XIX Después de superado el impase de esa lectura incómoda que casi se ve obligado a hacer, Nathaniel empezó a socializar con personas que nunca antes le hubieran siquiera dirigido la palabra. Algunas damas se dieron cuenta de que el verse «peligroso», solo hacía parte de un atractivo salvaje que él cargaba encima y que era imposible pasar por alto. Otra era la historia de Mary, a la que muchos observaban con la boca muy abierta al ir tan feliz al lado de un hombre que antes detestaba, pero que ahora de verdad trataba como un esposo. Ahora entendían muchas porque ella iba tan orgullosa al lado de ese enorme hombre, que debía ser una fiera en todo el sentido de la palabra. Lo más increíble del asunto era lo bien que Mary se manejaba hablando de temas administrativos. Parecía que el golpe l

