Un beso... Un condenado beso

1428 Words
Creo que no hay nada más que hacer, él se fue y yo no me voy a quedar aquí, comienzo a caminar hacia la salida del recinto, lo único más terrible que haber perdido mi chaqueta favorita, es que su beso realmente me gustó. Se sintió tan bien que no entiendo cómo pude pasar tantos años con un tipo que besaba tan mal y no me di cuenta antes, normalmente no uso este tipo de cosas pero ahora sí necesito un trago. Abro la botella y comienzo a beber un sorbo hasta que llego a salida definitiva y lo veo, el auto hermoso y n***o está allí, esperando por mi. No se fue... Corro hasta donde está y veo en el interior que ya no tenemos chofer, somos sólo él y yo aquí. Me subo sin que me diga nada mientras meto el vestido y él enciende el auto. - Creí que te habías ido. - Le digo mientras él conduce. - ¿Querías que me fuera? - Me pregunta sonriendo. - No. No quería eso. Pero fue lo que imaginé cuando no te vi en el estacionamiento. - Salí del estacionamiento para esperar aquí ya que no sabía si vendrías por aquí o te irías al estacionamiento. - Ah, buen punto. Salud por eso. - Le digo mientras bebo de la botella. - No te la acabes toda, deja algo para mi. - Noooo, cómprate la tuya. - Digo alejando la botella de su mano. Ambos reímos y me parece salido de otro mundo, con él todo se siente agradable. - ¿Y el chofer? - Le pregunto mientras él sigue manejando. - Se fue en taxi con Sussy hace un rato. - Ah, ya tenías planeado llevarme. - Le digo mientras golpeo su hombro. - No, pero me diste la idea cuando ese imbécil de Álex te trató así delante de mi. - ¿Eres abogado? - Pregunto divertida. - No. ¿Quieres saber mi nombre? - No, no quiero saber tu nombre, quiero saber quién eres en verdad, quién eres por dentro, no por fuera como lo pueden saber todos, yo quiero a tu yo sin clases sociales ni etiquetas formales. - No sabes lo que estás pidiendo, niña. - Dice sonriente. - Si, quizá tienes razón, pero eso es justo lo que me importa de las personas, no la carátula que aparentan. Él se queda en silencio y continúa manejando hasta que llegamos a un lugar en la playa en dónde hay una casa muy linda casi al borde de la arena en un sector privado ya que se encuentra entre rocas, es como una fortaleza. - Wow... Que hermoso. - Te lo muestro. - ¿Esto es tuyo? - Si, es mi lugar favorito. ¿Te gusta? - Me encanta. Salimos del auto y me guía a través de una formación rocosa muy bonita mientras me lleva de la mano, me indica dónde pisar y me va comentando todo lo bueno de vivir aquí. - Quisiera vivir en un lugar así algún día. - Bueno, pero eso se puede solucionar, cuando tengas una familia, puedes buscar con tiempo algún lugar en la playa y comenzar una vida alejada de todo. - Me encantaría, pero a decir verdad, hoy no tengo ni familia ni casa. - ¿Cómo no tienes casa? ¿Alquilas? - No, resulta que mis padres son los seres más odiosos y más mezquinos de la vida, a ellos no les importo yo, me trataron bien durante el tiempo en que duró mi noviazgo con Álex, el resto del tiempo siempre fueron gritos o golpes por cosas sin sentido. Cuando salí esta noche, ambos me dijeron que no volviera, así que eso es lo que haré, incluso mis amigas me dejaron después de saber que Álex terminó conmigo. Eso es lo triste de la gente, no tienen idea de qué es lo que quieren y cuándo algo les falla, simplemente se deshacen de ello, así todos se deshicieron de mi. - Mierda, si yo pensé que mi vida era mala, déjame decirte que la tuya es mucho peor. - Lo sé. Pero eso no importa, mañana será otro día y comenzaré de cero. Lo malo es que tengo que conseguir un nuevo trabajo, ya que Álex Pimentel no solo era mi novio, sino también mi jefe. Yo soy gerente de recursos humanos y relaciones exteriores, pero con Álex sólo me limitaba a recursos humanos. - Puedes ir a trabajar a mi empresa. Si tú quieres. - No, no podría, enserio. - Digo tomando un trago. - Porque resulta que tú y yo no nos conocemos y si luego cometo algún error, me dejarás sin trabajo y ya me caes bien, no quiero perderte a ti también. - Eso no lo harás. - Me quita la botella mientras bebe. Cuando ya hemos bebido toda la botella, el chico odioso va por más a su casa y trae también una mantita mientras se sienta a mi lado. - Hace calor. - Le digo intoxicada por el alcohol. - Lo sé pero va a subir la marea y nos dará frío. ¿Quieres entrar mejor? - Ya te emborrachaste - Le grito apuntando con el dedo. - No me emborracho con una copa. - Llevamos más de eso, chico. - Dime Mark, no chico. - Dime Sandy.... - Grito tomando la botella de su mano, mi tono borracho es inconfundible. - Ya no quiero beber más. - Dice él mientras estamos casi bailando en la solitaria playa. - ¿Quieres hacer algo conmigo? - Me dice un chico completamente ebrio. - Si, contigo lo quiero hacer todo. Me acerco a él y lo beso, el beso es tierno y borracho, pero él me toma de la cintura y me acerca a su cuerpo besándome un poco más apasionado, me encantan sus besos, necesito más de esto y sé que sólo es producto del alcohol pero me hace sentir especial. Me separo de él y me siento mientras me mira sonriendo. - ¿Que? - Me dice mientras se muerde el labio pero no deja de sonreír. - Que me podría acostumbrar a tus besos. - Yo podría acostumbrarme a los tuyos. - Claro, ¿así como podrías acostumbrarte a los de las tipas de ese estúpido evento? - ¿Estás celosa? - Deberías haber visto como te miraban. - Te recuerdo que en el auto tú me mirabas igual. - No es lo mismo. Yo sólo quería saber en el auto de quién me había subido. - ¿Y ahora lo sabes? - Si. Me subí en el auto del chico odioso, que ahora sé que se llama Mark. - ¿Eso es todo lo que sabes de mi? - Si ¿Tenía que saber algo más? - No, no es necesario, sólo quiero un beso más. Dice y se acuesta sobre la manta, yo hago lo mismo y lo tomo del brazo para girarlo y quedar frente a frente, un beso lleva a otro beso, un abrazo apretado nos lleva a jadear por aire mientras nos besamos, él nos gira y se coloca sobre mí mientras nos comenzamos a quitar la ropa, es algo condenadamente sexy ver su cuerpo que pareciera estar tallado mientras me mira y sonríe mordiendo su labio, me quito el brasier y él besa, chupa y lame mi clavícula mientras me abraza contra su cuerpo ya desnudo. Dios, si alguien me hubiese dicho que el sexo con un desconocido sería tan increíble... Naaah, no lo habría hecho antes ya que sólo puede salir tan perfecto si es con Mark. - Espera... - Me dice casi gimiendo. - ¿Qué? - No tengo condones aquí, debería ir al auto. - ¿Guardas condones en el auto, pervertido? - Estoy a punto de tener sexo salvaje con una desconocida ¿Tu qué crees? - Es cierto, vamos por ellos. Nos paramos y me tapa con la manta mientras él sube sus pantalones. Llegamos al auto pero ya no vamos a esperar por volver a la arena, es más, yo misma me subo sobre sus caderas una vez que se coloca el condón. - ¿Es incómodo aquí? - Me pregunta. - No me importa, si es contigo, será cómodo en todas partes. - Eres loca ¿Lo sabías? - Y te encanta eso. Tomo su rostro y lo beso mientras me comienzo a mover sobre él, no puedo recordar las maneras en las que lo hicimos, ni dónde, sólo sé que tengo en mi mente la mejor noche de mi vida.
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