Pirata

2578 Words
Después de un rato Byron llegó a las puertas de la iglesia, se veía algo pequeña desde afuera. Las paredes parecían hechas de ladrillo rojo y n***o, además tenía una torre y un campanario. En la ingreso como si nada, no era muy apagado a esa educación religiosa, así que no la habitual persignación, Cuando entro a ese lugar. El lugar tenía muchas ventanas por alrededor. Algunas imágenes religiosas y un lugar para que todos se confesaran. Mientras el chico camina vio decenas de bancos de color marrón y en uno de esos estaba Madison recostando su cabeza sobre otro. El se sentó a su lado y le hablo. —Ya podemos irnos, nos dirigiremos a un hospital, no pueden permanecer así. Ella movió un poco su cabeza yo miro —Hay un problema…verás… —¿Cuál?. Un hombre camino hacia ellos y se les acercó a ambos, con una pistola en la mano. Se había escondido en una de las cortinas de la iglesia. —Yo necesito salir de aquí…niños… Así que levántense….nos vamos.. Un hombre bien vestido, con una chaqueta y pantalón gris, no tenía sombrero, solo los rulos. La ara algo Sucia y aretes piratas. Además tenía una barba, algo mal cuidada, en la mano derecha llevaba una pistola con la cual les apuntaba. —Es imposible salir de este lugar, hay oficiales en haciendo guardia. Usted nos esta poniendo en riesgo, no podemos ayudar…por favor no nos hagas esto—Comento el chico. El pirata le apunto a Byron en la cabeza y empezó a hablarle. —Ese no es mi problema…Yo quiero salir de este lugar, no me importa matarlos niños ricos de mierda… Madison seguía con la cabeza agachada y temblando un poco. —Mi amigo está enfermo, por favor no haga esto. El hombre, no parecia querer dejarlos en paz. Incluso se rió. —Jajaja…¿Crees que me importa?. No son más que unos niños ricos. Merecen morir todos ustedes. Byron tenía la expresión de desespero y rabia. Precisamente ese hombre los detuvo a ellos entre cientos de personas. —A ver levántense y simulen estar bien, Los tres saldremos de aquí como si nada, si me descubren los mato a los dos… Madison se levantó de la silla, su rostro estaba algo rojo, la peluca estabas apunto de caerse y miró a ese hombre directamente a los ojos. De una vez le dijo una que otra cosas. —Debería quitarse, esos aretes, y cosas de pirata, además de limpiarse la cara, se nota a leguas que eres un pirata. El pirata, se molestó al oír eso y se dirigió hacia uno botella de agua bendita y se lavo la cara. Allí mismo se quito los aretes y se devolvió hacía ambos chicos. —¿Ya estás feliz?. —Por lo menos ya pareces una persona normal ahora…no se cómo enteraron a esta universidad. —Eh….tu eres algo amanerado…no deberías ni siquiera decirme algo a mi. Odio a los hombres así. Creo que debería matarte… Byron camino al lado de Madison y se puso al frente. —Déjelo, lo ayudaremos a salir, no nos haga nada. El bajo su arma y les hizo una seña para que salieran de allí. Uno a uno los tres salieron de allí y como si nada empezaron a caminar hasta la puerta más cercana, entre cientos de personas que aún tenían miedo por lo que habían visto. […] En la entrada de la universidad habían cinco oficiales, los tres estaban muy nerviosos, por poco los descubren. Hasta que Madison se tropezó con algo y se cayó al piso y todas las personas que se encontraban allí enfocaron su mirada en el. El pirata aprovecho ese momento y camino como si nada. Su sonrisa demostraba la satisfacción por salir de ese sitio. Mientras tanto la chica se levantó como si nada, levantó las sospechas de los guardias de que podría estar enfermo. Así que ellos evitaron acercársele por precaución. Se veía un poco roja, y con el semblante decaído. Byron le ayudo a levantarse y ya estaban afuera. No vieron a ese hombre, así que podían estar tranquilos. Ahora debían dirigirse a un hospital y hacer que la revisaran, pero así como los oficiales se evitaron a ayudarla algunas personas se alejaron de ellos, ya que por la mínima sospecha estar enfermo todos sentían miedo y preferían evitarlo. […] En el hospital de la ciudad de Oxford habían unas cuantas personas, la mayoría eran mujeres y eso preocupo a un más al angustiado Byron. Decidió escuchar los diagnósticos que le hacían a cada chica, pero ninguno era parecido al de su esposa, así que se tranquilizo. No era algo contagioso, pero de todas maneras esperaron que alguien la revisara. Un médico se acerco a el y empezó hacerle algunas preguntas. Al parecer quería evitar tocarlo por ser un hombre, o por precaución era . —Dime, ¿Qué síntomas haz tenido últimamente? —Fiebre y cansancio…no tengo fuerzas para seguir caminando. —A eso…bueno…lo mejor es que descanses un poco, si te sigues sintiendo así deberemos hospitalizarte, por ahora tus síntomas son muy leves, las personas que están aquí tienen dolor abdominal y cosas raras…solo descansa un poco, por su forma de vestir y su edad. Deduzco que son estudiantes de la universidad, así que les recomiendo descansar. Y evitar salir de noche. La brisa a esa hora es mala para el cuerpo. Creo que el frío te afectó por eso estás así. No es nada grave. Para Madison era extraño escuchar eso, se asombro un poco, no había escuchado algo así, pero entendía que el hombre ya por su edad tenía experiencia en estás situaciones, así que era problema que hubiera tenido casos así. Byron le dio la mano a su compañero para que se levantara de la silla, pero ella no quiso, todavía sentía esa vergüenza de se tratada como una chica, como una persona débil, decidió ignorar a su compañero y se levantó sola. […] La pareja camino en dirección y si hospedaje por las calles de la ciudad, a pesar de lo que había pasado. Madison no estaba molesta como el día anterior, solo mantenía un poco la distancia con el. Se encontraban cerca a unas antiguas edificaciones de ocho pisos que al parecer iban a ser renovadas. Así que muy pocas personas se encargaban a pasar por ese sitio. Ella no tenían ningún tema de conversación, solo estaba intranquila por lo que había sucedido, pero mientras caminaban se encontraron a un grupo de hombres molestando a una mujer. En una de las calles más estrechas eran tres hombres, todos parecían ser de clase baja, por sus ropas sucias y además ninguno traía peluca, todos eran lampiño, cabello n***o, algo crespo, un poco bajos y unos característicos ojos azules intimidantes, y no pasaban de los 20 años, parecía familiares, la ropa que traían eran los principales aspecto para determinar el nivel social de alguien. Mientras más se acercaron a esas personas, más indignados se sentían ambos. La mujer parecía alguien importante, su ropa estaba impecable, llevaba un vestido azul claro y muchos adornos encima. Como botones dorados, y llevaba una peluca que estaba desordenada, los rulos estaban alborotados. Byron estaba muy molesto. Pensó en ir hacia ella, pero no quería poner en peligro a su compañera. Cuando pudo reaccionar, el noto que Madison se acerco a aquellos hombres y se vio obligado a seguirla. Una de esas personas lo miraron con cara de pocos amigos. —¿Qué miras aquí?...,¿Se te perdió una igual o que?. —Ella es la hija de un conocido comerciante, es mi deber ayudarla como ciudadano. —No te metas en esto. Sabemos quien es, es una basura de personas, maltrata a todos solo por ser hija de ese hombre. No es tu problema. Uno de ellos le saco un cuchillo y le apunto. Byron no pudo evitarlo y le pegó en el rostro a uno de ellos. Lo cual no le dio tiempo de reaccionar. Ahora eran dos contra dos, pero debido a los movimientos de el chico, ambos se asustaron y se fueron de allí corriendo. Los que había hecho era inusual, esos movimientos jamás los habían visto. Parecía de alguien de una zona marginal. Mientras eso sucedía Madison le dio la mano a aquella chica, tenía algunos moretones en el rostro por lo que había pasado, y se quitó la peluca. Dejó ver su cabellera rubia y sus ojos verdes, su rostro era redondo y su nariz y mentón fino, se veía rara por los golpes. La mujer era algo baja, en comparación con ellos dos. —Ah…gracias por ayudarme….caballero… —No, se preocupe no fue nada, solo evite estar sola por estos lugares. Una dama no debe estar por estos lugares tan solitarios—Le respondió la chica. —Fue un error de mi parte, lo siento, me gustaría agradecerle por su ayuda. Byron noto un expresión de interés extraño de esa chica sobre Madison y no le gusto para nada. Todo indicaba que se empezó a poner celoso, no le agrado mucho. Tenía una mirada como alguien loco que le faltaba un tornillo. —Eh…dama la podemos acompañar a otro sitio menos solitario, nosotros debemos volver tenemos otras cosas que hacer. —Ah…si…yo los sigo. Los tres llegaron a una iglesia que estaba por su camino y allí la dejaron. Había mucha gente en ese lugar. Por lo menos estaría segura en ese sitio. Ella tomó su camino entre decenas de personas, pero por los moretones en su rostro algunos la miraron. Madison la vio irse sin más, pero Byron reflejaba su molestia en su cara, aunque ellos no hicieron contacto visual esa atmósfera se hacia notoria mientras caminaban y ella no se pudo quedar en silencio. —¿Hice algo malo?. —Digamos que si. Le seguías el juego a esa mujer. No me gustó mucho, la sentí algo creída, y si era cierto a esos hombres los matarán, algunas personas son crueles, mientras más ricos sean. —Yo creo que estás celosos, ella se me acercó mucho, y me incomodo un poco, pero no es para tanto. —Ojala no nos la encontremos más, se pude obsesionar contigo. Te miraba como un juguete al que puede manejar. Se podría llevar una desilusión si se entera quien eres. —Byron, por favor no empieces a imaginar cosas. No sé de dónde vienen tantos celos… Al escuchar eso, Byron no siguió hablando, se sentía extraño por decirle eso. Prefirió quedarse en silencio y no quedar como un tonto. […] Casi a la cinco de la tarde ambos llegaron al hospedaje. Ya que pararon a comer en un restaurante y descansaron un poco, evitando la brisa de la noche, por el estado de salud de Madison. El la acompaño hasta su habitación, pero esta vez ingreso con el, algo que desde que se conocieron no había pasado. Fue un voto de confianza de parte de la chica hacía el. Todo estaba ordenado a tal punto de que Byron se sentía como un cochino en ese lugar. Había una biblioteca de libros bien organizados y un armario donde estaba separada la ropa de mujer y de hombre. Todo en un sitio indicado. Ella se recostó en la cama y empezó a hablarle. —Bueno, aquí está mi aporte para que seamos un poco más unidos, está es mi habitación, ¿Qué tal?. —Es muy organizado. Veo que eres perfeccionista. Mi educación no fue como la que tú tuviste. Yo no soy tan ordenado. —No te preocupes, yo te puedo enseñar. —Eso…es difícil…no quiero interrumpir tu espacio. Ella trato de sentarse en la cama y le hablo de lo que pasaba, aunque se sonrojo un poco cuando lo dijo. —Tu dijiste que éramos esposos en papeles, y debíamos tener más confianza el uno del otro. Estoy dispuesta a hacerlo, quiero ayudarte, podemos hablar de eso ahora, puedes sentarte a mi lado. —Si, lo sé lo dije, pero…me da algo de pena. A pesar de todo tu eres una chica….eres hermosa. Y a veces me siento extraño….tu sabes.. El ambiente cambio rápidamente entre los dos. La vergüenzas se apodero ambos, ninguno supo que decirle al otro. —Lo entiendo, creo que lo mejor es que no hablemos más de eso. Si me siento mal iré hasta tu cuarto y te digo. Al oír esas palabras él salió del cuarto y no le respondió. Tanta cercanía entre ambos les estaba afectando. Ellos mismos estaban dañando el trato que habían hecho. Ya no era el mismo comportamiento distante entre ambos. Ahora ninguno podía explicarse que les estaba pasando. […] Pasaron algunas horas después de la pequeña charla entre Madison y Byron, pero al final uno de los dos cedió. Antes de la media noche alguien toco la puerta del otro. La chica se dirigió hasta la habitación de su esposo. Trai una vela y dos libros, tenía ropa de chico, por qué se sentía más cómoda con los pantalones y la chaqueta por el frío. El abrió la puerta, se veía cansado y algo despelucado. —Eh…Mad… Ella le puso las manos en la boca. —Lo se, pero debemos avanzar, no podemos quedarnos así todo este tiempo. Ya dormí mucho. Ahora debo estudiar, no hice todo esto para ser un estudiante más. La chica camino hacia la cama del chico, se sentó al lado y se apoyo allí. —Bueno…. Muéstrame tus apuntes, quiero saber que les enseño su profesor hoy. —Ah…eso…fue en latín, yo no entendía nada, tal vez hasta lo escribí mal, confundía las letras, pero Matheus si lo hizo, me dijo que me haría una copia de lo que escribió. —Entonces te empezare a explicar Latín, los exámenes podrían ser en ese idioma. La cara de Byron empezó a mostrar ese fastidio por lo que tendría que hacer y soltó una frase. —¿En serio?.. Es inútil, para eso se necesita mucha dedicación. —Byron deja de balbucear y siéntate aquí a mi lado, practicaremos todos los día si es necesario. Tu viniste aquí porque tenías sueños. Ahora tienes la oportunidad. ¿Te vas a dar por vencido así como así?. —No, pero… —Dejemos las cosas claras entre nosotros, tu puedes tener tus novias o lo que sea que tú quieras, pero nosotros dos jamás. Solo tenemos matrimonio que podemos romper en cinco años. No puedo tener algo contigo porque no me podría volver a casar, no serviría de nada anular ese matrimonio.. —Madison…eh…está bien, eh…yo no te veo de esa manera, no te preocupes por eso, pero tú estado de salud… —Me siento mejor, debo estar bien abrigada cuando salga eso es todo. Byron decidió no hablar más de el tema y se sentó a su lado. La chica tenía un cuaderno que tenía varios cosas escritas. —Bueno, esto es lo de ayer… Mañana iremos con un diccionario de inglés y latín, con eso estarás listo para los exámenes.. En medio de la oscuridad de la noche. Solo había una vela en el lugar que iluminaba bastante el sitio. Era lo suficiente para que se pudieran ver todos los apuntes que ella tenía. Los dos decidieron quedarse por un buen rato a estudiar una a una cada página y discutir sobre todo, ya que además de ese cuaderno, tenían varios libros en los que se podían apoyar.
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