—¿Hola? – atendió la llamada, nadie respondió - ¿Quién habla? – nada, nadie se escuchaba.
En eso, el sonido de una puerta cerrándose fuerte se escuchó obligando a sobresaltar él cuerpo de Samantha y echar a correr hasta estar de nuevo en su habitación. Cerró la puerta teniendo la respiración acelerada, cuando se giró Ivy estaba frente a ella, en la misma posición de antes, quieta y con los ojos cerrados, Samantha escucho sonido en su celular aun la llamada estaba en línea. Ella se puso el celular en su oreja.
—¿Sí? – hablo con voz un poco temblorosa, tanto Ivy como en el teléfono dijeron al mismo tiempo:
—El miedo te paraliza, y si no lo controlas puede ser tu final.
Ivy la tomó del cuello tan fuerte que le costaba respirar, el celular calló al suelo, ella seguía apretándole fuerte, Samantha intentaba quitar su mano de su cuello, pero no podía. Sentía su pulso débil, todo paso tan rápido que lo sintió en cámara lenta, Ivy abrió los ojos y la soltó de golpe. La dejo caer al suelo, le jalo los cabellos para mirarla y lo único que Samantha vio en ella fue un rostro horrible, por sus labios corrían pequeñas líneas de sangre y su cabello estaba tan alborotado que parecía una loca sacada de una película de terror, se quedó boquiabierta cuando Ivy alzo una de sus manos dejándole ver un enorme cuchillo ¿acaso…ella me iba a…?
-¡Nooo! – grito Samantha, abrí sus ojos.
Samantha se incorporó en la cama tocándose el pecho, la cabeza y partes de su cuerpo, tenía su respiración acelerada y en su frente había pequeñas gotas de sudor. Ella parpadea al darse cuenta que alguien la miraba.
—¿Qué tienes? – le pregunto Ivy - ¿Estas bien? Tranquila, solo fue pesadilla.
—¿Pesadilla? – se giró a verla y estaba aparada en la misma forma en que la vio antes solo con que con los ojos abiertos, sin sangre, completamente normal - ¿Fue un sueño? – pregunto con la respiración agitada.
—Si.
La joven miro a Montero con vehemencia, por algunos segundos, luego como pudo intento dormir. Aunque después de ese sueño le sería imposible.
Samantha no era de esas personas de soñar cosas tan aterradoras, le extrañaba sobremanera que haya tenido ese sueño. No podía hacer nada para calmarse, su frente estaba llena de sudor, su respiración entre cortada. Ivy regreso a la cama para acostarse dándole la espalda a su compañera, Samantha por su parte aun seguía sentada en la cama, llevo una de sus manos al pecho mirando a la nada, le dolía la garganta por el gran grito que transmitió sus labios. Volvió a mirar a Ivy quien le daba la espalda, por esos instantes sintió mucho miedo, no quería hablar sobre su sueño con ella, se rasco la cabeza haciendo una mueca.
Miro sus manos aun temblorosas, su piel estaba con pelos de punta. Lentamente se levanto de la cama para acercarse al baño y encender la luz, cerro la puerta colocando seguro. Luego abrió el grifo del lavamanos para echarse agua en la cara, en su cabello y clavícula. Dejo salir un largo suspiro y se observo en el espejo, su piel estaba pálida, sus ojos rojos y su labio inferior temblaba, toda su piel lo hacia.
—¿Porqué tuve ese sueño? - se pregunto en susurro.
Se agito su cabello con sus manos y cerro los ojos con fuerza, cuando los vuelve a abrir las luces del baño tintinearon, su cuerpo siente un escalofrío corriendo por su espina dorsal. Descansa su espalda contra la puerta y su respiración regresa hacer acelerada, sus ojos se humedecen y se tapa la boca con su mano derecha.
—No...no...no...esto no esta pasando— se dijo para si misma, sacudiendo su cabeza.
El miedo y los nervios se apoderaron de su cuerpo, Samantha se sentía atrapada, asustada, no encontrada respuestas para reaccionar y salir del baño, su cuerpo no se lo permitía, simplemente se quedaba ahí, quieta, en shock y reprimiendo un chillido. Dos golpes en la puerta la sobresaltaron, las luces regresaron a la normalidad.
—¿Samantha? ¿Te sientes bien? —le pregunto Ivy desde el exterior.
Samantha no sabia muy bien que responder, quizás y lo de las luces fue un simple juego de su mente o un fallo de la electricidad, pero no estaba del todo segura. La joven se llevo una mano al pecho soltando un suspiro de alivio y trago saliva.
—Estoy bien —contesto en un hilo de voz.
—¿Quieres un poco de agua? ¿Llamo a alguien?
La joven Montero hablaba con tranquilidad, se mostraba amable, pero Samantha no sabia si tenerle confianza o desconfianza. Samantha salió del baño apagando las luces y trato de sonreírle a su compañera. Ivy se mostraba un tanto preocupada por su compañera, pero trato de disimularlo.
—Estoy bien, solo es que no he podido dormir, tomare un poco de agua.
—Ok, yo regresare a la cama, cualquier cosa que necesites me avisas - le dijo Ivy. Samantha asintió.
Ivy Montero se incorporo en la cama y apago la luz de su lampara para dormir. Samantha fue directo a la pequeña cocina del dormitorio y busco en el refrigerador una botella de agua, tomo un largo trago para soltar una exhalación.
> dijo ella para sus adentros >
Volvió a beber agua dejando la botella de nuevo en el refrigerador. Regreso a su cama levantando sus sabanas para incorporarse y dejarse caer para dormir, segundos después unos tres golpes suaves suenan en la puerta. Los ojos de Samantha se abren de golpe y mira sobre su hombro la puerta.
—¡Psst! — sisea— ¿Ivy tu esperas a alguien?
La joven Montero solo balbuceo cosas que Samantha no logro entender, ella la vuelve a llamar pero Ivy se inmuto en moverse. Los golpes se escuchan en la puerta, Samantha mira la puerta con recelo y dudosa se pone de pie hasta llegar a la puerta, al abrirla se encuentra con uno de los vigilantes del edificio.
—Buenas noches, disculpen la interrupción, es que escuche unos gritos y quería asegurarme de que todo estuviera bien—dijo el hombre.
—Buenas noches, no se preocupe todo esta bien, es solo que vimos una araña y nos asustamos —mintió.
—¿Arañas? —el hombre hiso una mueca— que raro, tendremos que hacer una limpieza al edificio entonces, muy pocas veces pasan esas cosas aquí.
—Bueno ya ve— Samantha ríe nerviosa — no todo es como pensamos.
El hombre asiente algo inseguro y se despidió cordialmente de la joven, ella cerro la puerta y regreso a la cama.