿Gracias? – Amelia suelta una risa silenciosa. —Adiós Samantha – esta vez, lo dice en tono triste. Ella pasa por su lado, Samantha proceso sus palabras, al hacerlo se gira sobre su eje para verla caminar por el pasillo. Con un ápice de duda le pregunta: —¿Estas bien? Amelia se detuvo por unos segundos, para luego girarse y mirarla. Sus ojos cafés tenían un brillo de tristeza y eso Samantha lo noto, pero luego la joven sigue caminando cruzando por uno de los pasillos, ignorando la pregunta de Samantha. Samantha suelta aire para seguir caminando hasta que encontrase con la puerta 25-C del dormitorio de Jaime, ella se detuvo y respiro hondo. Levanto su mano acercando en un movimiento lento sus nudillos a la puerta, toca unas tres veces y en unos segundos Jaime abre la puerta, sus ojos se iluminan cuando mira a la joven parada frente a él, el cuerpo de Samantha queda paralizado sintiendo su pulso algo acelerado. Jaime lleva puesta una camisa azul oscura que se ajusta perfecto a su cuerpo, pantalón desgastado y un olor a perfume invade sus fosas nasales, Jaime le sonríe de oreja a oreja y hace un gesto para invitarla a pasar y cerrar la puerta. —¿Cómo estás linda? – canturrea. Samantha lo miro con seriedad. —Antes de empezar con el “reto” – hace comilla con sus dedos – tengo que decirte algo. —Suéltalo. —Resulta que en el club de periodismo el profesor nos mandó hacer una entrevista, teníamos que elegir a alguno de los miembros del equipo de futbol, entonces como de todos ellos hablo más contigo, te quería preguntar si tienes algún día libre para entrevistarte. Él pensó un momento… —Primero gracias por elegirme y…segundo, podemos hacerlo el viernes ¿te parece? —De acuerdo, el viernes será – Jaime asiente. Silencio… Y más silencio, algo incomodo… Samantha solo miro el suelo con sus manos atrás de su espalda, cuando de pronto siente a Jaime muy cerca de ella, sus zapatos tocan la punta de los suyos. Ella levanto la cara y su mirada se encuentra con la de Jaime. Su respiración se para por un instante, traga saliva. —Tienes que cumplir el reto – susurro él. Ella vuelve a tragar saliva. Samantha se fijó sus labios, tan suaves y carnosos, sin darse cuenta se lamio los labios y Jaime hace lo mismo mirando los labios de ella. Solo es un besito. Solo es un besito. Solo es un besito>> pensó repetitivamente. Ellos se acercaron poco a poco, el corazón de Samantha comenzó a cambiar su ritmo a uno veloz, Jaime se fijó en sus ojos azules para viajar hasta sus labios. Las puntas de sus narices chocan, cierran los ojos y por impulso la mano de Samantha llega a su cuello hasta que por fin lo besa, sus labios duran unos segundos juntos. La joven separo un poco labios de los suyos, pero luego él llega a ellos de nuevo para llevar un ritmo lento y suave, su mano viaja hasta su cintura para pegar su cuerpo con el de ella, el beso se vuelve más profundo, el corazón de Samantha le traiciona y hace que se deje llevar por sus movimientos, su lengua roza sus labios para permitir permiso al entrar y ella se lo concede. Sus manos viajan por su cabello impulsándolo hacia ella, Jaime suelta un gruñido tan sexy que deja una corriente eléctrica rosar por su vientre, los pies de Samantha caminan hacia atrás y hacia atrás hasta chocar contra la pared, no piensa en nada y solo se deja llevar. Sus labios de ellos van aún ritmo más rápido e intenso, Samantha suelta un jadeo sobre ellos y Jaime gruñe para pegarla más él, las manos de ella tiemblan sobre su pelo y siente que sus piernas pierden el control de todo, Jaime separa sus labios de los suyos para atacar su cuello y ella cierra los ojos para disfrutar de los besos, lamidas y mordidas de este, de su boca se escapa un pequeño gemido ¡no se sabía qué demonios le pasaba, pero eso le encantaba! j***r, le fascinaba, sin duda era un beso que ella jamás olvidara. Jaime besa su cuello depositando besos hasta llegar poco a poco a sus labios, se agacha y la toma por las piernas para cargarla rodear sus piernas en sus caderas. —Jaime – jadea y él sigue besándola.   —Me encantas – susurra entre sus labios.   > Jaime la besa más profundo, suave, lento. Las manos de Samantha tocan su torso hasta más abajo para subir un poco su camisa, el ataca su cuello para chuparlo y besarlo ella suelta un gemido. Jaime se quita la camisa y la tira al suelo. Ella vuelve a tocar su pecho y están duro como una piedra, una mano la dejo ahí y la otra en su cabello, sus labios están tan húmedos como los suyos, los muerde y chupa. Las manos de Jaime acarician su espalda, siguen besándose hasta que se separan para respirar, ella abrió los ojos con la respiración acelerada y el hace lo mismo, sus ojos la miran con una intensidad que no logra descifrar y su celebro procesa lo que acaba de suceder. > exclama en su mente. Su cuerpo tiembla y su respiración esta tan acelerada que no encuentra como calmarla, ella miro sus labios y quiere volver a besarlos, pero solo se baja de su cuerpo un poco nerviosa y cabizbaja. El silencio se hace presente entre ellos, ella no sabía que decir y el tampoco, Samantha trago saliva para susurrar: —Creo…que ya cumplí el reto. Samantha camino directo hacia la puerta con sus manos temblando. —Samy… Pero Samantha no le hace mucho caso, solo quería salir de ahí, por un momento su cuerpo quería volver a estar cerca de él y seguir lo que empezaron, pero su estado era de sentimientos confusos y solo quería estar en su dormitorio. Así que sin despedirse salió de su dormitorio.                                                          [......] La joven Montero se encontraba en su dormitorio teniendo una conversación por teléfono celular con Ryan Ferguson. Su expresión era seria, estaba algo molesta porque Ryan había tomado el plano de su bolso sin su permiso. —Entonces ¿te gusto lo que hice? – me pregunta Ryan desde la línea del teléfono. —Ryan ¡no tenías que agarrar mi plano! – lo regañó. —Primero, ese plano no es tuyo es del instituto y segundo ¿Por qué no admites que hice algo bien? —Ryan no se trata de que lo hagas bien, sino de que tengas cuidado ¡pudieron verte! —Pero no lo hicieron – asegura. Ivy resopla – relájate cariño, estas muy joven para el estrés. —¡Me van a salir canas verdes por tu culpa! – bufó. —¿Te di mi número para que me regañaras o para que sigamos con el siguiente plan? —Por ahora no hay siguiente plan – aclaró – tengo que pensar aún, recuerda que la policía está investigando y pueden terminar metiéndonos a nosotros en la cárcel. —Pero nosotros no somos los verdaderos enemigos – le recordó – yo también buscare alguna idea que nos pueda servir. —Está bien – hace una pausa – nunca pensé volver a verte, creí que estabas muerto – confiesa, con pesadumbre. —Yo tampoco pensé en verte de nuevo, tenía ganas de seguir contigo y hablar por lo que ha pasado en todo este tiempo, pero no podíamos ser tan obvios. —No sabes que ganas tenia de seguir llorando, no pensé que eras tú, pero tuve que calmarme y disimular, te extrañé. —Yo también…  En ese instante Samantha entra por la puerta dejando las llaves en el pequeño escritorio. —Después te llamo ¿sí? Nos vemos mañana – Ivy colgó la llamada. Samantha tienen los ojos abiertos de par en par, esta muda, y solo deja caer su cuerpo en la cama. Ivy frunce el ceño y ladea un poco la cabeza. Samantha solo mira el techo como si jamás lo hubiera visto en su vida, su mirada está perdida en sus pensamientos, esta podría decir que apenas respira. La segunda se incorpora en la cama dejando su celular en la mesita de noche y exhalo. —¿Qué te sucede Samantha? – decidió preguntarle - ¿te comió la lengua alguien? – bromea. —Yo…—susurro ella, sus labios se abren y cierran. —¡Habla mujer! Parece que viste un espanto. —Yo lo be…—sacudió su cabeza y se soba la cara con las manos en frustración – no es nada Ivy, no me hagas caso – dijo y sin más se fue a encerrarse en el baño. A Montero le extraño un poco la mirada perdida de su compañera, se levantó de la cama para acercarse en la ventana del dormitorio, la lluvia se hace presente y las nubes están tan grises que pudo adivinar que serán muchas horas de lluvia. Luego se acerca al baño para tocarle la puerta a Samantha. —¿Quieres un poco de chocolate caliente? – sugirió, por su estado la joven creía que lo necesita. —Si por favor – responde desde adentro. Ivy fue a la pequeña cocina y abre el mini refrigerador para buscar el chocolate, calentar agua en una olla y esperar que esté listo mientras dibuja cualquier cosa que llegue a mi mente. A Ivy le encantaba la lluvia, le relajaba, podía concentrarse en sus dibujos sin pensar en nada que la atormente.                                                                         [………..] En la noche Ivy se despertó de golpe, sus ojos están tan abiertos que casi salen de mi cara. Un olor extraño se instala en su nariz, un olor algo peculiar y que no muy agradable. Juguetea con sus manos y siente algo seco y viscoso. Su respiración esta acelerada y su frente está llena de sudor ¿Qué le pasa? Ese olor la tenía loca y se incorporó en la cama sentándose y dejando sus pies en el suelo, bajo la vista a sus manos y se congelo al verlas…¡sangre! Tiene sangre en las manos, mira su cuerpo y también esta empapado de sangre seca y un poco viscosa. No entendía porque tiene sangre en el cuerpo ¿Qué ha pasado? Temblando busca su teléfono para ver la hora, al hacerlo se fija que son las 4:25 de la mañana. Mira a Samantha y ella aún sigue dormida. Con pequeños jadeos se levanto de la cama con las piernas temblorosas, su cuerpo esta sudado y empapado por completo de sangre, un relámpago se hace presente en la habitación, asustando aún más a la joven, sigue su camino hasta el baño para prender la luz. Al hacerlo mira su rostro en el espejo y tiene pequeños líquidos de sangre, su cabello alborotado. Suelta varios jadeos y sus lagrimas no tardan en salir, con los nervios de punta se quitó toda la ropa llena de sangre y la dejo a un lado del retrete. Abre la ducha y estando en ropa interior entra y dejando salir todas las lágrimas posibles, se baña y agarra la ropa para quitarle toda la sangre, sus sollozos hacen eco en el baño ¡ni siquiera sabe de quien es esta sangre! No recuerda nada que le haga entender que es todo esto ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué esta empapada de sangre su ropa? El suelo del baño se torna con un rojo carmesí debido a la sangre que esta manchada en su ropa mientras la lava, ella no sabia que hacer o a quien recurrir, ¿debería botar la ropa? ¿quemarla? ¿o solo lavarla y hacer como si nada hubiera pasado? Al dejar todo listo y sin ningún rastro de sangre en la ropa o en el baño, sale de el para regresar al dormitorio y buscar otra ropa en el armario. Ivy tenia que averiguar que paso en todo ese tiempo. Unas horas después de despertar, desayunar y ponerse el uniforme Samy y ella llegaron al instituto con paraguas en manos, la lluvia sigue solo que ya no tan fuerte. Van juntas a su primera clase del día, al entrar se fijan que hay algunos problemas con la electricidad del instituto debido a las fuertes lluvias, porque en el salón la luz tintineaba, Ivy miro a Ryan y él sonrió; ella le devuelve el gesto, pero tenía ganas de decirle lo que le pasó en la madrugada. Se sienta en uno de los últimos pupitres del salón y deja caer su bolso en el suelo, miro hacia la ventana y contemplo la lluvia que le da un toque al silencioso salón, se quedó observándolo desde su pupitre. A diferencia de ella, Samantha y sus amigos estaban sentados charlando de alguna cosa, incorporo su codo en una posición de pensar dejando su barbilla en la mano. —Samy ¿sabes porque Jaime cancelo su fogata? Él nos envió un mensaje diciendo: “Perdón chicos, la fogata tendrá que esperar” – le preguntó Sasha a ella. Samy resoplo con fastidio: —¡Yo que se! – exclamó – no soy su mamá para saber de su vida – contestó. Sus amigos la miraron raro. —Sí, pero como él te a ti invito también, pensamos que sabías algo sobre eso – le dijo Eliot. —No sé nada ¿Ok? – mintió – solo…no quiero hablar – murmuró en tono bajo. Los jóvenes se miraron entre ellos, les parecía raro la actitud de su amiga, ellos solo le hicieron una pregunta y contestó de esa forma. Ellos no estaban enterados de la verdadera razón por la cual Samantha estaba tan confundida y frustrada. Por otro lado, Ryan Ferguson miraba a Ivy de soslayo, con el entrecejo fruncido y analizando su mirada, decidió mandarle un mensaje. Mensaje de: Ryan Ferguson >   Ella levantó la mirada y Ryan le mira con el ceño fruncido desde su asiento. Ivy: Si, estoy bien…pero luego hablare contigo de algo que pasó. Ryan Ferguson: ¿Es grave? Ivy: Eso creo… Guardó su celular porque la profesora entro en el salón para dar inicio a la clase.                                                                       [……..] Luego de algunas clases, los jóvenes entran en la siguiente clase (química), Ivy busca uno de los últimos asientos para sentarse y Ryan se sienta en el lado derecho de la fila quedando a su lado. Cada que ves que ella lo veía le costaba creer que ésta aquí, sus ojos negros le miran interrogante, pero ella no podía simplemente decirlo en el salón porque los demás pueden oír y es mejor esperar que llegue el almuerzo para contarle lo sucedido en la madrugada. Ivy abre el cierre de su bolso para sacar una pequeña una hoja y escribir:                             “te lo explico en el almuerzo, te espero en las gradas” Ella le paso disimuladamente la hoja y él lo agarra con su mano, cuando termina de leerlo la mira y asiente con la cabeza. Por otra parte, Samantha intercambiaba miradas algo incomodas con Jaime, desde lo sucedido en su habitación no se ha vuelto a dirigir la palabra. La profesora Mercedes entra con un bolso de mano, un libro y una carpeta en manos, su cabello esta con una coleta alta luciendo sus rasgos finos y su vestido costal color Vinotinto resalta sus pequeñas curvas, deja todo en su escritorio diciéndole los buenos días a los estudiantes, pero antes de que ella cierre la puerta la directora la detiene, la mujer entra con los mismos policías que han investigado los anónimos del instituto. Mercedes los mira frunciendo el ceño. —Buenos días directora y…oficiales – les saluda. —Buen día profesora Mercedes – le responde el saludo la directora – tengo que darles una noticia a los chicos. —Adelante.   Ellos entran en el salón, parándose al frente de la pizarra. —Buen días jóvenes – saludan los oficiales, los alumnos les corresponden el saludo – tenemos una mala noticia para ustedes… —Se trata de la Señorita Amelia – les hiso saber la directora. Los alumnos intercambian miradas. —La policía encontró su cuerpo tirado en la calle, al parecer ella salió a horas de la madrugada para ir a una fiesta – hiso una pausa el oficial Patrick, él los miró con pesar – Lo lamento, pero…su compañera, fue asesinada. Todos tomaron una bocana de aire y en ese instante en que lo dijo un trueno sonó fuerte haciendo sobresaltar a Samantha. El cuerpo de Ivy se quedó quieto por sus palabras, su corazón se aceleró, sus labios comenzaron a temblar y todo la dejo como si le hubieran tirado un balde de agua fría. Sus ojos se abrieron como platos…eso significa que toda la sangre que ella tenía en su ropa, pertenecía a Amelia Méndez. ¿Ella la asesino? 
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