Gonzalo
Después de ver una y otra vez el maldito video que me envió Janeth, siento que la sangre hierve en mi cabeza y los celos están desencadenando lo peor de mí. Tomo el teléfono para llamar a la única persona que puede ayudarme a resolver este misterio; Óscar Hunter, mi amigo.
— ¿Dónde te encuentras en este momento? —indago, ya que siempre está fuera del país.
—Estoy llegado a Lima ¿Por qué la pregunta?
—Necesito hablar personalmente contigo, lo antes posible.
—Estas de suerte, tengo días libres ¿Paso a la empresa o a tu casa?
— ¡No! No estoy en lima, pero ya estoy saliendo para allá.
—Ok, en cuanto llegues a la capital, me llamas y coordinamos.
En cuanto cuelga, llamo al aeropuerto buscando el primer vuelo a Lima. Solo había boletos para tres de la tarde, sin embargo, no puedo esperar tanto tiempo, la desesperación me consume y a cada segundo lejos, los malos pensamientos se apoderan de mi cabeza. Averiguo los vuelos privados y en media hora estoy saliendo del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas hacia Lima.
El vuelo parece hacerse eterno, doce malditas horas de vuelo que destrozan mi corazón. Vuelvo a escuchar las grabaciones de las llamadas a Manuela y me lleno de rabia por no haber sospechado de esa música. Sin embargo, lo que más me atormenta es saber que me está mintiendo, por causa de otro hombre. Sin duda esas amigas suyas tienen mucho que ver.
A pesar del largo viaje y el haber salido a las nueve de la noche, me he mantenido despierto, torturándome con las consecuencias de ese amor comprado. Cuándo el piloto anuncia la hora de aterrizaje, tomo el teléfono y llamo a Óscar, para confirmar el lugar de encuentro.
—Nos encontramos en La Bonbonniere.
—Perfecto, estoy a medio camino — me dice.
Una hora después ya estoy pisando suelo peruano. Voy directo a la Cafetería, llamando en el camino a Óscar para confirmar su presencia en el local.
—ya estoy aquí, amigo— me manifiesta.
—Perfecto, estoy entrando.
La ansiedad está matándome y mi cara lo expresa todo.
—Hace mucho que no te sentía tan ansioso ¿Qué es lo que te tiene así? — me interroga
Respiro y le cuento las dudas que me asechan, le muestro el video, las grabaciones de las llamadas.
—Necesito que empieces con tu trabajo, ahora mismo.
— ¿Quieres que vigile a tu esposa? ¿Es en serio?
—No solo eso—Poniendo las manos juntas sobre la mesa — Quiero un informe detallado de lo que hace, a donde va, con quien habla en la calle, con quien se encuentra a solas, su rutina diaria, lo quiero todo.
— Disculpa que te manifieste esto, amigo. Pero arriesgarás tu matrimonio por un video.
—No es solo un video, ella, está mintiéndome. ¿Sabes lo que pasa cuando una mujer miente?
Óscar sonríe y coloca sus espaldas en el respaldo de la silla sacudiendo la cabeza.
— ¡Ay hermano! Estamos hablando de Manuela, la chica dulce, inocente que desposaste hace ocho años, la misma chica que a pesar de su clase social sigue firme como un roble cargando sobre sus hombros una responsabilidad que no quiere. Tu familia le hace la vida miserable y a pesar de todo jamás ha mirado a nadie que no seas tú. ¿Qué te ha hecho llegar a estos extremos?
—Janeth…
—Esa Bruja —sonríe— ¡Vamos Gonzalo! Vas a poner en tela de juicio la lealtad de tu esposa, por ella. Ambos sabemos que la odia y haría lo que fuera para separarlos. Incluso alterar un video.
—Has tu trabajo, te pagaré bien.
—No es por el dinero, no me parece correcto que…
—Sin más peros o contrataré a otro —Golpea la mesa.
Luego de brindarle a mi amigo algunos datos importantes de la rutina aburrida de Manuela. Óscar se despide.
—Perfecto, parece que tengo por dónde empezar. Solo espero que al final no sea una mala idea.
— ¿A qué te refieres?
—A que tus celos sin fundamento terminarán alejándote de ella.
—No son sin fundamento, ella… —Levantándose de la silla— Manuela es un joven y hermosa, he visto como la miran en la empresa y…
— ¿Te ha dado motivos antes? —Me mira y solo guardo silencio. A pesar de sacarse conmigo por obligación, hasta el momento Manuela se ha mantenido a mi lado respetando nuestros acuerdos—Eso supuse, nos vemos después —termina de decir y se aleja.
Las palabras de mi amigo me ponen entre la espada y la pared. Si es mentira lo del video, le daré motivos para nunca amarme. Sin embargo, si es real, me convertiré en uno más de los esposos estúpidos traicionados de la sociedad. Mi nombre terminará por los suelos, mi reputación será pisoteada ante los medios televisivos. No, no estoy listo para perder de esta manear mi credibilidad.
Sin saber qué hacer, tomo un taxi para ir a casa, pero algo me detiene, solo voy a un hotel. Cuando llego lo primero que hago es llamarla.
—Hola, preciosa, ¿Cómo estás?
—Muy bien, los lunes no hay mucho trabajo en la oficina.
—¿Ya saliste almorzar?
—Hoy no he salido, únicamente hice el pedido, ya Miranda no debe de tardar.
—Amor, sé que te gusta ayudar a esa familia, sin embargo no deberías comer lo mismo que los empleados, no se ve bien que una chiquilla entre a tu oficina con bolsa de comida. Acordamos que…
—Sí, solamente iría al restaurante. No volverá a pasar — suena muy dulce.
Mi corazón tembló ¿Cómo podía ser posible que siendo tan obediente pueda ser tan mentirosa?
Con unas preguntas más sin importancia termino esa pequeña charla, para llamar a Frank para corroborar lo que dijo.
En efecto se encontraba en la oficina y almorzaría ahí. Me siento tan estúpido, creo que Óscar tiene razón, no debo ser tan inseguro. Todo debe ser un invento de Janeth.
Respiro tranquilo, voy a almorzar y al regresar descanso unas horas para volver a llamarla. Son las cuatro de la tarde.
—¿Saldrás temprano hoy? —Pregunto curioso, después de responderle el por qué hoy, tenía ese deseo de escucharla a cada hora.
—Aún no lo sé, hay algunos papeles que firmar, tengo que ordenar unas carpetas y hacer unos presupuestos para mañana.
—Es que a veces tus amigas te invitan a salir.
— ¡Por favor Gonzalo! Soy la persona más aburrida de la empresa, no he salido en siglos, y si me invitan solo es para mi cumpleaños, soy demasiado aguafiestas para su gusto. Si mis amigas piensan eso de mí, imagínate el resto.
—Una vez al año es bueno hacer algo diferente.
—No creo que mi vida cambie.
—Como tú digas amor, nos vemos pronto.
—Hasta pronto.
Corto la llamada y su dulce voz resuena en mi cabeza una y otra vez. No hay nada extraño en su manera de Hablar, excepto por esa gran frialdad que mostraba abiertamente. Ya no expresó amor, para disimular un poco esa distancia existe en nuestro matrimonio. Algo ha pasado y lo voy a averiguar al precio que sea.
Manuela
Horas antes
Los días lunes en la oficina son los más aburridos y se vuelven realmente malos cuando Janeth aparece. Estaba pensando en esa bruja, cuando la veo salir del despacho de Frank, en compañía de su adorable hijo, Víctor Manuel.
—Hola, Manuela ¿Cómo amaneciste? —Con su saludo sarcástico de todos los días, me da la bienvenida.
—Mejor que tú, supongo— digo sin miedo a su respuesta
—Crees que puedes intimidarme —acercándose—No sabes lo mucho que disfrutaré el día que salgas de esta empresa arrastrándote como la perra que eres.
—El día que me vaya será el más feliz de mi vida, porque dejaré de ver tu desagradable cara, querida. —sonrío.
—Como te atreves a hablarle de esta manera a mi madre—Metió su cuchara el hijo de mami.
Frank no tardó en salir de la oficina.
— Señoras ¡Por favor! Deberían evitar estos roces.
—Menciónaselo a tu espesa —sonrío—mejor dicho, “Esposa”… ayúdala a que controle sus arrebatos de callejera y a Víctor deberías darle una mamila —Expreso caminando a mi oficina.
—Cómo te atreves—levanta la voz, el niño.
Solo los observo un instante con una ligera sonrisa, antes de entrar a mi oficina. No hay nada peor que empezar el día viendo sus rostros desagradables.
Camino Hasta el escritorio cuando el maldito teléfono me sobresalta; era Gonzalo. No tengo ganas de fingir felicidad y amor. Pero es mejor seguir con el juego. Luego de una pequeña charla corta. Odio sus llamadas y el que me exprese palabras de amor, como si en verdad lo sintiera.
Después del medio día vuelve a llamar y luego a las cuatro, maldita sea eso ya está desesperándome. Un timbre más y lo mandaré al infierno.
Me dispongo a dejar la oficina, llevando unos documentos a Frank cuando entra un mensaje.
“¡Mierda! Ese maldito hombre no se cansa de joderme la vida”, resoplo enfada, luego uno mensaje más y otro. Saco el teléfono para ver que es lo que quería y me doy con la sorpresa de que era Catalina. Iba a leer los primeros mensajes cuando envía uno nuevo.
—Amiga, ¿Vas a venir o no?, Axel está en la cafetería de Fermín, apresurarte. Ankly ya está por llegar. Iré pidiendo café.
“¡¿Qué?! Eso no se pregunta, por supuesto que quiero verlo”. El solo pensarlo me hace sentir ese revoloteo en mi estómago y esa sensación de alegría incontrolable me envuelve al escuchar su nombre. Mi corazón se acelera y llena de suspiros incontrolables, tomé los documentos y me dirigí a la oficina de Frank.
—Buenas tardes, Frank, aquí tienes los documentos que solicitaste —Le alcanzo los folder manila.
—Gracias, Manuela — los recibe.
—Tengo que salir unas horas antes, si algo se presenta…
—No te preocupes, te cubro — se apresura a responder—. ve tranquila.
—Gracias— Expreso sorprendida, mientras él sonríe mirando los papales. Creo que sabe que me debe un favor.
Voy corriendo a mi oficina para sacar la cartera y al salir, la estúpida de Janeth estaba llegando al despacho de Frank.
— ¿Te vas tan pronto? —me dice — Como se nota que cuando el gato no está en casa, los ratones hacen lo que quieren.
—Si tanto te molesta que esté al frente de la empresa, debiste postularte —Acercándome—Aunque a pesar de los muchos años que llevas trabajando aquí, aún no estás considerada para ser una candidata ¿Será por tu poco juicio? —Sonrío.
—¡Maldita!
—Me resbala todo lo que declares, así que habla todo lo que quieras— La aparto y camino lejos de ella.
—Me amenazas—Me sigue, enfurecida.
—Tómalo como un consejo—Hablo, sin mirarla mientras bajo las escaleras— No gastes saliva en vano.
Se detuvo haciendo las mismas rabietas infantiles de siempre, una señora de su edad comportándose como una quinceañera enfurecida, no sé si sea la única que piense que esa actitud es lamentable. Creo que hace eso porque Frank es mucho más joven y necesita encajar en su nuevo ritmo de vida.
Subo a mi auto y salgo de la empresa rumbo a la cafetería, veinte minutos después estoy frente a ella.
Como nunca antes hay muchos autos estacionados a fuera y un gran alboroto dentro. Al entrar veo el local abarrotado, la música envolvía el sitio y esa voz dulce de Axel estaba enloqueciendo a la gran mayoría de chicas que llenaba la cafetería. Tuve que estirarme entre ellas para tratar de localizar a mis amigas, mientras la buscaba, mis ojos no evitaron perderse en él. Hipnotizándome con su voz, mi corazón está a punto de salirse del pecho y mis manos temblorosas sudan inexplicablemente. Escuchando la letra de esa canción.
♩♫♪ Sabes, no dejo de pensar
que estoy enamorado
♫♪ Te quiero confesar
Que soy solo un esclavo
♫♪ Que no sabe vivir sin ti.
Cuando llegaste tú, te metiste en mi ser
encendiste la luz, me llenaste de fe ♬♪
Tanto tiempo busqué, pero al fin te encontré
tan perfecta, como te imaginé, no, no…