_¿¡Estás de broma!? ¿¡Cómo es eso que te acostaste con el amigo de tu hermano!? Tuve que levantarme de mi propia silla para poder lograr acallarla, un poco por soltar semejante expresión y por el otro, debido al hecho de encontrarnos en uno de los lugares más silenciosos que se podían encontrar, y no quería que nos regañaran debido a ello. _¡Sh! ¡No grites esas cosas! ¡Pueden escucharnos!- Le regañé mientras miraba hacia todos lados para ver que nadie estuviese prestándonos demasiada atención. _Lo siento, pero es imposible para uno quedarse calmado con lo que acabas de soltar. Sobre todo, porque creí que se odiaban... _Si lo hacemos... La mayoría del tiempo al menos. Lo de anoche fue simplemente una excepción, pero no ha significado nada. Ella levantó sus cejas, mientras dirigía

