Esa noche, la rutina de Lennox volvió a repetirse, el hombre ya se encontraba terminando de arreglarse frente al espejo improvisado de su habitación, aunque era más bien un espejo rectangular sin marco apenas pegado a la pared, pero funcionaba para ultimar su atuendo.
El hombre tomó el sombrero fedora n***o que reposaba sobre el respaldo de una silla, acomodandolo con sumo cuidado sobre su cabeza, permitiendo que la sombra le cubriera parte del rostro, era una pieza vieja, un poco gastada, herencia de su padre y aunque no lo decía en voz alta, se lo ponía cada noche con algo parecido a respeto.
- Perfecto!!- exclamó revisando una última vez que su traje n***o ajustado acompañado de una camisa blanca y tirantes, además de los infaltables zapatos brillantes que hacían juego con la actitud de todo el grupo, estuvieran en óptimas condiciones.
Y no tardó en cruzar el umbral de su departamento, y en ese instante su actitud cambió, inconscientemente se metió en el personaje que debía representar por las noches, olvidándose por completo del joven ingeniero que intentaba echar a andar su empresa, era algo que se había vuelto mecánico, era parte de su naturaleza, tanto que su andar lucía aún más seguro y firme.
En su mente iba repitiendo la musica de Pony, que T les había pedido que practicaran para esta noche, y aún así se detuvo frente a la puerta del departamento contiguo, dando un par de golpecitos con los nudillos.
- Me largo, virtuosa del tormento..... ahora puedes desgarrar esas cuerdas en paz!!- soltó en voz alta con tono burlón, mientras que desde el interior, Haydeé apretó la mandíbula con fuerza.
- Infeliz!- masculló mientras dejaba el arco sobre el sillón, refunfuñando en dirección a la puerta- espero que tu traje de segunda se rompa!!
Pero apenas escuchó cómo se alejaban sus pasos, corrió hasta la ventana, levantando disimuladamente la cortina, se ocultó tras ella, como si observarlo fuera un crimen, sin embargo, desde su pequeño escondite, lo vió subirse, con ese aire despreocupado que tanto la sacaba de quicio, a la enorme camioneta negra que ya lo esperaba frente al edificio, y que se había vuelto habitual.
Desde su asiento, Haydeé pudo ver a parte del resto del grupo, T ya estaba al volante, y los otros tres integrantes que alcanzaba a ver hablaban y reían entre ellos, mientras Lennox se acomodaba en el asiento, no parecía algo fuera del otro mundo hasta que la chica reparo en un detalle que llamó su atención, todos llevaban la misma vestimenta que su vecino, a excepción del conductor, quien lucía más bien una chaqueta negra de piel cerrada hasta el cuello.
- A qué te dedicas?!- se cuestionó mordiéndose el dedo índice mientras observaba cómo la camioneta emprendía su camino rumbo a, lo que sospechaba era, la ciudad.
La joven siguió el vehículo con la mirada hasta que se perdió en la lejania, percatándose que en la parte trasera iban otros dos hombres vestidos exactamente igual, ya era demasiada coincidencia para dejarla pasar, necesitaba saciar su curiosidad y sí al menos se llevara un poquito mejor podría cuestionarle al respecto, desgraciadamente sabía que tenía que ingeniárselas para descubrir lo que ocultaba su vecino, pues su actitud, amistades y vestimenta ya eran algo que carcomía su mente más de lo que deseaba admitir.
Por su parte, el ambiente en la camioneta era el habitual antes de un espectáculo, los hombres iban tranquilamente platicando sobre su día o compartiendo algún evento importante que sucedió mientras se burlaban o bromeaban para relajar el ambiente previo a su presentación, algo de lo que regularmente Lennox formaba parte, sin embargo, en esta ocasión había sido despertado a una hora demasiado imprudente y el cansancio del ensayo ya comenzaba a agobiarlo, por lo que de vez en cuando soltaba uno que otro bostezo, lo que comenzó a llamar la atención de sus compañeros.
- Otra vez con sueño?- preguntó T, mirandolo de reojo.
- No te están dejando dormir?- añadió Matias, acercándose desde atras al asiento del copiloto.
Lennox soltó un bufido resignado, ajustándose el cinturón mientras intentaba no cerrar los ojos.
- La virtuosa del tormento volvió a atacar- gruñó- y a las siete de la mañana.... la muy loca ya estaba asesinando la Sonata de la desesperación aguda en Re menor, o como diablos se llame esa cosa barroca que usa para torturarme!- y de inmediato todos soltaron una estruendosa carcajada.
- De verdad volvió a tocar tan temprano?- preguntó Nick, riendo.
- Sí..... y con furia, como si estuviera en plena guerra, creo que su chelo y mis tímpanos declararon la Tercera Guerra Mundial esta mañana.
- Hermano, tienes que fortificar tu departamento- bromeó T- conseguir tapones, o mudarte.
- O conseguir que sea tu novia- aportó Matias con una ceja levantada.
- Jajaja!!- rió Lennox con sarcasmo- qué chistosito!!.... esa loca no me dejaría dormir ni aunque fuera su novio- repuso sin pensar, y el estruendo de las risas se transformó en una expresión de asombro, como si finalmente hubiese admitido un gusto oculto hacia Haydeé- no sean pendejos!!- les recriminó consciente del desafortunado comentario que hizo- solo no creo que deje dormir ni a un muerto- intentó excusarse de su mala elección de palabras.
- No...no...no.... tú dijiste que aunque fueras su novio!!!.....no trates de desviar el tema.... entonces finalmente estás dispuesto a admitir que quieres ser su novio?!- cuestionó Henry con malicia, mirandolo a través del retrovisor.
- No quiero ser nada de ella....- soltó Lennox con firmeza, dándose cuenta de su error- solo quiero que respete el maldito acuerdo!!- replicó nuevamente sin intención.
Y ante tal afirmación, el silencio en la camioneta fue absoluto, todos se miraron unos a otros con una sonrisa contenida, pero asombrados por el hecho de que Lennox hubiese hecho un acuerdo con su odiosa vecina a la que, según él, detestaba a muerte.
- Acuerdo?!- cuestionó T con una picardía apenas disimulada- qué acuerdo?
- Ajá- intervino Jordan- qué tipo de trato tienen tú y la virtuosa del tormento?
Lennox apretó los labios, maldiciéndose internamente por abrir la boca de más, había querido eludir las insinuaciones, pero solo lo había complicado, asi que simplemente respondió con un encogimiento de hombros, aunque la presión fue inmediata.
- Dale, no puedes soltar eso y quedarte callado- añadió Nick desde el fondo- acaso ya firmaron un pacto de no agresión?
- O un contrato de convivencia mutua donde ella funge como tu despertador personal y tú no usas esa cara de funeral todo el día?- bromeó Zack.
T sonrió, observando con expectación a Lennox, quien solo refunfuñaba mientras centraba su atención en la ventanilla a su derecha.
- Ya habla!!- exigió el tímido sobrino de T, sorprendiendo a todos por su desesperada exigencia, poco habitual para alguien que apenas hablaba lo estrictamente necesario.
Y de nuevo las carcajadas estallaron pero ahora por la inesperada reacción del jovencito.
- Ves?!.... hasta Darius quiere saber.... ya habla hombre!! no nos tengas en esta incertidumbre!- exigió Zack.
- Por qué les divierte tanto mi tortura?!- respondió refunfuñando- además es algo complicado...
- Complicado?!... perfecto!, justo como en una novela de las que leen nuestras clientas- dijo Nick- “La virtuosa y el stripper”, protagonizada por una mujer de clase alta que toca el chelo y su vecino con abdominales y pasado misterioso..... y ya tengo el eslogan, "El Amor Encuentra el Camino"- y acto seguido las carcajadas se volvieron a escuchar acompañadas de una que otra expresión de burla.
- Vete a la mierda!!.... si supieran por lo que pasé, nos estarían riendo!!
- Eso suena aún más interesante.....habla!!- exigió Jordan.
- Cuéntanos, Lennox, esto es más interesante que los chismes de la facultad- intervino Darius con mucha emoción.
- Eres un niño!!- le recriminó Lennox.
- Pero todos queremos saber!- aclaró Henry.
El pobre hombre se pasó una mano por la cara antes de rendirse, la había regado, había abierto la boca de más y ya no tenía opción, pues no lo dejarían de fastidiar hasta que lograran su cometido.
- Está bien, pero si se burlan, los pateo- y todos levantaron las manos fingiendo un juramento- no fue nada..... solo me pidió que fingiera ser su novio frente a su familia… para espantar a un tipo que le habían puesto como cita a ciegas.... solo eso.
El silencio fue tan repentino como absoluto, pero jamás hubieran imaginado que la gastada historia entre Haydeé y Lennox daría ese giro.
- Solo eso?!- repitió Matias entre risas- y tú aceptaste?, tú, Lennox “odio a la virtuosa del tormento"?
- Qué querías que hiciera?, prácticamente me obligó, además el tipo tenía un suéter verde con trenzado de abuelita! y no dejaba de hablar de su mamá como si fuera su alma gemela- aclaró cruzando los brazos.
- Te obligó?!.... hermano, he visto a tu vecina, es una mujer delgada y pequeña, parece una muñequita de porcelana.... cómo es que alguien así te obligó?!- cuestionó Matías con una risa contenida- creo que solo te estás justificando- canturreó.
- Le debía un favor, lo olvidas?!
- Confirmado: esto ya huele a novela mala de plataforma de streaming- agregó T- pronto descubriremos que ella tiene un prometido secreto y tú eres, en realidad, hijo de un millonario que perdió la memoria.
Y mientras las carcajadas llenaron la camioneta, Lennox solo alzó una ceja, apretando los labios con fastidio.
- Ya tuvimos esta conversación- dijo elevando la voz sobre las risas- no, no hay nada entre nosotros..... nada....le debía un favor, lo pagué y accedí a desayunar con sus padres, con el acuerdo de que no tocaría el instrumento ese, a horas tan inapropiadas......solo una farsa, un trato.... punto.
- Claro, claro….asi empiezan los dramas coreanos que mi hermana ve!- increpó Jordan, observándolo por el retrovisor con media sonrisa- después de algunos desencuentros, te encontrarás viendo como la virtuosa se suelta el cabello, entre la neblina del baño, con las cuerdas del chelo vibrando al ritmo de tu corazón.... mientras entras en la ducha y la haces tuya!!!
- Cállate!!- gruñó Lennox, aunque una sonrisa se le escapó sin querer.
- Entonces...cuánto apuestas a que esto termina con ustedes besándose en un concierto benéfico?- bromeó Nick.
- O en la azotea del edificio mientras ella toca su chelo y tú haces una coreografía de despedida?- añadió Matías.
- Dije no, carajo!- insistió Lennox con una carcajada forzada, mientras agachaba la cabeza- además creo que en el remoto....remotisimo caso de que eso sucediera, su padre me manda desaparecer antes de siquiera pensar en compartir el mismo espacio que su hija.....si hubieran visto cómo me veía..... a su madre casi se le derrite el rostro cuando me presentó como su novio y no se molestó en disimular su desagrado!
- Vaya gente!!- repuso Henry con molestia.
- Ten cuidado- intervino T con suma seriedad, acallando las leves risas que aún persistian- ten cuidado de hasta donde llevas esta farsa!....las historias con las niñas ricas no suelen acabar bien....si lo sabré yo!
Y el silencio se hizo presente de forma tan rotunda como cuando se rompió por las carcajadas, y no era solo por la seriedad de T, sino por lo doloroso que resultaba para él hablar de ese tema.
- Descuida.... nada va a continuar y no me interesa que nada continúe!- aseguró Lennox.
Afortunadamente habían llegado al lugar del evento, y el ambiente volvió ligeramente a la normalidad, aunque podían sentir aún el desasosiego habitual de T cada que abría esa vieja herida.
- Con una mierda!!- exclamó Darius asomándose por la ventanilla de la camioneta, sorprendiendo a los demás hombres que ya se preparaban para bajar del vehículo.
- Qué te ocurre niño?!- cuestionó su tío al ver que no explicaba nada más.
Darius se limitó a señalar hacia el exterior, y uno a uno fueron dirigiendo sus miradas hacia donde les indicaban, quedando igual de desencajados cuando se detuvieron de golpe al leer el gran cartel en la entrada del salón principal:
“¡Feliz Divorcio, Nataly!”
Con letras doradas, globos, corazones rotos y hasta una silueta recortada de cartón de lo que parecía ser el exesposo, tachada en color rojo.
- No- musitó Nick, ajustándose las gafas oscuras.
- Dijiste que no? Corrijo: NO- remató Zack retrocediendo en su asiento.
- Esto no estaba en el contrato- dijo Jordan mirando a T con ojos entrecerrados, sin embargo, él solo alzó las manos como si lo estuvieran por arrestar.
- Yo tampoco sabía!... en serio, a mí me contrataron para un evento privado, femenino, top secret, pero no me dijeron que era una fiesta de divorcio.
- Las divorciadas son peores que las ejecutivas en celo- bufó Henry- al menos las ejecutivas se distraen con el móvil o el vino caro.
- Estas llevan una furia emocional acumulada- añadió Matías con seriedad- y... probablemente copas.... muchas copas encima.
- Y odio- murmuró Lennox, abrochando su saco n***o mientras lanzaba una mirada al ex esposo de cartón- mucho odio.
T se pasó la mano por el rostro, exasperado pero firme, habían pagado y mucho, además las propinas en ese tipo de eventos solía ser casi tan buenas como con los ejecutivas, no tenían más opción que seguir adelante.
- Ya no hay vuelta atrás, caballeros, nos pagaron, tenemos que cumplir, y más les vale que se acuerden de las reglas: nada de contacto sin consentimiento, nada de salir del personaje en el escenario, sonrían, luzcan irresistibles, y si alguien les ofrece tequila antes del show..... díganle que sí, pero que sea después!
- Qué pasa si alguien lanza sus pantis a mi cara?- preguntó Jordan, levantando una ceja.
- Sonríes- respondió T con resignación- y lo conviertes en parte del show.
- Vamos a subir a la festejada al escenario?- preguntó Nick, algo más serio.
- Es preferible.... de otro modo la situación podria salirse de control y terminemos huyendo como la vez pasada!- y soltando un hondo suspiro apagó el motor de la camioneta- es hora!- indicó y uno a uno comenzaron a descender del vehículo mientras se mentalizaban para lo que sucedería.
Y los gritos provenientes del interior del pequeño bar ya ponían a los integrantes en alerta, esta noche sería un poco más difícil de contener, y sabían que en el lugar había mujeres con una carga emocional imposible de contener gracias al alcohol y no se equivocaron, mientras se preparaban a un lado del escenario pudieron vislumbrar lo que les esperaba.
A una señal de T, una mujer vestida coquetamenente con un vestido rojo corto y escotado, subió al centro del escenario con micrófono en mano, haciendo callar a las asistentes, quienes le prestaron toda su atención sin necesidad de ningún llamado.
- Nataly......esta noche es para ti y para celebrar que te quitaras 85 horribles kilos de encima....esta noche enterramos oficialmente al ex!.....Adiós, imbécil!- los gritos y ovaciones no se hicieron esperar, todas parecían muy complacidas con la recién separación- Hola barra de Chocolate!!!- exclamó señalando el costado del escenario, provocando que todas las miradas se dirigieran hacia allá con expectación.
En un segundo el telón se abrió y una ola de gritos estremeció el salón, las mujeres, al menos cincuenta, se arremolinaron a los pies del escenario, la mayoría con copas de champán en mano, algunas ya demasiado entusiastas con los billetes listos entre los dedos, cuando vislumbraron la sorpresa que habían preparado para la noche.
El grupo salió al escenario con una energía eléctrica, luciendo pantalones oscuros ajustados, camisas abiertas hasta el ombligo y ajustadas apenas por los tirantes rojos, sombreros fedora y botas brillantes, cada paso que daban era deliberado, firme, marcando el compás de la música con el peso de su cuerpo, avanzaban sin prisa, con la mirada al frente, los brazos relajados a los costados y a mitad del camino, se detuvieron en seco.
Con el sonido de “Pony” de Ginuwine haciendo vibrar el piso, el baile empezó, los hombres se colocaron en dos filas, con la cabeza agachada, con una mano en la hebilla del pantalón y la otra simulando que se golpeaban el trasero, mientras movían levemente sus caderas, algo mínimo, apenas un anticipo, un roce visual dirigido al público.
La respuesta fue inmediata y eufórica, como una chispa encendida que pedía más, y por supuesto que los bailarines obedecieron, poco a poco comenzaron a mover los hombros de arriba hacia abajo de forma intercalada, marcando un pulso hipnótico que se deslizaba por el torso hasta las caderas, hasta que dieron un leve giro sobre su eje marcando el ritmo de manera más contundente aunque controlada sin romper la cadencia, y dejaron que las caderas se hicieran más presentes, mientras las manos, cerradas en puños, se elevaron hasta la altura de la mandíbula y en el siguiente golpe de música, bajaron en seco, simulando un impacto lateral a cada lado de su m*****o, lo que avivó los gritos.
Con una fluidez bastante entrenada y conocida, Henry, Jordan y Zack intercambiaron lugar con Matías, Nick y Lennox en el frente con un pequeño giro controlado y un choque de manos, antes de caer de rodillas, deslizando lentamente los tirantes, mientras movían sus torsos de un lado hacia otro provocativamente.
Entonces, sin previo aviso, los hombres se dejaron caer de espaldas contra el piso, sostenidos apenas con los pies plantados, formando un arco con el cuerpo, y desde esa postura, las manos trabajaron despacio, desabrochando los últimos botones de las camisas, antes de que dos golpes secos contra el suelo resonaron al unísono, al ritmo del bajo, giraron sobre el costado izquierdo, recargándose en el antebrazo, y con las piernas ligeramente dobladas, dibujaron medios círculos con las rodillas, como si rozaran el aire.
Al unísono, y en un mismo impulso, los cuerpos se alzaron de nuevo, colocándose de pie, alineados, formaron una sola fila que dominaba el escenario, y sin prisa, llevaron ambas manos al cuello de la camisa, la soltaron y la dejaron volar hacia atrás, despojándose de ella con una mezcla de arrogancia y perfección, provocando que el rugido del público volviera a subir.
Los torsos comenzaron a serpentear, las caderas se movían con ritmo controlado mientras una de sus manos descendía lentamente desde el pecho hasta el abdomen, marcando cada músculo en su camino, con precisión elevaron ambos brazos por encima de la cabeza, trazando una figura alta y alargada, permitiendo que sus piernas ejecutaran un par de ondas que vibraron desde los muslos hasta las rodillas, como un eco muscular contenido, el movimiento fue tan natural que pareció coreografiado por instinto, lentamente cayeron en una semi sentadilla, y desde ahí marcaron un golpe de cadera hacia la izquierda, luego hacia la derecha; finalmente, como una última ofrenda, se dejaron caer sobre la palma derecha, giraron en el aire con impulso elegante y regresaron al centro del escenario, frente a las espectadoras.
Y para ellas fue imposible no gritar, los hombres aún permanecian de pie estáticos con el torso apenas agitado por el esfuerzo, sin embargo, para las mujeres significaba un momento totalmente excitante, incluso cuando las luces comenzaron a descender, hundiendo el escenario en una oscuridad total, los gritos y silbidos seguían avivando el momento.
Rápidamente, los chicos comenzaron a preparar la segunda parte del show, con ayuda de T y Darius, hábilmente colocaron siete sillas, una al centro y las otras seis rodeándola, era el momento de darle a la festejada la bienvenida al mundo de la libertad y sabían perfectamente como lograrlo.
Un jazz suave comenzó a elevarse por encima de los gritos mientras Matías y Henry bajaron por Nataly, las mujeres a su alrededor se abrieron instintivamente permitiéndoles el paso, aunque sin evitar que sus manos rozaran levemente su espalda y brazos, mientras la festejada se reía nerviosa y divertida al ver como en el escenario ya la aguardaban los otros cuatro hombres.
Nataly rápidamente tomó asiento dejando que ellos hicieran su trabajo, el baile comenzó con los hombres sentados, con el respaldo de la silla contra su pecho, sus torsos comenzaron a moverse al compás de la música, con un vaivén ondulante que se intensificaba con cada golpe de ritmo, el movimiento nacía en el abdomen y se extendía por el pecho hasta los hombros, lento, preciso, como una señal contenida.
Los brazos permanecían extendidos al frente, cruzados por las muñecas justo al nivel del respaldo, tensos y expuestos, y con la mirada fija en ella, uno a uno comenzaron a morderse el labio inferior, acompañando el movimiento de sus cuerpos con una actitud descaradamente controlada.
Con el creciente de la melodía, colocaron sus manos en el respaldo levantándose con un golpe de caderas, antes de girar la silla con suma precisión, rodeándola con movimientos lentos marcando la musculatura de su pecho en una fingida provocación, los seis hombres se detuvieron frente al asiento con las manos cruzadas frente a su cadera con la cabeza agachada, cuando la música cesó por un breve instante.
Sin perder el compás, levantaron la cabeza y dieron un paso hacia atrás, acercándose a las sillas con determinación, hábilmente colocaron ambas manos firmes sobre el asiento, inclinando ligeramente el torso hacia adelante mientras mantenían las piernas abiertas, bien plantadas, marcando una postura de control absoluto y desde esa posición comenzaron a moverse, las caderas se impulsaban hacia adelante con fuerza medida, ascendiendo en un vaivén contenido que viajaba desde el abdomen hasta la pelvis.
Cada uno de ellos marcó el ritmo con precisión, empujando las caderas hacia el frente, hacia Nataly, con una cadencia que coincidía con cada golpe de bajo, el movimiento era continuo, fluido, como una serie de olas breves y potentes que nacían en la base del cuerpo y se extendían al espacio que los separaba de ella.
El torso se mantenía bajo, sostenido por la tensión de los brazos, lo que obligaba a que todo el impulso recayera en las caderas, los músculos trabajaban a la vista, perfectamente delineados bajo las luces bajas del escenario y Nataly no podía apartar la mirada.
Los seis se movían como uno solo, creando una línea rítmica alrededor de ella, entonces, sin romper el ritmo, añadieron un último movimiento, apoyaron una mano en el asiento de la silla y la otra en el respaldo, inclinando aún más el torso hacia adelante mientras elevaban ligeramente el cuerpo y desde esa postura, las caderas comenzaron un vaivén más marcado, más definido, oscilando con fuerza controlada de atrás hacia adelante, como una declaración final dirigida solo a ella.
El movimiento era uniforme, sostenido, y aunque breve, bastó para arrancar un nuevo estallido del público, mientras Nataly permanecía inmóvil, como si todo el aire del salón se hubiera detenido, y luego, como si hubieran recibido una señal invisible, los seis soltaron la silla al mismo tiempo y se incorporaron con naturalidad, la música bajó apenas, dejando solo el ritmo grave marcando el paso.
Y comenzaron a avanzar hacia ella, uno a uno se acercaron, con pasos lentos, deliberados, con las manos descansando en las hebillas del cinturón, los pulgares enganchados con descuido, los dedos relajados, acariciando el borde metálico como si fuera parte del espectáculo, mientras sus miradas iban directas a Nataly, sin desvío, y cada pocos pasos, uno de ellos le dedicaba una sonrisa ladeada o un guiño descarado.
La rodearon con una coordinación precisa pero sin rigidez, y comenzaron a caminar alrededor de ella, inclinándose brevemente cuando pasaban frente a Nataly, mientras giraban con una leve insinuación con su m*****o, acariciando el abdomen al borde del pantalón, el juego ya no era solo baile, era crear una atmósfera final.
La sonriente mujer permanecía sentada, derecha, los ojos siguiéndolos uno a uno, como si la intensidad de sus movimientos le impidiera parpadear, hasta que, en un último compás, los seis se alinearon frente a ella, el ritmo marcó una pausa tensa, y de golpe, cayeron de rodillas, no rendidos, sino adorarandola.
Permanecieron unos segundos ahí, con el torso inclinado hacia adelante, las manos sobre los muslos y la cabeza levemente alzada, mirándola con esa misma mezcla de seducción y descaro juguetón que había marcado cada parte del número, dejando en claro quién era el centro del espectáculo.
- Así se celebra un divorcio!
- Esto es mejor que terapia!
Los aplausos y los gritos estallaron con mayor potencia que antes, mientras los bailarines se levantaban agradeciendo las eufóricas muestras de gratitud que les proferian, incluso lanzando billetes al escenario que rápidamente Darius comenzó a recoger, dejando que ellos se refugiaran detras del pequeño escenario.
Había llegado el momento de poner en marcha el plan: salir lo más rápido y discretamente posible, desgraciadamente, como era habitual cuando las espectadoras eran mayores de 35 años, eso resultaba bastante complicado y cuando estaban recogiendo sus maletas del piso, la avanzada comenzó.
- Chicos!- la voz de una de las amigas de la recién divorciada, se alzó entre la multitud- que tal una ronda para los héroes de la noche!
Los gritos se renovaron con fuerza, algunas mujeres ya se acercaban con copas en mano, otras estiraban billetes como si eso bastara para detenerlos, Lennox soltó una risa nerviosa mientras una rubia lo tomaba del brazo y le ofrecía una margarita doble.
- Gracias, preciosa, pero tengo prohibido beber en horario laboral- respondió con su tono más encantador, escapando como un pez entre sus dedos, mientras Zack y Matías eran rodeados por un trío de mujeres que los interrogaban entre risas y promesas.
- Qué tal si me haces un show privado, solo para mí?- preguntó una de ellas a Zack, con una copa en una mano y su teléfono en la otra.
- Solo si hay luces dramáticas y un contrato firmado por mi mánager- bromeó Zack, guiñándole un ojo mientras se movía hacia la salida.
Nick y Jordan lidiaban con un grupo aún más insistente, que no solo ofrecía copas, sino también números telefónicos escritos en servilletas, labios marcados en billetes de cien y hasta una propuesta de viaje al Caribe con "todo pagado", pero como siempre, T permanecia firme al frente alzando ambas manos con una sonrisa educada aunque tajante.
- Agradecemos mucho la hospitalidad, de verdad, pero tenemos otro compromiso, ha sido un honor hacer de esta noche algo memorable.
- Venga, por qué no se quedan un rato más!- rogó otra mujer, colocando una copa directamente en la mano de Henry.
- Gracias, hermosa- respondió él, devolviéndola enseguida sobre la mesa más cercana- pero si me quedo, mi jefe me castiga con ejercicios de piernas por una semana.
Entre halagos, risas e intentos por retenerlos, los chicos mantuvieron la compostura, coquetos, pero intocables, como imponía la norma, en tanto se abrían paso como un grupo bien entrenado, guiándose con gestos y leves codazos entre ellos, evadiendo con gracia cada trampa tentadora, y cuando estaban a punto de perder la batalla ante la insistencia del grupo, fue la propia Nataly quien intervino.
- Basta ya, chicas!- exclamó con una risa firme y clara, interponiéndose entre ellas y los strippers- fue un detalle hermoso, una fantasía cumplida, pero recuerden.... lo último que necesito después de divorciarme es un nuevo problema en forma de hombre con abdominales.
Las mujeres rieron con un dejo de resignación y complicidad, algunas aún estirando la mano como si se les escapara un sueño, sin embargo, poco a poco se fueron apartando, abriendo paso hacia la salida del salón.
- Gracias por eso- dijo T al pasar junto a Nataly, inclinando la cabeza.
- Gracias a ustedes- respondió ella con una sonrisa genuina- pero... dudo que alguna de mis amigas los olvide pronto.
Finalmente, las puertas del salón se cerraron detrás de ellos con un suspiro colectivo de alivio, y ya afuera, bajo la brisa nocturna, los seis respiraron con fuerza, sudorosos, despeinados y ligeramente eufóricos.
- Divorciadas!!- murmuró Lennox, todavía medio riendo- son una liga completamente aparte.
- Y eso fue solo un nivel intermedio- añadió T, girando las llaves de la camioneta en su dedo- agradezcan que no estaban recién salidas de terapia.
- O con más copas de tequila- completó Jordan con un escalofrío teatral.
Los chicos se miraron un segundo en silencio y luego estallaron en risas, habían salido con vida..... apenas y eso comenzaba a hacerse peligrosamente habitual.