16. Hueles a deseo. Hoy no me ha despertado Duke, ha sido Ana, quien me ha llevado a darme el baño matutino, asear mi pelo, mi cuerpo, mis lugares íntimos para limpiar y no dejar rastro de mis sueños húmedos... La rutina es la misma, me talla la espalda, luego los brazos, las tetas, el dorso, pasa a mis entrepiernas, mis dedos del pie. El pelo es el siguiente a ser lavado, el aroma del shampoo es nuevo, es dulce, me gusta, pero más el masaje que me hace con la crema de pelo. Me exfolia el rostro con suavidad, y luego estoy lista. Me pone la bata de baño y con otra toalla me envuelve el pelo. Unas sandalias delicadas en los pies, y volvemos a la recámara del palacio de hielo. Siempre en silencio, y el silencio no me hace bien. Me gustaría que cante. —¿Cómo era esa canción... Ana? ¿Canta

