A punto de ser descubierto.

1053 Words
Tragué en seco pero logré mantener la calma quizás ella había olvidado mi voz y digo mi voz ya que no pudo verme debido a la oscuridad de aquel momento. - Sirve un whisky doble y ahora no vayas a tardarte una eternidad. No pronuncié palabra alguna. Me dispuse a servir su whisky pero de la nada empecé a ponerme nervioso. El piso estaba algo húmedo ya que uno de los hielos se había descongelado encharcando así mi lugar y cuando traté de alcanzar el vaso resbalé un poco y solté el trago. - No puede ser. ¡Que tonto eres! casi me salpicas la blusa. Enmudecí. - ¿Acaso no dirás nada? Hay que ver qué estoy rodeada de gente inútil. Llama al gerente del lugar , haré que te boten inmediatamente. Aunque ardía por dentro y quería ponerla en su sitio no podía pronunciar ninguna palabra o corría el riesgo de que me reconociera. -¿ Que haces ahí parado? anda, llama a tu gerente. Alfonso quien algunas veces me acompañaba en la barra se había percatado de la situación y de antemano sabía que no me gustaba que la gente descubriera que estaba ciego. - Dime hermano ¿que es lo que sucede? - Quiere que me corran. Dije en voz baja. - Dime como te ayudo bro, se lo de difícil que es la señorita Shantall. - Hazte pasar por el gerente. Señorita Shantall muy buenas noches. En qué le puedo servir. - Este idiota que pretende ser un bartender acaba de salpicar mi blusa gracias a su ineptitud. - Le ofrecemos disculpas señorita. - No quiero ninguna disculpa quiero que hoy mismo esté en la cochina calle por atrevido y por inepto. - No es necesario ofenderlo señorita Shantall , el es un buen muchacho y apuesto que lo hizo sin intención. -¡ Míralo! ni siquiera dice Nada. - Le ofreceremos un trago por cuenta de la casa. - ¡Que no me interesa! tengo todo el dinero del mundo para comprarme cuantos tragos me venga en gana. Sacó de su bolso su tarjeta de crédito y lo lanzó en mi cara. No pude contener más mi ira, tenía que defenderme de esta insolente que cree que por rica va a venirme a humillar como le de la gana. - Siento mucho que tengamos que servir a riquillas que se creen el ombligo del mundo y no voy a disculparme , tu eres quien debe hacerlo por ¡NACER! en ese momento sentí como su respiración aumentó pensé que iba a abofetearme pero en lugar de eso hubo un largo silencio. - Esa voz , esa voz ...esa voz. Supe que la había regado. - Yo... yo te conozco, tu...¿ cómo te llamas? -¡Me descubrió! Pensé La chica que me había comprado un Martini se regresa en ese momento y con una copa en la mano vacía su líquido directo a la cara de Shantall. - ¡oops! creo que sí soy una NACA En ese momento se desata toda una batalla campal. Alfonso quien estaba a mi lado me sacó de la barra para evitar ser golpeado. - Quedate aquí, iré a ver qué pasa. - Mantenme informado Alfonso sale y no puedo evitar sentirme angustiado. - A ver señoritas ¡Basta! esto es un lugar prestigioso y no podemos dar ese tipo de espectáculos. Llamaré a seguridad para que las saquen a todas. - Ella empezó. Exclamó Shantall - Ahora dime naca de verdad. - Alejate de mi o no respondo. Pero Shantall aunque estaba acostumbrada a ser altiva e insultar a los demás jamás se había ido a los golpes con nadie. Sus ojos se llenaron de lágrimas por la frustración y entonces corrió en busca del baño. - No hay nada que ver aquí, la casa invita una ronda de tragos gratis. De esta manera Alfonso pudo calmar la muchedumbre y así algunos ignoraron lo sucedido. - Todo en orden, puedes salir. - y... Shantall ? - Creo que fué al baño. Salgo aún con miedo de que regrese a confirmar sus sospechas pero al dirigirme hacía la barra logro escuchar sollozos detrás de la puerta del baño, quise entrar pero no podía arriesgarme más. De pronto un tipo con voz muy varonil toca la puerta de aquel baño implorando a Shantall que saliera para llevarla a casa. - Shantall por favor perdóname, no quise propasarme contigo. Sal y así podré llevarte a casa. - Cristian no quiero saber nada de ti. - Por favor cielo te prometo que no lo voy a hacer más. - Vete y no vuelvas. - Ash! Contigo no se puede. Está bien mañana iré a recogerte cuando ya estés más tranquila. Escuché como sus pasos se dirigían hacia la salida así que quise olvidar todo e irme directo a la barra pero no podía evitar escuchar su llanto. Así que abrí la puerta sin importarme las consecuencias. -Ya estarás feliz me imagino. - Te equivocas Traté de cambiar mi voz para que sus sospechas solo estuvieran en su cabeza - No quiero tu lastima así que por favor vete. - Te escucho llorar pero sé que no es solo por lo que acaba de suceder. - No te interesa, ya bastante humillada me siento como para venir a contarle mis problemas a un pobre diablo. - Ese es tu maldito problema crees que nadie es digno de ti. - ¡NADIE ME QUIERE! ¿contento? - Pero que tontadas dices - Si vienes a reírte mejor lárgate de aquí o por lo menos mira mis ojos cuando te hablo ,casi ni pestañeas. - Tengo que volver a la barra. Cuando me dispongo a salir siento una bofetada muy fuerte en mi mejilla. - Esto es por lo sucedido poco hombre. - ¿Ah si? La tomé de las manos y la acerqué contra mi cuerpo. - Quiero que te atrevas a dame otra niñita insolente. Quedamos frente a frente, podía sentir su olor y su respiración se aceleraba cada vez más. - Anda dame otra. - ¡Suéltame! ¡Auxilio! En mi afán de callarla la besé intensamente.Sus labios eran cálidos y suaves como una pluma. Ella me correspondió el beso, fue un largo beso ,muy intenso hasta que me dió otra bofetada.
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