Sofia Después de que Anastasia se fuera, los hombres me llevaron a una habitación en lo que parecía el sótano de la bodega. Me empujaron adentro y cerraron la puerta con seguro dejándome sola en ese lugar, las paredes se sentían frías y húmedas, todo olía a metal oxidado y la desesperación me inundo. Tenía las muñecas atadas y un dolor punzante en el vientre que me hacía doblarme un poco, pero no iba a mostrar debilidad, no frente a ellos. Di vueltas por toda la habitación hasta que me cansé y fui a sentarme en la cama que estaba en la esquina. Estaba vieja y sucia, pero eso era mejor que sentarme en el piso, porque si era sincera, no me sentía demasiado bien, aún seguía un poco mareada por el accidente y comencé a notar pequeños dolores en gran parte de mi cuerpo lo cual sería consec

