Capítulo 8

1273 Words
Después de un lujurioso sueño con Axel, abro los ojos a las nueve de la mañana. Nunca había sentido tanta felicidad ni deseos de dejar la cama, como hoy; que quiero ir a arreglar mi teléfono. Voy directo a la regadera, para intentar apagar ese fuego que me condena, no consigo mucho, pero al menos me quité la flojera. Luego de vestirme, bajo a la cocina, encontrando a mis amigas bebiendo café en compañía de Julia. —Buen día, chicas—Dije mientras caminaba directo al bidón de agua. —Al fin despierta la bella durmiente—Levanta la mirada Ankly— ¿Cómo le haces para amanecer con esa cara de ángel? ¡Míranos! Estamos hechas unas brujas. —Solo tomé un baño — le respondo con una sonrisa— aunque quizás un bonito sueño siempre ayuda. —Sin duda que lo tuviste—Habla con cierto sarcasmo Ankly, mi corazón tembló, creí que diría algo de Axel frente a Julia. —Yo tengo un terrible dolor de cabeza, jamás vuelvo a probar un ponche más en mi vida, aunque el “Pantera rosa” estaba brutal —Tocándose la cabeza Catalina — ¿Espero que no hayan mezclado tragos? —Pregunto Julia mientras ponía en la mesa unos huevos revueltos con tostadas. —No lo hicimos mi quería juliana —Manifiesta Ankly— Solo probamos algunos diferentes, primero uno, luego otro y otro y uno más. —Yo probé tres distintos, estaban súper ricos, pero con grandes consecuencias. —Suspiro Catalina— sin embargo, todo no fue tan malo, nos divertimos y las tres mosqueteras pasamos una velada exquisita. Aunque una más que otras. — me mira. —Bueno, es que fue mi cumpleaños — respondo con una ligera sonrisa mientras bebo el agua de mi vaso. —¡Si! Y que bien que te comiste ese bizcochito, ya andabas que babeabas. —¿También probaron postre? —pregunta Julia con inocencia. —Solo ella, nana— se apresura a responder Ankly— es golosa y se lo comió sola, no quiso invitar. Con eso de que, es mi cumpleaños, ya no la golpeamos. Ambas ríen mientras mis mejillas se van poniéndose rojas. Después me senté a la mesa a desayunar, Julia no tardó en ir al supermercado y mis amigas aprovechamos para acorralarme con sus preguntas respeto a ese beso. —Ahora sí, cuéntalo todo— Expresa Catalina—¿Cómo fue? —Habla mujer que nos tienes en ascuas —Casi grita Ankly. —Solamente fue un beso — respondo. —¡No pues!, no seas tan egoísta, cuanta con detalles — suplica Ankly. —¿Qué quieren que les diga?, que me hipnotizo con su mirada, que me pareció ver que su cuerpo se iluminaba mientras me sujetaba entre sus brazos, o que esa primera sonrisa descontroló mi corazón. Que suspire sintiendo que mi cuerpo se elevaba al cielo mientras cantaba mirándome, desnudando mi alama con su voz. Y que cuando me beso me sentí una gelatina sintiéndome sola en el mundo, sus caricias quemaban en mi piel y si ustedes no hubiesen aparecido hubiese terminado entregándome sin algún remordimiento— las mira y sus amigas tienen la boca abierta—¿Algo así? —No pues, ya con eso nos mataste—Expresa Ankly, levantando la taza de café — si no estabas afuera, hubiésemos entrado a los baños a buscarte y quizás nos hubiésemos ganado un segundo con esa polla de oro que tiene Axel. No es que lo haya admirado, pero a simple vista se contempla que es bien dotado. —No te culpamos amiga, Axel es una tentación con piernas — Suspira Catalina —No serás la primera mujer casada que pierde la cabeza por él. —Tienen que jurarme que nunca, comentaran nada en doble sentido de lo ocurrido delante de Gonzalo. —¿Y qué va a alegar? —Interrumpió Ankly— que se dé cuenta de que estás joven y tienes dos hermosos ojos para mirar a quien quieras. —Es verdad—interviene Catalina— como puede seguir atada a un tipo tan desinteresado en tu persona ¿Qué clase de esposo se va de viaje días antes del cumpleaños de su mujer? No eres un trofeo, amiga, eres una chica de carne y hueso que gracias a él se está momificando. —No exageres—Manifiesto. —Hay vida fuera de este encierro. La jaula de oro es linda, pero eres una avecilla joven que merece volar por el mundo — Me dice Ankly casi como suplica— ¡Vive! Arriésgate a ser feliz. —Lo sé chicas, sin embargo ustedes no entienden. —manifiesto, reprimiendo en mi garganta la verdad más amarga que no debe brotar de mis labios. — ¡No! Si entendemos. Entendemos que estás atada a un hombre que no amas —Replicó Ankly. —Si amaras a Gonzalo, ojitos no te brillarían tanto por otro. —Volvió a levantar la voz Katty—Y no menciones que no, la mirada que tienes ahora te delata. Suspiré resignada a escuchar sus sermones, no tenía manera de justificar lo evidente, tampoco era el momento de hablar del pasado. Me encogí de hombros y me recosté en la silla, mis amigas solo me miraron con lástima. Entonces el bendito teléfono me hizo saltar, era Gonzalo. Salí corriendo fuera de la cocina para contestar. —Hola, mi cielo ¿Cómo amaneciste? —me manifiesta. —Con dolor de cabeza. Las chicas ya habían salido para grita cerca “Salud Gonzalo” — ¿Siguen en casa? Seguro estuvo buena la fiesta —Expreso medio molesto, sé cuánto detesta a mis amistades. —Después que llamaste le bajaron a la música y fue únicamente una reunión aburrida — Reí nerviosa —Hablamos de todo un poco, cantamos en el karaoke y bebimos un coctel de leche que preparó Catalina. — ¿Así? —Volvió a sonar su risita sarcástica —Bueno, entonces para el próximo cumpleaños organizaré la mejor recepción, será la mejor fiesta de tu vida. —No—menciono cortante —No te preocupes, no me gustan las reuniones... bueno... es que… ya sabes, tu familia. Odio las fiestas que organiza porque su familia sencillamente me detesta, pero no más que yo a ellos. —Ya sé que te cuesta encajar en la sociedad, sin embargo todo es parte de crecer, pronto hasta Janeth será tu mejor amiga —Aggg —Expreso rápidamente—Lo siento, sería más fácil atravesar un huracán que ser su amiga. Gonzalo se carcajeó, sabía perfectamente que éramos como el agua y el aceite, con apariencias solo para el trabajo. De pronto lanzó una simple pregunta que me hizo revolver todo. — ¿Me extrañas amor? —Guardé silencio— ¿Me extrañaste mucho ayer? No pude responder rápidamente, miré a todos lados como perro asustado tratando de que regresen a mi cabeza la lucidez y la cordura que ya para entonces estaban en el planeta Axel. ¿Cómo se le ocurre preguntarme eso? Siempre intenta engañarme con su romanticismo fingido y falsas atenciones. —Por supuesto, ¿Por qué la pregunta? ¿Cómo pudo salir eso de mi boca?, ¡Carajo! no obstante ya lo había dicho. Gonzalo volvió a reír, quizás porque sabe que caí en su juego del “te amo”. Nuestro  matrimonio es tan falso como las uñas postizas de Janeth, pero soy tan buena actriz que seguro piensa que ha logrado conquista mi corazón y que le contrato que firmamos de alguna manera me mantiene atada sin poder expresar mis verdaderos sentimientos para con él.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD