Capítulo 6

2754 Words
Casi a las siete de la noche salimos de la cafetería rumbo a casa. — Te pondremos muy bonita para nuestra noche de chicas— habla emocionada Ankly. —¿Qué tienen en mente? —interrogo —No preguntes, será una sorpresa—Dice Catalina. Me convencieron de salir a un Night Club un par de horas, para tomar unos tragos y divertirnos. Jamás en mi vida he pisado uno de esos lugares, así que los nervios afloraron pensando en que si alguien me reconocía estaba frita. Todo lo que he soportado podría irse a la mierda. Ankly me repitió un millón de veces que los ricos estirados no asisten a esos lugares y bla, bla, bla, bla. Pero a pesar de ello, en mi día quise hacer algo diferente. Por supuesto que no me vestí tan sensual como ellas quisieron, odio mostrar carne, solo ropa casual y solté el cabello ondulado n***o. —No te ves mal, pero pareces una ejecutiva divorciada—Dice Ankly —¿Por qué no te pones uno de esos bonitos vestidos brillantes? —No me gustan —le digo. —¡por favor! Se te ven hermosos y además con ese cuerpo perfecto, debes mostrar tus atributos. Esta noche será inolvidable —Expresa catalina llevándola de vuelta a la habitación, luego de mirar el armario y elegir entre esos vestidos cortos y escotados, tome uno n***o, aunque tiene escote no me incomoda mucho por tener la espalda cubierta con un tul delgado. Con un retoque de maquillaje, una dosis extra de perfume, salimos convertidas en unas diosas, dispuestas a pasar una larga noche de diversión. —¡Oh!, pero que bellas están mis niñas— Nos dice Julia al vernos bajar las escaleras. —No nos esperes despierta, julia, llegaremos tarde—. Advierte Ankly. —Tenemos la misión más difícil de todas, hacer que Manuela se olvide del trabajo y de su espeso por un rato— se ríe catalina. Estallando en carcajadas abandonamos la casa en la Molina y nos dirigimos al bendito Night Club “Deseo House”, vaya nombrecito. Un ruido inmenso atormentó mis oídos, chicas voluptuosas bailando en los tubos con micro tangas ¡Dios! El rubor empezó a apoderarse de mi Cara, ya me estaba arrepintiendo en estar en este lugar, me tomaron de las manos y me arrastraron a una mesa vacía. Ellas estaban en el paraíso y yo en el peor de los infiernos. —Relájate Manuela, sacúdete de tu aburrida vida una vez al año —Gritó Ankly en medio de esa escandalosa música pegajosa del lugar. Le sonrío tratando de asimilar esta nueva aventura, ¿Pero a quién engañaba? Estaba por salir corriendo, no sé qué me hizo abrir la cartera y vi iluminado la pantalla del celular, llamada perdida de Gonzalo, conociéndolo volvería a llamar. —Debo ir al baño a contestar esta llamada —le digo a Ankly. —Que no friegue ese viejo — responde amarga. Con cara de desagrado Catalina me señaló el baño. Me apresuré a ir, sin ver a nadie. Entro y ocupo uno de los cubículos vacíos, aún se oía la música fuerte, pero podía oírlo perfectamente. Ya había llamado en dos oportunidades. —Hola, amor, ¿Cómo está la fiesta? —pronuncia de inmediato. —Hola —dije a secas. Bien, si lo dices por el ruido, sabes que no me agrada, pero Ankly insistió en bailar con la música tumbando las paredes de la casa, sabes como es. —No hay problema amor, disfruta la música, aunque no sea tu estilo. Quiero que seas feliz en tu día. —Gracias, en un rato tendré que cortarles la diversión. —Una vez al año no hace daño, solo no te desveles mi cielo. Te amo. Adiós. —Adiós. Colgó y al fin pude respirar tranquila, mi corazón estaba muy agitado. Estoy por guardar el teléfono en la cartera cuando vuelve a entrar una llamada, era Ankly. Contesto y tengo que colocarme el teléfono entre el hombro porque la puerta se había trabado. Un tirón más mientras le digo que estoy yendo para allá, la puerta se abre y casi corriendo abandono el lugar. Justo en la puerta, el maldito tacón se dobla haciendo que pierda el equilibrio y me veo obligada a sujetarme de lo primero que tuve en frente. — ¡Cielos! —Grito del susto y lo veo a él, un atractivo hombre sujetándome con fuerza por la cintura mientras mis manos colgaban sobre sus hombros. Algo extraño pasó, de repente el mundo se detuvo, todo parecía ir en cámara lenta, la música llegaba a mis oídos como un murmullo muy lejano, y esa mirada profunda penetró en mis ojos hasta mi alma, estremeciéndome toda, el corazón se agitó y el sentir su respiración casi sobre mi cara me arranco un gran suspiro. Él pareció sonreír por ese gesto, peor no tenía la intención de apartarse de mí. No sé por cuantos segundos estuve como hipnotizada perdida en esos ojos marrones tan bonitos que no hacían que sus labios carnosos tan apetecibles pasen desapercibidos. De repente mi mano pierde fuerza y zas, el teléfono cae, estrellándose en el piso. —Maldición— reacciono apartándome de semejante tentación. —Permíteme —, dice él agachándose para recogerlo de inmediato, pues yo sigo inmóvil, sintiendo como sus ojos me van desnudan al mirarme desde abajo. Se pone de pie sin apartar sus ojos de mí, me extiende el teléfono sin dejar de torturarme con esa mirada de ángel. Al tomarlo, nuestras manos se rozan provocando que un escalofrío me recorre entera, mis rodillas tiemblan y una inevitable mordida de labios delata ese deseo que me provoca. “Maldición” me grito. Dejo un pequeño respiro y esquivo la mirada para ver mi teléfono, la pantalla estaba rota. —Tiene solución —Dijo tomándolo entre sus manos, en tanto yo babeo mirándolo. Vestido tan elegante y con ese porte solo podría ser uno más de aquellos millonarios que gustan de ver a las chicas desnudas bailando sensualmente. —No te preocupes. No es nada —Quito el teléfono al ver que lleva una de sus manos bajo su saco, seguro intentando pagar por los daños. —Podría raparlo —se apresura a decir—, eso me quitaría un poco la pena por el incidente. —Vuelve a mirarme y esos ojitos marrones paren iluminarse en cada pestañeo. —No hay problema, es solo la pantalla rota— refiero. —Mañana, a partir del mediodía estoy atendiendo, con gusto arreglaré tu celular. —Sonríe entregándome una tarjeta y sigue su camino. ¿Qué fue eso? ¿Atendiendo? Acaso ese bombón trabaja en un lugar de servicio técnico, mire la tarjeta y efectivamente la tarjeta decía "Servicio técnico: Reparación de celulares, Paco" la dirección estaba en el mercado Florencia, un poco lejos de casa, pero no es un lugar inaccesible. Sonrió guardando la tarjeta en la cartera para volver a la mesa. Las chicas seguían bebiendo y disfrutando del show. — ¿Qué te paso porque te demoraste tanto? Te dijo algo el idiota de Gonzalo—Pregunto Ankly —No, solo que…—Dije nerviosa —Que me late que vio a un chico encuerado—Ríe Catalina. —Algo así — respondo sintiendo que mis mejillas se ponen rojas. —Uy —me codea Ankly—. Seguro a propósito entraste al baño de hombres y te ganaste con una buena polla. —¡claro que no!, vi a un ángel— digo arrastrando un suspiro. —Eso merece un brindis— expresa Catalina levantando la copa. Unos veinte minutos más tarde pidieron una segunda ronda igual de tragos, mi trago no solo se veía bien, sabía super delicioso, el de ellas por su actitud, supongo que tenía más alcohol. Entonces las chicas empezaron a alborotarse mientras la música cambiaba oyéndose “The Cardigans - Love Fool” Fueron apareciendo los stripper haciendo movimientos sexis ¡Dios bendito! Un ramillete de chicos atractivos y musculosos, aparecieron para el deleite de todas las féminas. Mis amigas se volvieron locas gritando y silbando mientras bailaban. Me sentí fuera de lugar, no sabía cómo actuar frente a esta locura, los chicos recorrían el lugar alborotando más a las mujeres presentes. Yo solo sonreía nerviosa recorriendo el lugar con la mirada buscando a ese ángel. Quería verlo una vez más. Unos minutos después lo localicé sentado en la barra, tomando un vaso de agua, sus ojos también recorrían el lugar, quizá buscaba a su novia o era uno de esos tipos que buscan aventura de una noche. En eso nuestras miradas se cruzaron y volví a sentir esa electricidad en mi cuerpo y mi corazón volvió a acelerarse regalándome felicidad. Los chicos del baile erótico, recorrían las mesas, pero mi atención estaba en ese misterio hombre de mirada deslumbrante. Mis amigas disfrutaban de la noche y ese baile privado que les regalaban los guapos stripper. Como para no dejarme sola le dijeron a uno de los bailarines que era mi cumpleaños y él empezó a bailarme, mientras aquel chico de la barra seguía con la mirada puesta en mí, dibujando una ligera sonrisa por ese momento embarazoso. Pues se notaba a leguas que detestaba la presencia de otro hombre, ese bailar atractivo y bien dotado, no era el centro de atención en esos segundos. Mis amigas alentaban al bailarín y la multitud de féminas gritaba por esos pasos prohibidos candentes que eran solo míos. Sin embargo, mi alma había abandonado ese cuerpo, ni siquiera mil hombres como ese, podrían hacer que sienta lo que ese extraño me hace sentir. Ankly aprovechó para palmear aquellas nalgas grandes y bien ejercitadas del bailarín. El espectáculo terminó y ya no vi al misterioso chico de la barra. —No puedo creer que desperdicies tanta carne amiga. Era tu regalo de cumpleaños y no lo tocaste—Criticó Catalina —Ese muñeco bailaba para ti y ni lo miraste, que desperdicio. —No me gustan esas cosas, menos en público. —Sí, ya nos dimos cuenta —Dijo Ankly —Como también que, desde hace rato, estás mirado a alguien ¿Quién es él? — quiso saber. —Te dije que vi a aun ángel y… —¿Te gustó? —Interrumpe Catalina. —Demasiado —. Les confieso. —Uyyy — gritan ambas. Sin darme cuenta el escenario pasó a modo romántico. —¡Amiga, ya llegó Axel! —Suspira hondo, Catalina mientras movía mi brazo—Te encantará este chico, te robará el corazón con su melodiosa voz, es un ángel. —Es un verdadero ángel, con solo mirarlo se te afloja la ropa interior — dice Ankly suspirando de igual manera. —Están apuntándome — les digo cuando ambas recuestan su cabeza sobre mis hombros. Estábamos cerca al escenario así que cuando Axel salió pude verlo en primera fila. Era él, aquel chico del baño ¿Era posible tanta coincidencia? Recorrió el improvisado escenario sonriendo en tanto saludaba con atención a todas las féminas asistentes. Cuál estrella famosa las chicas empezaron a enloquecer por él, gritando, lanzándole flores, peluches, besos y chiflidos, no es que no los mereciera, su personalidad fuerte resaltaba aún más su belleza masculina, se veía tan bien. Estoy emocionada y ansiosa por oírlo cantar, no es que me deslumbre por cualquier chico guapo, en la empresa hay muchos. Solo que Axel posee ese algo que me estremece y me acelera el corazón, esa sensación extraña que me llena de miedos y deseo. Soy una mujer casada que por siete largos años no ha tenido esas sensaciones por nadie. No sé si es el efecto de la "Vanilla strawberry caipi" que me hace alucinar, pero Axel está mirándome y haciendo que todos a nuestro alrededor desaparezcan. —Este trago está afectando mis sentidos —le confieso a Ankly. —Tranquila amiga se parece a la caipirinha —responde. —¿Un qué? —Un coctel suave y delicioso, como Axel. Un tentador postre líquido, cumpleañera — Agrega risueña. No respondí nada, solo dejé salir ese suspiro sintiendo húmeda la entrepierna. —Dios es tan guapo—Suspira Catalina —Cada vez que lo veo en el escenario me enamoro más. No quise preguntar cuántas veces han asistido al lugar, pero por la atención de los mozos, debo suponer que son clientes frecuentes. —Es un bombón que quisiera comerme—Dice Ankly mordiéndose los labios— ¡Papacito!—Grita chiflando. La música de fondo empezó a escucharse y entonces el mundo vuelve a detenerse. Su mirada tierna clavándose en mis ojos domina mis sentidos, me siento en medio de un ambiente romántico donde su voz melodiosa acaricia mi pobre corazón. No puedo dejar de mirarlo. —Te impresionó ¿verdad? —Dice Catalina pasando su mano frente a mí. — ¡Amiga disimula! Lo desgasta con tu mirada—dice Ankly. —Mucho—levantando mi trago para beber. Las dos explotaron en risa, no tenía nada en el vaso, hace mucho lo había terminado. —Insisto —Pronuncia Catalina— Es la primera vez que miras a un hombre de verdad. —No amiga—Casi ahogándose Ankly—Es la primera vez que ve a un chico de su edad. —Ya están ebrias — les respondo. —Tranquila amiga, no diremos nada, ese papacito a todas nos afloja el calzón—suspira Ankly recostándose sobre mi hombro— Ay quien fuera su novia. —Muy cierto, chicas. Axel nos enamora cada noche y nos deja babeando —Se muerde los labios Catalina Era la primera vez que las veía reaccionar de esa manera ante un chico, lo de Ankly no era novedad, pero Cata, eso sí era para tener miedo. ¡Y ya lo estaba teniendo! Ese escalofrío incontrolable y la necesidad de mirarlo crecen a cada segundo. Ankly le alcanzo una servilleta con algo escrito, creí que le había entregado sus datos personales, pero no. La muy malvada le pidió enviarme saludos por mi cumpleaños. —Esta noche entre nosotros hay una hermosa chica que esta de cumpleaños, —Mirándome—Manuela, esta canción es para ti hermosa, feliz cumpleaños. El rubor explotó en mi cara, la algarabía de mis locas amigas que actuaban como auténticas fans enamoradas, hicieron que todos posen sus miradas en nosotras. ♫♪ Es poco decir, ♫ que eres mi luz, mi cielo, mi otra mitad Es poco decir, que daría la vida por tu amor y aún más ♫♪ ♫♪ Ya no me alcanzan las palabras no Para explicarte lo que siento yo ♫♪ Y todo lo que vas causando en mí ♫♪ Lo blanco y n***o se vuelve color ♫♪ Y todo es dulce cuando está en tú voz Y si nace de ti ♫♪ “¿Pero por qué tuvo que elegir esa canción? Reacciona Manuela, es un chico que se gana la vida enloqueciendo a las mujeres solteras en un club nocturno, con su hermosa voz y ese porte… Solo es una canción más” me dije una y otra vez mientras sentía esa incontrolable alegría brotar por mis poros. Al ritmo de la música me sentí en un concierto privado, su voz no solo acariciaba mi corazón, estaba envolviéndome en un sueño loco y prohibido. Lo peor llegó cuando se dejó el escenario y camino hacia la mesa que ocupaba con mis locas amigas. Ni siquiera los gritos de ellas lograba hacerme despertarme de esa divina pesadilla. Sigo pasmada, mirándolo con esa sonrisa incontrolable en mi rostro. Me toma de la mano y me obliga a dejar mi lugar. Su voz acompaña mis pasos. ♫♪Te voy a amar y hacerte sentir Que cada día yo te vuelvo a elegir ♫♪ ♫♪Porque me das (porque me das) tu amor sin medir (oh oh) ♫♪ Quiero vivir la vida entera junto a ti eh, eh ♫♪ ♫♪ Vivirlo oh, oh vivir la vida entera (junto a ti) ♫♪Porque me das tu amor sin medir♫♪ Quiero vivir la vida entera junto a ti ♫♪ Es poco decir, que en un beso tuyo siempre encuentro mi paz ♫♪ Debo hacerme la idea de que es parte del show, que esas miradas dulces desquiciantes no son solo mías, de que esta mano enviándome calor y sensaciones incomprensibles a mi cuerpo no son reales. —Que sigas teniendo un feliz cumpleaños, preciosa — agrega la final de la canción —. Aplausos por favor, para Manuela. Definitivamente era solo parte del show.
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