5. Secretos

1395 Words
Alex está hablando por teléfono, no entiendo bien lo que dice así que me acerco sin que lo note, necesito escucharlo mejor. —Sí, claro —se da la vuelta, tengo que agacharme de inmediato para que no me vea —¿La quieres en color rojo? Perfecto, sí, recién empecé a vender sudaderas, fue un éxito, apenas le vendí una al chico de nuevo ingreso, le encantó y quiere comprar más. Sí, descuida, bien, hasta entonces —colgó la llamada y se alejó de ahí. Me aseguré que no estuviera cerca y fui con Gael quién también había colgado recién. —Estoy loca —aseguré —es que solo yo soy capaz de inventarme historias como estas ¿Qué esperaba? ¿Qué fueran parte de una secta o algo por el estilo? Eso me pasa por leer tantas novelas, dime ¿Crees que ya perdí la cabeza? —Creo que la has perdido desde hace tiempo, pero explícate mejor ¿De qué rayos me hablas? —¡De Alex! Lo acabo de escuchar. —¿Lo espiaste? —No —lo analicé un momento —bueno, quizá un poquito, pero no es la gran cosa ¿Vale? Resulta que vende sudaderas, y no sé con quién estaba hablando, pero le ha dicho que le vendió una a Liam ayer, es por eso que lo vi dándole dinero, en realidad no se conocía. —Lamento que los chicos no sean parte de la mafia o de alguna secta. —Sí, ni siquiera sé en qué estaba pensando. —Tengo que irme, vamos te acompaño a tu casa. Fuimos a pie, en realidad no quedaba tan lejos, era mejor así. En cuanto llegué a mi casa fui directo a mi habitación y empecé a buscar la memoria, estaba en mi buro, así que también podía descartar la idea de que Liam me la haya robado, supongo que como arquitectos debieron tener una idea similar, habrá sido mera casualidad, al menos ya tenía la memoria, la guardé esta vez dentro de una de las bolsas de la mochila y me tumbé en la cama ¿En qué diablos pensaba? Volví a la escuela y una vez más vi a lo lejos que el señor Stone estaba discutiendo con Meredith, creo que le preocupaba mucho el asunto de la prensa, intenté que no me vieran, pero fueron intentos en vano, antes de poder entrar al elevador mi jefe me detuvo. —¡Mia! —Señor Stone. —Toma —me entregó unos planos —este trabajo está mal, corrígelo, sumará puntos, ya se lo entregué también a Liam y Alex, que gane el mejor, llévalos a mi oficina cuando termines, les diré con qué plano me quedo mañana. —Claro, gracias. Y en eso consistió mi tarde, arreglar lo que otra persona había hecho mal y tuve que esforzarme, mi jefe debía quedarse con mi trabajo, de lo contrario no obtendría la recomendación que necesitaba. Lo siento, Alex, lo siento, Liam, pero se trata de trabajo y no puedo mezclar mis sentimientos en esto, haré lo que tenga que hacer para asegurarme de ganar esa recomendación y ustedes no se interpondrán en mi camino. Era tarde cuando salí de la empresa, Meredith estaba despeinada y con el labio hecho un desastre, estaba rompiendo varias hojas y las dejó sobre una mesa. —¿Puedes ponerlas en el triturador, por favor, Carla? —pidió a la mujer que estaba haciendo la limpieza. —Por supuesto, lo haré en cuanto acabe. —Gracias. Ella salió y Carla también se fue, me acerqué con cautela a revisar las hojas, no entendía muy bien el contenido, eran direcciones, nombres, lo que sí me sorprendió fue ver el nombre de mi hermano Spencer seguido de “caso cerrado” su muerte jamás fue un caso cerrado, pero los oficiales habían decidido dejar de investigar, trabajaba aquí, lo entiendo, pero ¿Cómo se relaciona esto la prensa? * * * El clima estaba perfecto, el sol entraba por la ventana y lograba iluminar el sillón donde estaba sentada, nada más relajante que un café y un buen libro. Era un buen día y faltaban solos dos para que la semana terminara. Tenía una hora libre ya que mi maestro de geometría descriptiva se tuvo que ausentar por una cuestión personal, los alumnos estaban en clase así que sin duda la cafetería era un buen espacio para relajarme. Me quedé ahí un buen rato, quise buscar a Gael, pero probablemente estaba en clase ya que el docente sí asistió para impartir su clase. —¡Hey, Mia! ¿puedo sentarme? —exclamó alegre el chico castaño. —¡Liam! Sí por supuesto —contesté. Se sentó a mi lado inquieto y me examinó durante unos segundos. —Cumbres borrascosas ¿Es bueno? —Es el mejor, en definitiva, tienes que leerlo. —Sin duda lo haré. Oye, no sé cómo decirte esto. —¿El qué? —Sería bueno que volviéramos a encerrarnos en cuarto pequeño —bromeó Tuve un flashback del momento y no pude evitar que mis mejillas se ruborizaran un poco, deseaba que en ese momento la tierra me tragara. —S-sí—titubeé —No creo que sea buena idea. —Tranquila, es broma—sonrió, él y su sonrisa que hacen que me olvide de todo —Te tengo una propuesta, unos chicos me invitaron a una fiesta hoy, dijeron que era algo así como tradición. Se hacen llamar a sí mismos los reyes de las fiestas. —Luis y Carlos. Sí, admito que sus fiestas son geniales, saben organizarlas. —¿Son amigos tuyos? —Sí, intentan corromperme cada que pueden, a veces son muy idiotas, pero son chicos geniales. —¿Corromperte? ¿Por qué? Iba a contestar, pero desafortunadamente Samantha apareció. —Hola, Liam, ¿recuerdas que me ibas a ayudar con el proyecto de geometría descriptiva? —Cierto, lo olvidé en serio disculpa. —lo dijo con una cara autentica de preocupación. —¡Vaya! ¿tanto te cuesta pensar para escribir un ensayo, Sam? —comenté. —Ah, hola, Mia, no había notado que estabas aquí. Rodeé mis ojos y empecé a guardar mis cosas, de cualquier forma, mi hora libre estaba por terminar y tenía cosas más importantes que hacer que estar escuchando los alaridos de Samantha. —Vamos al salón y te explico —comentó Liam con un tono suave. —Cuidado, no vaya a robarte el ensayo —dije de manera sarcástica mientras guardaba mis cosas en la mochila. —¿Cómo tú hiciste en la feria de ciencias? Me levanté molesta del sillón y la miré con tanta ira que dio un paso hacia atrás, no temía empezar una pelea aquí y ahora; sin importar las consecuencias ella no podía estar hablando en serio, era mi proyecto el que se robó que no intente cambiar los papeles. —Era mi proyecto Samantha y tú lo robaste ¿Quién te crees que eres? —¿Qué quién me creo que soy? La mejor —sonrió —era mi proyecto el que te robaste, y desde entonces me odias de manera injusta. —¿En serio sigues creyéndote esa mentira? —¿En serio vas a seguir negándolo? —Wow, chicas, chicas cálmense. —Liam se puso en medio de nosotras. —Ni en tus sueños hubieras ganado el premio —mencionó la rubia. —Samantha solo ve al salón, en un rato de alcanzo. —No tardes —habló más tranquila y se fue de allí. Salió como toda una diva, era una de las cosas que más detestaba de ella. Liam suspiró aliviado al ver que se marchó. —Entonces, la fiesta… —comentó esperando una respuesta. —Claro, suena bien. —No sé la dirección de tu casa —se rascó detrás de la oreja. Saqué un papel de la bolsa de enfrente de mi mochila y se lo di —¿Te veo a las 7:00? —Claro, ¿ya tenías lista la dirección? —Solo toma el papel, Liam —sonreí mientras se lo entregaba. Nuestras manos hicieron contacto y se quedó sosteniendo el papel unos segundos más, su piel estaba fría, pero era tan suave que podría haber estado así por horas, no sé si pueda explicar que sucedió en ese momento solo sé qué algo pasó.
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