Jamás había sentido tanto miedo de morir, y aunque siempre me nuestro valiente por un momento pensé que llegaría mi momento de partir de este mundo.
- Esta bien señorita Shantall?
- Si ,si estoy bien solo me golpeé un poco.
- Su padre se encuentra en la ambulancia, ¿desea ir con el?
- ¡Pues claro! la pregunta sobra. Tu encárgate de todo.
- Como usted diga señorita.
Trato de subirme a la ambulancia para acompañar a mi padre quien no tiene conciencia y por un segundo temo perderlo a el también.
- Papá resiste por favor no quiero quedarme sola. Mamá también me dejó por favor tienes que ponerte bien.
- Señorita, no puede pasar a la sala de urgencias.
- Papá aquí estaré esperándote , sé que eres fuerte.
Tomo mi teléfono para llamar a Renato para saber cómo van las investigaciones.
-Renato soy yo dime qué tienes alguna noticia.
- Señorita, ¿como está su padre?
- Lo están atendiendo.
- Sé que estará ,bien tenga fe.
-Lo sé, ahora dime qué atraparon a esas ratas.
-Estamos revisando las cámaras de seguridad pero después del apagón fueron cortadas y no hay continuidad.
- ¡Esos malditos! Debe haber algo que nos pueda dar pistas.
- Señorita es necesario que usted rinda una declaración, pues usted estuvo más cerca de ellos.
- En estos momentos no logro recordar nada pero te mantendré informada si llego a recordar algo.
- muy bien señorita así será.
-Adios.
Después de colgar sentí una punzada en mi estómago, el hecho de revivir aquellos momentos me resultaba traumático y engorroso , así que por lo pronto mi prioridad será la salud de mi padre.
Al día siguiente mi padre fué dado de alta y no podía estar más agradecida con la vida ya que desde que murió mi madre nos habíamos vuelto muy unidos y el hecho de perderlo también me resultaba inconcebible.
- Padre debes tomar mucho reposo y no te preocupes por la joyería, yo voy a encargarme de ella y de encontrar a esos miserables.
- Quiero que recuperes esa joya Shantall, mucho dinero está en juego.
- Confía en mi padre.Voy camino a la joyería.
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Al salir del lugar no podíamos creer que lo habíamos logrado, corrimos como locos hacía el auto que nos esperaba con la joya para llevarnos a nuestro escondite.
- ¡Muchachos lo logramos! exclamé con mucho entusiasmo.
- ¡Quiero verla!
Me busqué en uno de mis bolsillos secretos y aún con mis guantes puestos logré sacarla.
- Es... es...¡ Preciosa!
- Esto nos ayudará sobrevivir por un tiempo muy largo.
- Es hora de celebrar muchachos, bien jugado. Y tú Lincoln mi hermano, eso último que hiciste fué muy estúpido pero funcionó.
Mi jefe y los muchachos me cargaron entre todos y me lanzaron hacía arriba en forma de celebración.
- Eres una pieza clave en nuestro equipo Lincoln.
- mmm ahora nos volvimos un par de maricotas.
- JAJAJA no seas idiota cochon
- Estás celoso amor, para ti también hay.
- Que asco viejo mi debilidad siempre serán las mujeres.
Así le decíamos porque sabíamos de los alcances que este tenia en cuanto a las mujeres y como decía mi abuelo: Le entraba a todo lo que se moviera y cochon es un término francés que en español traduce " cerdo".
- Aquí están las cervezas.
-¡ Salud! por nuestro gran golpe.
Y así bebimos toda la madrugada hasta caer desmayados de la borrachera.
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Dos meses después.
Logramos sacar buena pasta por la venta de la joya y cada quien recibió una fuerte cantidad pero para poder despistar a la gente no podíamos gastarlo a manos llenas, así que lo lógico era conseguir un trabajo que justificara la procedencia de aquel dinero. Mi jefe era un hombre con muchos contactos así que después de mucho tiempo logró conseguirme un trabajo en un reconocido bar de la ciudad llamado " Siglo XXI " allí solo concurría la gente de alcurnia y prestigio. Mi ceguera no fué impedimento para trabajar allí puesto que antes de mi ceguera ya había tenido experiencia en el campo y con solo oler la botella sabía que clase de trago serviría.
Eran las 8 de la noche y comenzaba mi turno, debía portar un uniforme que la verdad no me convencía mucho, pues me hacía sentir algo incómodo. El bar estaba a reventar por ser sábado y creo que hasta el momento había servido al rededor de 400 tragos en lo que llevaba de turno. Mucha gente no lograba percibir mi ceguera así que me trataban como alguien normal.
Un grupo de mujeres se acerca a pedir unos martinis para iniciar una noche loca pero por el olor que emanaban podría asegurar que ya llevaban bebiendo un rato largo en otro lugar.
- ¡Hola guapo! queremos 5 martinis pero como vas.
Me tira su tarjeta de crédito en la barra.
- Con gusto, guiñé un ojo.
-¡ Uy! que sexy... exclamó una de las chicas.
- Lastima que seas un pinche bartender mi amor si no te arrancaría ese uniforme con mis dientes.
- ¿Ya vieron esos ojazos grises chicas? UFF estás hecho un bombón papacito.
- Señoritas hacen que me sonroje.
Una de ellas se acerca pasa su mano por mi pecho y luego por mi brazo.
- ¡Que cuerpo cariño!
- y ese cabello... uff todo un sueño.
- jajaja gracias chicas creo que han bebido un poco.
De repente escucho una mujer que refunfuñea desde atrás , su tono de voz es grosero y desesperante.
- A verrrrr señoritas ¿van a pedir unos tragos o a hacer visita?
- ¿Te molesta querida? Haz la cola.
- Uishh définitivamente no todo el que tiene dinero tiene clase.
- ¿Te refieres a nosotras ?
- Claro y es que ves a otras nacas aquí.
- Creo que a esta no se la han cogido en semanas.
Todas sueltan una carcajada.
- Aquí tienen chicas, sus martinis.
- Relájate un poco niña, el mundo no es tuyo.
- No me interesa hablar con estúpidas.
Caigo en cuenta que esa voz ya la había escuchado antes. Siento escalofríos y vuelve el nudo en mi garganta porque ya creo saber de quién se trata y si me descubre podría ser el fin del hombre araña ,,,digo mi fin, ¿cómo puedo bromear con algo como esto?.