Harry.
No recordaba lo que había pasado exactamente desde que ese sexy hombre que a penas había conocido hace unas horas atrás, me sugirió que nos fuésemos a un lugar más privado, cosa que no me pareció una mala idea en el momento en que ese semental me lo dijo, y quizás fue por eso. O, porque me estaba sintiendo como una jodida perra cachonda por todas esas cervezas que me bebí en el club, que sin darme cuenta, ya estaba restregando mi cuerpo contra el de ese chico y nos estábamos besando frenéticamente una vez que nuestros labios se unieron cuando salimos del bar gay y cruzamos hacia el otro lado de la calle, donde había un viejo hotel. No pude sentarme a pensar qué estaba pasando, o si quiera decirle a Erika que me iría a follar con un hombre que me parecía extrañamente guapísimo, aunque todavía no le hubiese visto el rostro bien por esa jodida capucha que no se quitaba. Pero todo sólo pasó, y me fui con él a una de las habitaciones de ese hotel y entramos a su suit en un abrir y cerrar de ojos que pasó para mí.
Mientras que me tambaleaba un poco, y él me agarraba de la cintura. Al cruzar por esa jodida puerta, nos besamos con intensidad y sus labios sobre los míos se sintieron mágicos en ese instante y muy deseados, pues no dejaba de chuparlos y de morderlos, justo como ese hombre lo hacía conmigo. Su lengua entró a mi boca con desesperación y la sentí tan endemoniadamente caliente como el infierno, ¿A caso este sexy hombre era el diablo?
Nuestras respiraciones no podían estar más agitadas y cachondas que nunca y no dejaban de entremezclarse entre sí, en una extraña fragancia de cerveza y alcohol, que no me importó para nada en el instante en que ese desconocido sexy me sujetó fuerte de un brazo y me estampó contra las paredes. Creo que me dolió un poco, pues me sentí más mareado, pero me gustó la rudeza con la que me trató y todavía más cuando me dio la vuelta de esa manera agresiva de modo que mi culo quedó saludándole y él se me pegó por detrás, recostándome todo el maldito y desgraciado paquete que quería chupar en ese endemoniado momento de lujuria.
Sentí un hormigueo en mi interior, y ahogué un gemido cuando lo sentí restregándomelo entre mis dos enormes manzanas y… ¡Espera! ¿Realmente había aceptado que mis nalgas eran tan grandes como dos manzanas? ¡Joder, ¿qué me estaba haciendo decir este hombre?!
La respiración se me comenzó a acelerar tanto, hasta el punto en que gemí bajito cuando de pronto él atrapó mis muñecas con una sola de sus enormes manos, mientras que me mantenía atrapado en esa posición detrás mío como un depredador.
Apretó fuerte mis muñecas y las puso encima de mi maldita cabeza, inmovilizandome por completo a la par de que simulaba que me follaba con la ropa puesta, haciéndome sentir su notable erección en sus pantalones negros…, y joder ¡Joder, era grande! ¿O a caso el alcohol me estaba haciendo sentir eso? No, no, estaba seguro que podía sentir algo enorme golpeándome el culo.
Joder.
Oh Joder.
Al principio traté de reprimir un gemido, pero no pude seguir portándome de una manera decente para cuando él metió su cara en mi cuello, y que con su jodida boca comenzara a recorrerlo, chupando, lamiendo, mordiendo. De una manera que me hizo gemir muy fuerte en la habitación, y no me importó un maldito carajo que los de al lado nos escuchasen, yo seguramente gemí como sí fuese una cantante de opera.
Pero me sentía una maldita perra cachonda y quería tenerlo todo dentro de mí... ¡Necesitaba tener a ese hombre dentro de mí pronto!
De un momento a otro me soltó de las muñecas y una de sus manos llegó a parar en mis cabellos cortos, donde se quedó apretándomelos con dureza y yo solté un fuerte gemido, pues también en ese momento metió su mano libre entre mi camiseta y me pellizcó con sus cortas uñas un pezón.
No sabía lo que estaba pasando, pero solo dejé de pensar y actué simplemente, cuando dejé escapar entre gemidos:
- Fo...Follame.
- ¿Quieres que te folle ese culo que tienes, cariño?- escuché que me susurró al oído con una voz tan malditamente sexy que estuve a punto de venirme, con tan solo esos simples toqueteos, porque él sabía muy bien como hacer el trabajo… ¡Joder!
- Ah… Sí.., ¡Sí, por favor! ¡Fo… Follame!- le respondí torpemente entre jadeos, estremeciéndome al sentirlo tan pegado detrás de mí, restregándome toda su hombría y pellizcándome el pezón.
Entonces sin tan siquiera responderme me dio la vuelta de nuevo, de modo que quedamos cara a cara y en ese momento, aunque las luces estaban apagadas, y la iluminación de afuera se colaba por las ventanas de la habitación, por un segundo podría jurar que ese hombre tenía la mitad de la cara diferente… Desfigurada. Sin embargo, no pude ver muy bien aquello para cuando volvió a besarme con desesperación y seguridad, pues destilaba la firmeza de un hombre fuerte y eso me volvía completamente loco.
Mis pantalones comenzaron a sentirse cada vez más apretados y mi erección gritaba por salir, al igual que como le pasaba a ese semental, puesto que su pene se sentía exageradamente en mi muslo y podía sentirlo palpitar. Jugoso, caliente y vibrante, me fascinó, así que llevé una de mis manos hacia su entrepierna y le apreté la polla provocandole un grueso gemido. Entonces seguí masturbandolo sobre el pantalón, siendo sorprendido cuando sus manos buscaron quitarme la camiseta. Joder, me estaba quitando la ropa.
Hasta que de un jodido tirón me la quitó, dejando a la vista de ese completo desconocido, mi piel pálida y mi trabajado cuerpo, que éste inspeccionó con un brillo en sus ojos negros. Después sus manos recorrieron mi pecho desnudo, erizando mi piel, moviéndolas de un lado a otro, conociendo lo que recién descubría. Una de sus manos fue a parar a uno de mis pezones mientras que la otra tomó con fuerza mi cadera. Acariciaba tiernamente mi pezón, ocasionando que este en un instante se encontrara endurecido, aunque creo que ya lo estaba desde antes. La mano en mi cadera pasó entonces por mi espalda baja y tomó la orilla de mis pantalones, encontrándose con el elástico de mi bóxer y jugando con ellos.
- No puedo… No puedo creer que haya venido hasta acá contigo para fo… follaaaar- dejé escapar de mis labios con un tono que seguramente había sonado tonto, pero nada me avergonzaba en ese momento, aunque sentía mis mejillas completamente ruborizadas.
- Shhh, hablas demasiado, deberías sólo cerrar la boca y disfrutar, tienes un cuerpo muy lindo, cariño- hablo de forma tranquila, y ahora la mano que jugaba con mi bóxer se encontraba dándole atención a mi otro pezón.
- Yo m-mi… mi cuer-¡ah, mierda! ¡Joder, si!- de pronto él había tomado uno de mis pezones en su cálida boca, su lengua caliente como el infierno danzaba dolorosamente sobre aquella rosada protuberancia mientras que con una mano apretujaba la otra con más fuerza, estirándolo hacia al frente y pellizcando con sus cortas uñas. Tenía manos que hacían magia en mi piel.
Su lengua se arrastró por mi pecho hasta alcanzar mi otro pezón, torturándolo de la misma manera que con el otro, el cual pasó de un color rosa pálido a un rojo intenso al ser atendidos por los largos dedos de ese sexy desconocido. La mano que se encontraba acariciando mi abdomen, bajó entonces al botón de mi pantalón, abriéndolo de una forma hábil y rápida que ni yo lograba hacer con ambas manos.
- ¿Có-Como… Cómo te llamaaas?- le pregunté arrastrando las palabras, pues estaba demasiado borracho. Tanto así que podía ver como sí el suelo se movía.
Joder.
Él se me quedó mirando desde abajo, con ojos brillantes e inyectados de una lujuria que podía notarse, y aunque en ese instante forcé mi vista entre la penumbra para verle mejor el rostro, noté vagamente que él estaba tratando de acomodarse a cada momento la capucha de su suéter n***o. ¿Por qué parecía querer ocultarme su rostro, o eran imaginaciones mías por la borrachera?
- Me llamo Jacob, ¿y tú, cariño?- me contestó con una voz tan profunda y sexy que podría jurar que ese hombre era un pecado.
Era el diablo.
- H-Harry- dije yo con la voz agitada.
De pronto levantó su rígido pecho con severidad, y me ordenó a centímetros de mi cara con un tono profundo:
- Arrodillate- habló demandante, su voz aun más grave que antes, helando mi piel con la misma rapidez en la que ya me encontraba de rodillas frente a él, obedeciendo al instante sus instrucciones de manera torpe por la borrachera. Noté lo sumiso que logre ser, y él sonrió entre la penumbra, orgulloso de sí mismo en respuesta. Después se desabrochó el pantalón, sonriendo de una manera que volvería loco a cualquiera-. Vas a chupar ahora, cariño- dejó salir de sus labios, erizando por completo cada nervio en mí y dilatando cada poro.
Empezó entonces a acariciar su polla por encima del pantalón, el cual de pronto estaba más tenso que antes. Su mirada dura desapareció para dejar pasar a una más relajada, pero más oscura que la anterior. Desde arriba me miraba con emoción, con lujuria, y yo desvié la mirada con nerviosismo a mi entrepierna, pues en mis pantalones se encontraba una protuberancia que amenazaba con romper la costura de la prenda.
Volteé de nuevo hacia ese hombre, y pude sentir como mi mandíbula se abría por sí sola en forma de “o”, cuando lo ví bajarse el pantalón con todo y bóxer, dejando a su gruesa polla salir de un salto, golpeando su abdomen. Era un poco más obscura que su piel bronceada.
Y estaba depilado, y entonces se me hizo agua la boca.
La tomó con su mano izquierda y comenzó a darle tirones hacia atrás, soltándola de repente haciendo que se regresara hacia adelante con rapidez, y golpeara de nuevo su abdomen para luego dar un pequeño rebote con el impacto, repitió éste acto unas cuantas veces más, para luego bajar su mano y tomar sus testículos, masajeándolos lentamente, sosteniendo su polla mientras masajeaba sus bolas, de la punta de ésta escurría liquido pre-seminal, el mismo que ahora mismo empapaba mi ropa interior.
Y me dí cuenta de que él…, Jacob, estaba tratando de torturarme, tocándose descaradamente frente a mí con la mano izquierda, y como a mí no me importó un carajo en ese momento me abalancé sobre ese sexy semental bien dotado para mamar. Puesto que mis labios comenzaron a temblar por querer hacerlo y no pude reprimir el impulso de sujetar su gruesa polla, que palpitó y se sintió caliente entre mis manos cuando la tomé sin vergüenza y comencé a masturbarlo.
Empecé a masturbarlo lentamente. Él cerro los ojos entre jadeos y llevó su cabeza hacia atrás. La sensación de tener su polla en mis manos era encantadora, sentir su piel resbalar entre mis dedos era tocar el cielo y hablar con Dios. Me arrodillé cómodamente ante él, acercando mi rostro a aquella polla que gritaba mi nombre para devorarla y hacerle una buena mamada como tanto sabía hacer, y en ese momento me lo metí de una engullida a la boca, provocando que Jacob soltase un gemido descontrolado que me hizo mojarme el bóxer aún más.
Estuve a punto de vomitar por haberlo metido todo hasta adentro, pero al segundo mi garganta se relajó y seguí moviendo mi cabeza en un mete-saca, que sabía que a él le estaba gustando, pues sus expresiones fáciles y corporales me lo demostraban, tanto como sus gemidos. Apreté mis labios en su glande mientas que mi lengua danzaba en aquel esponjoso eje purpura.
Me separe de su m*****o entonces, tomé aire, e intenté tomar todo lo que pude en mi boca, relajando mi garganta y dejando pasar un buen trozo en mi cavidad bucal. Jacob entonces me tomó muy fuerte con ambas manos del pelo y movió las caderas bruscamente en un mete-saca que me provocó arcadas, y que acabó haciéndome llorar, y cuando éste se dio cuenta de eso me dejó sacar su m*****o de mi boca con un "plop" viniendo de este.
Tomé enormes bocanadas de respiro, jadeando en el suelo de rodillas, maldiciéndome un poco por no aguantar esa gloriosa polla. Sin embargo, me repetí mentalmente que no era ninguna perra débil y bajé a sus bolas, lamiendo y masajeándolas, deleitándome con los gemidos que Jacob hacía. Comencé a subir de nuevo por su falo, recorriéndolo totalmente con mi lengua y usando gentilmente mis dientes, y al llegar de nuevo a su esponjoso eje purpura, me detuvo con una mano.
- Ponte de pie- me ordenó esta vez con la respiración agitada, y yo le obedecí tambaleándome un poco hasta el punto en que él me volvió a sujetar de la cadera y me condujo hacia la enorme cama de sabanas blancas que estaba frente a nosotros, y donde me dejó caer de espaldas.
Cuando mi cuerpo tocó el colchón sentí que todo dio aún más vueltas y que quise vomitar, pero me mordí el labio para no hacerlo, y me quedé esperando a ese semental con las piernas abiertas. Observando como este se acercaba lento con esos ojos lujuriosos y obscuros, posicionándose dentro de ellas y bajándome los pantalones en ese momento. No dí quejas, y lo dejé desvestirme, sintiendo que no era muy justo que solo él pudiese hacerlo, y por eso me levanté un poco de manera torpe y sin darme cuenta nuestras caras chocaron bruscamente. Creo que estaba muy borracho, y ni siquiera me dolió, pero él pareció torcer el gesto de dolor, y yo con la preocupación de haberle hecho daño me acerqué a él, puesto que Jacob se había echo a un lado de la cama. Mientras que se agarraba la nariz, y yo tambaleándome me arrastré hacia él y le quité sin pensar la capucha, exclamando a duras penas:
- La… La… ¡La-lamento haberte golpeado así!
Entonces me quedé bastante consternado cuando la poca luz que entraba por la ventana detrás de la cama, le vislumbro finalmente el rostro con claridad, puesto que le había quitado la capucha y ahí… Lo vi.
Aunque mi visión fuese borrosa por el alcohol, vi las enormes cicatrices que ese chico tenía en la cara, y cuando lo hice éste me miró con una mirada que me asustó bastante, y enseguida me empujó fuera de él con una mueca en su rostro, gritándome en un repentino estallido:
- ¡¿Qué demonios hiciste?!- espetó, y sin dudar se puso de nuevo la capucha, para ocultarse las cicatrices, pero ya estaba seguro de que ese sujeto tenía la mitad del rostro desfigurado en una enorme quemadura-. ¡No me veas directamente, no se te ocurra verme a la cara!- me gritó, y escuché que su tono por extraño que fuese, se escuchaba dolido, y yo no pude asimilar muy bien lo que estaba pasando, pues me sentía muy borracho y cuando me levanté para acercame lo único que conseguí fue caerme estúpidamente de la cama. Mientras que él se levantó apartándose de mí, todavía con los pantalones abajo y la erección al aire.
- Jo… Joder, mi ca-cabeza- me quejé por la caída, sosteniendomela, ya que tenía un dolor punzante en la cien.
Y a duras penas lo vi alejándose un poco de mí, y de cierta manera parecía estar nervioso, o extraño. No lo entendí, pero nada de eso importó cuando entonces la puerta del dormitorio se abrió de repente y dos muchachas se mostraron, quienes encendieron las luces e iluminaron todo en el cuarto, revelando la erección de ese sujeto y que yo estaba sin camisa en el suelo con los pantalones abajo. Creo que sí no fuese estado tan borracho hubiese soltado un fuerte grito, justo como ese hombre lo hizo cuando las vio, gritando fuertemente:
- ¡¿Qué diablos…?! ¡Vayan afuera, mierda!- bramó, y enseguida se cubrió la entrepierna. Mientras que la chica más grande le cubría los ojos a la más pequeña, quien soltó un grito también.
- ¡¿Por qué demonios trajiste a alguien a nuestra habitación?!- escuché que la chica mayor le reclamó, fulminante-. ¡Sólo salimos a comer a una cafetería y tú metes a alguien a la cama! ¡Por Dios, Jacob!
- ¡Te he dicho que esperes afuera, maldición!
- ¡No voy a esperar afuera porque tú vayas a tener un acostón sobre nuestra cama! ¡No nos iremos!- entonces la muchacha tomó a la más chica de la mano, y con ella caminó hacia lo que parecía ser el baño, donde se encerró y gritó del otro lado-: ¡Dile que se vaya, y ponte ropa antes de que les eche agua a los dos!
Él soltó un bufido con esa rabia que parecía haber aparecido. Y yo por mi parte me sentí aún peor, y acabé vomitando en la alfombra. Mientras que ese sujeto se acercaba a mí en ese instante y me levantaba por la fuerza, sujetándome del brazo y llevándome hacia la entrada para sacarme en esas condiciones.
- No… No puedo ca-caminar- no sé como logre decirle, y él solo me miró con severidad y antes de que pudiese decirle algo más me echó hacia afuera, diciendo con seriedad:
- Lo siento, ésto solo fue un error.
Ahogué un grito cuando me tambaleé y me aferré de las paredes del pasillo con las manos para no derrumbarme, pues mis piernas parecían de gelatina. Sentí que el aliento me apestaba a vomito, y creo que tuve vergüenza una vez que me dí cuenta de que le había vomitado el cuarto y de que todavía tenía mis pantalones abajo. Entonces levanté la mirada hacia él, y vi como en un parpadeo se me acercaba para ponerme la camiseta en el hombro, y meterme entre los pantalones un par de billetes, diciendo:
- Con eso será suficiente para que regreses tú solo a casa- dijo de mala gana, y antes de que yo le pudiese decir algo volvió a entrar y me cerró la puerta en la cara.
Todo dio aún más vueltas en ese momento, y quise gritarle que era un maldito cretino y que yo era policía. Que podía llevarlo a prisión ahora mismo sí quería.
Sí, podía hacer eso.
¡Podía hacer eso!
Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando de pronto vi salir de la habitación del frente a una mujer que jamás me esperé encontrar en éstos momentos. Pues se trataba de la Sra. Keating, quien acababa de salir de aquel cuarto, besándose... ¡Con un hombre que no era su marido!
Entonces sentí que mi rostro palideció por completo, y quise que la tierra me tragase cuando la jefa de la estación policial me miró con sus severos y obscuros ojos, ahí contra la pared semi-desnudo, saludándome seriamente:
- Vaya pinta que tiene ahora para formar parte de nuestro equipo policial, señor Olsen….Vaya pinta.
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¡Hola gente linda de Internet! Bienvenidos a ésta novela de Romance/Suspenso, espero que hayan disfrutado de los primeros capítulos de "Detrás de un asesino Serial", y que se animen a continuar leyendo la historia, porque les aseguro que cada capítulo los dejará con la mandíbula bien abierta.
Desde ya me gustaría pedirles que no se olviden de darle corazón y de agregarla a su biblioteca, así me estarían apoyando muchísimo. También recuerden que es el 3cer Aniversario de Dreame, y los invito a que me regalen el voto de la recompensa, y que visiten mi perfil para que lean mis otras novelas, ¡que no les decepcionará!
¡Y gracias por el apoyo! A partir de éste mes estaré actualizando diariamente, así que tendrán capítulo nuevo todos los días. De verdad espero que les esté gustando ésto, y que me den su apoyo para que ésta novela pueda crecer.
¡Los quiero, y los leo siempre!