Capítulo 10

1410 Words
Frank Janeth es el tipo de bruja que no quisieras que se te cruce en el camino, eso lo sé bien, lastimosamente ahora es mi esposa y desde hace algunos años esta relación se ha vuelto una pesadilla. Cada vez que puede me escapo de ese mundo oscuro para volver a vivir, aunque eso me produzca más de un dolor de cabeza. Pues no es nada fácil soportar las charlas desagradables y sus reclamos, luego de cada escape.  Desde el viernes me tomé una larga salida fuera de ese infierno y estoy seguro que está esperándome, convertido en una fiera. En cuanto abro la puerta, la escucho hablar. esa bruja no duerme. — ¡Vaya! Hasta que te dignas a regresar —dijo en cuando me vio entrar. Por la cara que traía, llevaba mucho tiempo esperando, considerando su primera llamada, estaba ahí desde el viernes en la tarde. La miro fastidiado, pero no digo nada, me aflojo la corbata y sigo el camino hasta la habitación, no hay nada peor que ignorar a la reina del drama. —Pedazo de idiota—Grita tomando mi brazo— ¿Me estás ignorando acaso? —Estoy cansado—Expreso a media voz. — ¡Así que el señor está cansado! ¿Sabes qué día es hoy? —No, pero supongo que vas a decírmelo. — ¡Es domingo! Son casi las seis de la mañana. No contestas mis llamadas desde el viernes en la tarde, te desapareces todo el sábado, ni un mensaje, ni una llamada, encima apagas el teléfono y el GPS. Estuve llamando a la policía, me dejas muerta de la angustia, ¡Estás escuchándome siquiera! —Grita detrás—me ignoras y ni siquiera tienes la delicadeza de justificarte, solo mencionas que estás cansado ¿Qué diablos te pasa? Sigo caminando, ignorando sus gritos histéricos, abro la puerta y me tiro a la cama. — ¿Vas a formularme dónde estabas? ¿Por qué llegas a esta hora? ¿Dónde estuviste ayer? ¡Habla maldito idiota! —golpea mi espalda. —Quieres bajarle a tus gritos, me duele la cabeza. — ¡Con que te duele la cabeza! Si no contestas a mis preguntas tendrás razones suficientes para que te duela. —grita. —Déjame solo —Balbuceo. — ¡Que te deje solo! ¿Acaso tienes idea de mi angustia?, llamé a la policía, te busque en las comisarías, hospitales, llamé a tu familia perdí muchas horas y tu…. —Lo hiciste porque quisiste. La bruja enfureció y no dejo de hablar y hablar por varios minutos, sin respirar. Solo guardé silencio y esperé hasta que se cansara. —Al igual que las veces anteriores —Dice calmada—Averiguaré donde estuviste, moveré cielo y tierra, sabes que tengo ojos en todas partes, nada se me escapa —Acercándose a mi oído — No lo has olvidado ¿Verdad cariño? Te arrepentirás de esta actitud tonta —Golpea mi hombro y sale de la habitación, cerrando la puerta de golpe. Respiro resignado, pero, aunque averiguase donde estuve, ni siquiera sus castigos podrían quitarle las noches más apasionadas que he vivido junto a mi verdadero amor.     Janeth Después de indagar sin éxito entre sus amigas y conocidas, pierdo algunas horas buscando en las r************* , luego de ver unas fotos algo sospechosas, me llevan a otras, la rastreo hasta un club y finalmente a un video en i********:. La fecha era del viernes por la noche, lo reproduzco y lo que veo fue como tener un orgasmo. —Sin duda no te esperarás esto Manuelita —sonrío— ¡Ay dios! Esto será fabuloso, no puedo creer que al fin pueda desenmascárate, maldita perra. Esto lo tiene que saber Gonzalo de inmediato. Mientras marcaba el número telefónico, rio extasiada, sin duda el momento de cobrarme esa bofetada ha llegado. —Aló — se escucha la voz sexy de Gonzalo. —Hola, Gonzalo ¿Cómo estás? —Con mucho trabajo Janeth, ¿A qué se debe el milagro de tu llamada? —Quería saber cuándo regresas. —En un par de semanas, tengo que cerrar unos negocios. — Es que tu reina está sola en el palacio y las malas influencias pueden que la lleven a lugares impropios ¿Sabes lo que hace tu esposa mientras no estás? — ¿A qué se debe la pregunta? ¿Por qué no eres más directa? Uy es justo la clase de pregunta que quiero escuchar para esparcir mi veneno. La dicha es tanta que no puedo quitar la sonrisa de mi cara. —El día de su cumpleaños se descarriló un poco, esas amigas suyas tan corrientes… ya sabes cómo son. —Vamos por partes, ¿Qué es lo que sabes? —Pregunta con su voz seria —No me gusta ser chismosa, tú la amas como es, nada más que, lo que hace no es propio de una señora de su nivel. —Sin rodeos Janeth. —Estuvo en un club nocturno, esos eróticos, rodeado de bailarines musculosos con cuerpos aceitados, bebiendo y bailando como una ramera, no quiero decirlo, pero ese vestido tan llamativo y corto, se le veía todo. —Eso no es posible —Levantando la voz— Ella estuvo en casa. —Eso te mencionó—riendo— ¡Ay Gonzalo! Eres tan inocente, ella es joven y sus amigas son unas locas de barrio, bien dicen que aunque la mona se vista de seda… —Janeth, sé que estas molesta con ella por la bofetada que te dio, no obstante no deberías hablar sin fundamento. —Te paso el video que circula en las redes, querido. Imagínate que descubran que es tu esposa, la cantidad de comentarios negativos que tendrá la empresa. —No es posible, no… —Míralo y juzga tú mismo, ya es tiempo que te des cuenta de que tu esposa no es la santa que crees, deberías. —Hablábamos luego —Corta la llamada. —Parece que se enojó mucho— formulo carcajeándome con gran satisfacción, al fin he dado un paso importante para la destrucción de Manuela. Al dar la vuelta me doy con la sorpresa de que Frank me miraba enojado, luego aplaudió acercándose. — ¡Bravo! Así que al fin la señora muestra las garras ¿Se puede saber por qué lo hiciste? —menciona enojado. —No sé a qué te refieres —Intento irme — ¿Por qué te interpones en el matrimonio de Gonzalo? —me aprieta fuerte del brazo—No tienes ningún derecho a meter tu cizaña en contra de Manuela ¿Qué es lo que buscas? —Venganza, venganza mi amor. —Estás loca —Empujando el brazo — ¡Eres una maldita loca! — ¡Loca! Si me hubieses mencionado donde estuviste no hubiera llegado a ese video —Grito— Vives bajo mi techo, el que me debe respeto eres tú—lo señalo con un dedo. —El que seamos esposos, no te da el control de mi vida, soy libre, no soy tu esclavo ¡Recuérdalo! — Se aleja. —Y debes cumplir con tus deberes de esposo —lo sigo— hace tiempo que no me tocas —Grito. —Sigue esperando, desde que el mantenido de tu hijo se mudó a esta casa, te declaré que ese tema era cerrado, así que deja de joderme. —Te casaste conmigo —. Grito jalándolo del polo. —Error, querida, cuando me compraste no firme ningún documento que manifieste que debo cumplir mis deberes de esposo. —Me estás engañando ¿Verdad? —Piensa lo que quieras. —Camina hacia el sofá— Solo quiero advertirte algo—me mira enojado— Si Manuela se mete en problemas, tú sufrirás el doble que ella. —Me amenazas ahora. ¿Por qué la defiendes? ¿Te gusta? ¿Te gusta? —Grito golpeándolo en el pecho—Es ella, ¿ella es la perra con la que estás engañándome? Te juro que… —Sería un honor amarla, pero no — expresa —Sigue muriendo de la incertidumbre, mientras piensas quien es la persona que en estos momentos tiene mi corazón y mi alma en sus manos. — ¡Maldito! ¡Tú eres mío! ¡Eres mío! —sigo gritando con desesperación. —Mi cuerpo será tuyo en esta jaula eterna, sin embargo, mi libertad de amar está en otros brazos—Me toma de las manos y me aparta.
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