Ámbar Hacía tanto tiempo que no recordaba esto. Mi pasado estaba volviendo a mi presente; parecía que mi mente lo había bloqueado completamente. Ni siquiera quería recordar a la mujer que fue mi madre, por mucho tiempo la que me salvó aquella noche y dio su vida por mí. Jamás volví a saber nada de ella, así que estoy segura de que murió. Salgo de mis recuerdos cuando alguien acaricia mi rostro. Lo miro a los ojos y él me sonríe. —Estás llorando. Coloco mis manos en mis mejillas, y es verdad, están empapadas. Fueron momentos muy difíciles. Después de que logré llegar a la ciudad, esa noche dormí en la calle, en un parque para ser exacto. Moría de frío, pues estaba empapada, pero no tenía a nadie más a quién recurrir. Él toma mis manos entre las suyas y me mira directo a los ojos. —Tu n

