El juego del azar

2489 Words
Me gusta cazar a mi presa, además no mato por qué sí, me gusta tener un porqué es aún más estimulante, matar lo haces con más ganas y me divierto, por esa razón, he decidido dejar que los vejestorios de mi empresa se muevan libremente siempre y cuando no crucen los límites ya establecidos y sobre la junta ¿Por qué no hacemos una visita?, hace tiempo que no voy, hay algo que me está inquietando mucho — ¿De qué estás hablando? — Pronto lo sabrás, pero primero veamos si mis presentimientos son correctos, ahora vamos a comer, me muero de hambre Tras finalizar el almuerzo, nos quedamos en la sala, sumergidas en una partida de ajedrez para pasar la tarde. Me gusta ejercitar mi mente; hasta ahora nadie ha logrado derrotarme —¡Querida Bela! — Mi atención se desvía hacia la fuente de esa voz, estruendosa, frunzo el ceño, se detiene unos pasos de mí. ¿Quién dejó entrar a esta vieja? — pierdo el hilo del juego. — Ella me abraza efusivamente— Hola, hermana pequeña de Bela — Sabes que mi nombre es Olivia, ¿O es que la neurona que controla tu inteligencia es tan ineficiente, Marcela?— la mira con enojo — Tranquila, no hay motivo para que te alteres, así disculpa. Si te molesta, no lo diré más. — ¿Qué haces aquí, Marcela, irrumpiendo en mi casa con semejante escándalo? — Lamento haber entrado de esa manera, me emocioné al verte y he intentado comunicarme contigo, pero no había tenido suerte. — Toma asiento—. He estado ocupada, pero bueno, ya tuviste suerte, la próxima vez avisa, ahora dime ¿Por qué querías verme? ¿Te apetece algo de beber? — No, gracias, verás, eres una de mis mejores amigas y me gustaría que quería que fueras una de mis damas de honor en mi boda, que será pronto, también quiero invitarlas a mi fiesta de compromiso. “Mejor amiga”, esa idea me parece absurda; jamás la he considerado como tal. — Espera, ¿dama de honor?, rechazo tu propuesta. No me gustan esos dramas, deberías buscar otra persona para eso. Hace una cara extraña. — Por favor, solo piénsalo, quiero que estés a mi lado ese día. A pesar de tus reservas, te tengo mucho cariño, espero tu respuesta - Se levanta y se va sin más sin dejarme contestar. — ¿Qué mierda acaba de pasar? - Olivia solo levanta la ceja. —¿Qué persona más patética, te verías muy hermosa, vestida como dama de honor?—le doy un golpe juguetón en el brazo. — Qué graciosa, ya dije que no, por cierto, supongo que sabrás cómo va el trabajo de Armando. — ¿Por qué debería saberlo?, ¿Acaso crees que estoy pendiente de él? — Tal vez esperando tu oportunidad para…— le hago un gesto con el dedo índice, simulando cortar el cuello y ella solo se ríe — En el juego de la vida, las personas a menudo caen por su propia mano; no hay necesidad de poner obstáculos en su camino, no juego sucio. — Cambiando de tema, siento la necesidad de montar motocicleta, necesito adrenalina en mi cuerpo — ¿Para cuándo tienes pensado? — Liberemos un día de la agenda, ¿qué te parece? — Me parece una idea excelente— se levanta— Debo irme ahora — ¿Llega hoy? Correcto, debo de encargarme de algunos asuntos, las cosas andan apretadas con la aduana. — ¿Qué hay del agente? — Haciendo su trabajo, pero aún tengo que ajustar ciertas cosas para que no tengamos inconvenientes. — Lo monitoreo todo desde acá o tal vez debería ir contigo, ya lo decidí. Voy a ir, quiero ir a ver algo. Subo por una chaqueta, tomo la llave de uno de mis carros. — Listo, vamos — Ya la camioneta nos están esperando — No, hoy voy a conducir mi nuevo bebé, es un Bugatti Chiron Pur Sport es una bestia, si nos descubre la policía, solo dejaremos el polvo, yo conduzco, vamos— solo se ríe — Síganos a una distancia prudente — Si jefa Tengo una colección de autos deportivos, este Bugatti es el más reciente. Desde un Lamborghini hasta un Maserati, pierdo la cuenta de cuántos tengo, ya no sé en qué gastar el dinero. Llegamos al lugar predestinado, normalmente no vengo a estos encuentros, siempre lo monitoreo desde la distancia. — ¿Me acompañas?— me dice — No, me quedo aquí, no quiero interferir en tu trabajo, me quedaré a fumar un cigarro mientras terminas. — Como tú prefieras Me recuesto en el capo del coche, enciendo un cigarrillo y contemplo la noche fuera de la ciudad. Es muy hermosa, con toda esa contaminación lumínica es una mierda, oigo pasos detrás de mí y me pongo cuerpo alerta; son dos en total. — ¡Qué maravilla de coche, daría un riñón por tener uno así! — Ni con un riñón sería suficiente, ni vendiendo todos sus órganos, pobre iluso, solo los ignoro y sigo en lo mío. — ¿Pero qué tenemos aquí? No sé qué más atractivo, si el coche o la persona que está encima de él, oye preciosa, ¿por qué te encuentras tan sólita? No querrás algo de compañía, soy muy bueno en eso, lo ignoro y enciendo otro cigarrillo. — ¡Acaso eres muda! — Lo mejor es que te calles la puta boca, si no quieres que lo haga yo, largo — Me toma de la cintura— Quien te crees que eres para hablarme de esa forma maldita— lo miro directamente a los ojos — Quita tus asquerosas manos de mi cintura, si no quieres quedarte sin ellas — Apúrate que quiero mi turno con esta hermosa mujer— le dice el otro — Calma, Calma, ya tendrás tu turno, hermano. Hay que tratar muy bien a esta muñequita, si está aquí sólita es porque estás buscando compañía. —Ya se me acabó la paciencia — ¡Malditos idiotas! Le doy un rodillazo en la entrepierna, cae, le saco el arma, hago un disparo al aire —Suelta tu arma o quieres acabar con una bala en la cabeza, ¡ahora! —la tira a mis pies. En un instante me encuentro rodeada, era de esperarse lo que me faltaba. — Ahora, ¿qué vas a hacer, maldita golfa, tira el arma? - me dice el que está en el suelo. Observo alrededor, bueno, estoy en una gran desventaja— Me carcajeo —¿Qué sucede aquí?—Llega Olivia, agitada, la miró. — Esa mujer, fue la que disparo — Porque no se callan todos, ni fumar un maldito cigarrillo tranquila puedo. — Bajen la armas ahora— les demanda Olivia — Pe… pero jefa - Que la bajen carajo, si no quieren terminar con tiro en la cabeza. — Me preguntaste que quien me creía, bueno ahora mismo soy tu juez y verdugo, la que va a decidir si mueres o vives, la que te da de comer insecto, también dijiste que iba a hacer, espera me dijiste maldita golfa verdad buena— le disparo al otro idiota en la cabeza Ahora ya respondí a tus preguntas, hoy no quería ensuciarme, siempre no faltan los bastardos en mi camino, deberías bajarle los humos a tus hombres Olivia— la señalo con el arma— Qué irrespetuosos— le doy una patada en la cara— esta es para que respetes escoria— le doy varias patadas más — Muestra tus manos, bastardo, y júntalas —le exijo, busca con la mirada alguien—¿A quién estás buscando por ayuda? Déjame y te doy espacio a ver si lo que buscas lo encuentras, ¿Ya lo encontraste? Mira hacia dónde se encuentra Olivia. ¿Quiere que le ayudes?—le digo, ella ni se inmuta. —A la que le acabas de llamar golfa es tu verdadera jefa, ahora sí que te pasaste ni modo, no puedo hacer nada, igual te lo mereces, no me mires con esa cara de cordero degollado, me da asco-le habla con desdén. — Ahora lo comprendes, que no puedes ir por ahí tratando a la gente como se te da la gana, solo porque trabajas como un matón y ya crees que por ser como eres ya puedes hacer lo que quieras, imbécil. — Perdóneme, no sabía quién era, discúlpeme, por favor, tengo familia - ¿Acaso esto es un hábito de mencionar a la familia, como si eso hiciera un cambio en la perspectiva de las cosas? — Te dije que sacarás las manos, o es que estás sordo, o quieres terminar como tu amigo —temblando, las pone juntas delante de mí. — Esto es por tocarme— le disparo— sus gritos son tan ensordecedores— la próxima no voy a tener compasión el que se pase de la raya, ahh si me vuelven apuntar los meto vivos en un tanque de ácido, entendido para todos — ¡¡Si jefa!! - contestan en grupo Miro el auto, tiene sangre en la puerta del lado del conductor, mierda, levántate y limpia la sangre que por tu culpa se ensució, rápido que no tengo toda la noche —se arrastra hasta llegar a él — Tengo una mejor idea, límpiala con tu lengua, tal vez sea la tuya o la de tu compañero, no importa total, es sangre y toda sabe igual, ahora empieza— Enciendo un cigarro, qué noche, Dios. — ¿Ya acabaste Olivia?— tengo mal humor que me lleva — Solo me falta, una cosa más y nos vamos. — Hmmm, llévenselo de mi vista Todos se dispersan, me recostó de nuevo en el capo, mis ojos ando buscan en el cielo nocturno, busco una estrella en particular, invisible a los ojos, pero presente en coordenada en donde debería estar, sonrió tontamente, deberías seguir ahí SaLay, inmutable en tu rincón celestial desde aquel día, aún brillas en la inmensidad del cosmos, mientras él… él solo extinguió, desapareciendo en el vacío como polvo estelar— un suspiro amargo escapa de mis labios, llevando consigo el peso de recuerdos no dichos —Ya, terminé - me sobresalto. — ¿Qué pasa? ¿Qué mirabas con tanta concentración? — Algo mío, ahora vamos, respondo, le lanzo las llaves— Conduce, no creas que no vi que querías hacerlo. — Por eso te amo, porque me conoces muy bien - dice con una sonrisa. — Oye Siri, llama a Marisol— “Llamando a Marisol” — Sí, Bela— Marisol, vamos camino a casa, prepararme la tina, por favor, Estaremos allí en 30 minutos de la casa, ¿Tú quieres algo, Olivia?, le pregunto, girando hacia ella. —Comida, me muero de hambre— responde Olivia con urgencia. — Escuchaste, Marisol — ¿Y tú? Yo solo quiero té con galleta —añado antes de colgar. ¿Cómo salieron las cosas?—le preguntó. — Bien, todo está listo, el contenedor llega en la madrugada. — Dile a Armando que nos reunimos mañana temprano— le instruyo y ella asiente con seriedad — Espero que todo salga bien, no puedo permitirme perder otra suma de dinero sin justificación, no soy un fondo de recursos de regalías benéficas. Reclino el asiento y me pongo a jugar en el teléfono. — Hay algo que dijiste hoy que me ha dejado pensando— comenta Olivia después de un rato — ¿Que cosa?— pregunto sin despegar la vista de la pantalla — Lo de la junta, siempre la tienes desde casa o solo recibes los informes de esta. ¿Qué esperas encontrar yendo en persona? — Solo es presentimiento, creo que hay un infiltrado— frena abruptamente que hace que mi teléfono vuele de mis manos — ¡Mierda, ten cuidado cómo conduces! —exclamó recogiendo mi teléfono. He perdido la partida, tanto que me costó pasar este nivel. —Mira, perdí por tu culpa — le reprochó, pero tiene una cara de perra loca, por lo mismo no le dije nada antes. — ¿Cómo sabes que puede haber un infiltrado? - insiste Olivia, volviendo al tema. — Como te dije, solo es un presentimiento, no tengo prueba, pero si voy, tal vez lo descubra… si muerden el anzuelo —le explico con calma. —¿Qué te hace pensar que hay un infiltrado?—pregunta de nuevo, buscando una confirmación. — Nada concreto, solo me siento más observada últimamente y eso me incomoda— Confieso mientras Olivia golpea al volante con frustración. Retomo mi juego — Ves por qué no te lo comenté, sabía que reaccionarias así. Eres la encargada de mi seguridad, si mi sospecha es cierta, la culpa recaería sobre ti por no filtrar adecuadamente a quienes contratas y tras a mi entorno. ¿No es así, Olivia? Tendrías que pagar por tu incompetencia — Claro, pero estás muy tranquila para la gravedad del asunto. En un caso hipotético, si el infiltrado existe, no sabemos qué información le haya pasado al vejestorio, no sabemos en mano de quién estamos, Bela —dice Olivia y dejó de jugar, miró por la ventana. — Suspiro profundamente— Tengo un lío en la cabeza, si resulta ser verdad, mal asunto se adelantaron los eventos, la información que mencionas sería inútil si es un subordinado; solo conocería mis movimientos, aunque parezca inofensivo, me molesta que alguien me siga los pasos, que sepan a qué me dedico en las sombras, solo se adelantaría lo inevitable, pero si el infiltrado es alguien de alto rango, entonces si estaría en problemas y en desventaja total. Tendría que arriesgarme y ver qué sucede, es como lanzar una moneda al aire. ¿Qué crees que saldrá? — No me gusta dejar las cosas al azar como tú, prefiero la precisión, asegurarme de ganar sin contratiempos y en cuanto a lo que pasara… ambas posibilidades son desastrosas, ya perdiste el factor sorpresa y eso era una gran ventaja. Ahora solo queda ver qué hace el vejestorio, todo depende de su próximo movimiento para entender su juego, por eso vas a la junta, ¿no?. Para forzarlo a moverse, aunque también podría no hacer nada y esperar el momento adecuado para acorralarte, por eso toda esta situación está al azar, menuda jugada me quedo en silencio, mientras ella retoma la conducción. Todo lo que dice es cierto, dejar las cosas a la suerte es mi estilo, pero lo que sí sé con certeza es que tengo que ser más inteligente que mi enemigo. Además, la única cosa sin solución es la muerte y, mientras esté viva, no me rendiré tan fácilmente ante nadie. “En el teatro de lo absurdo, hasta el más serio tiene su acto cómico; que la vida no te juegue una broma sin que puedas devolverla.”
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