Pov Marco Bowen
¿Les ha sucedido que los momentos divertidos y agradables que pasaban con la mujer a la cual sentían amar se fueron desvaneciendo?
El rostro amable y las caricias continuas llegan a un punto en que ya no existen. Todo se vuelve una rutina asfixiante y desesperante.Ya no queda nada de emoción. Las miradas frías son las únicas acompañantes de nuestros días...
Marco Bowen, ese soy yo, de padre estadounidense y madre peruana. En toda mi vida nunca me ha faltado nada, he crecido creyendo que mi mundo está resuelto, desde el año uno, para asumir algún día la cadena de restaurantes de cinco tenedores de mi padre. Y fue así, todo es absolutamente mío ahora.Mi vida siempre fue muy fácil, hasta que la conocí a ella, una mujer que puso en desorden todo lo que conocía.
Nunca pensé en fijarme en una persona que se convertiría en un ser tan vil.
Tengo treinta y seis años, y sí, soy menor que ella. Llevo casado trece años, perdón, estaba casado. Tengo una hermosa hija, fruto de ese "supuesto eterno amor". De seguro esa mujer inició contándoles que fui el malo de la película, y que quizás por ello nos divorciamos. Yo... yo no lo recuerdo así, quiero decir, tuve actitudes malas al inicio de conocernos, pero después todo cambió. Yo le entregué mi alma.Entiéndanme, soy la víctima en esta historia.
Trece años atrás...
8 de enero del 2007
Como de costumbre, me encontraba ya en la universidad. Con aires de determinación me preparaba para el pronto cargo en la empresa de mi familia. Todos ya habían escuchado de aquello, así que, orgulloso, me dejaba admirar por los demás que se iban girando al verme pasar. Por supuesto, era una persona popular.
Adentrándome a la clase, Larissa, la chica con la cual "salía", rápidamente buscó acercarse. En realidad, creo que no es correcto determinarla mi saliente, porque nosotros no éramos novios ni nada de esas ridiculeces. Éramos amigos con derechos, sí, creo que eso éramos. Nosotros simplemente nos buscábamos para diversión, sexo y matar el aburrimiento en grupo con nuestros amigos. No era la única, solía ser un poco pícaro, pero mi soltería la disfrutaba muy bien. No solía preocuparme de cosas sin sentido como el "amor".
¿Amor? ¿Noviazgos? Eso para mí no existía. Creía firmemente que eran cosas absurdas que las personas creaban para depender de otra.
—Hola, cariño —Larissa se sentó a mi lado con coquetería.
—Hola —respondí frío—. Ya te dije que no me hables de esa manera.
—Está bien, solo que no lo puedo evitar —se encogió de hombros sonriendo.
—Pues deja de hacerlo, si no quieres que me canse de ti.Ella no se sorprendió de mi actitud, solo rodó los ojos.
—Vaya, hoy has venido de muy mal humor. ¿Problemas aún con tus padres?
Con sus preguntas indiscretas fue empeorando mi mal humor.
—No quiero hablar sobre ello —respondí a secas y me cambié de lugar a la última fila.
Es verdad, estaba muy irritado debido a ellos. Mis padres se encontraban en pleno divorcio y todo debido a que mi madre se había enamorado de alguien más. Alguien más joven, pero no tan rico como nosotros.¡Qué tontería! Estaban demasiado viejos como para comportarse de esa manera ridícula. Me sofocaban en casa debido a que me estaban presionando para apoyar a alguno por la lucha de los bienes materiales. No pensaba ponerme de parte de ninguno, por supuesto que no lo haría. No obstante, era sofocante escuchar a cada uno tener la razón. Creo que ninguno la tiene, no me atrevía a decirles nada, solo los evitaba.
Me hundía en mis pensamientos cuando, de pronto, una mano me removió todo el hombro.
—Marco... —era de nuevo Larissa. La miré como diciendo "¿Ahora qué quieres?"—. ¿Irás al cumpleaños de Bruno?
—Sí, sé que lo hará en su departamento. Solo seremos hombres, así que ni pienses en aparecerte.
—Qué aburrido. Yo pensaba sorprenderlos con unas amigas.
—¡NO! —me mostré tajante y le evadí la mirada, centrándome en mi celular—. Bruno quiere que seamos solo hombres y así será. No seas entrometida.
—Está bien, olvídalo, no dije nada.
Ella por fin se había rendido conmigo. Con un claro "Hoy estás insoportable", se fue a sentar con el resto de sus amigas.
¿Qué le sorprende? La mayor parte solía ser así; cuando quería me divertía, cuando quería era amable, cuando quería las espantaba. Lo sé, eran cambios de humores drásticos, pero me gustaba que se hicieran las cosas como YO DESEABA...
En la tarde fuimos a la casa de Bruno, éramos un total de diez hombres bajo la música clásica, rock y jazz. Nos relajábamos bebiendo mientras conversábamos de las experiencias de cada uno. Bruno quiso que fuéramos solo hombres debido a que estaba afrontando una ruptura con su novia de tres años, él quería desahogar lo que sentía, sin chicas alrededor.
La noche había llegado, eran las veintiuna, hasta que de repente uno de ellos comenzó a decir que sería mejor irnos a divertir fuera de casa. La noche era joven, así que todos se animaron de inmediato.Era tarde para ir al lugar al que solíamos recurrir, a una hora de distancia. No querían perder tiempo, querían sentir la emoción de continuar la fiesta a pocos minutos. Un par de amigos comentaron que había un nuevo pub karaoke que era agradable, nos querían convencer porque se encontraba muy cerca.
Bruno al final se convenció de ir, ya había pasado muchas horas desfogando su penuria. Y si la fiesta continuaba, ahora sí iba a divertirse. Yo, en cambio, no estaba tan de acuerdo. Era un lugar al que nunca había ido. Pregunté curioso sobre la categoría y los estándares.
¿Restaurante, pub, karaoke? Pero qué lugar más extravagante. Un lugar sin nada de prestigio. ¿Por qué tanta combinación?
Pero ellos insistieron en que era la opción más interesante para divertirse un rato.
—Claro que no. Yo no voy —me negué rotundamente. Yo conocía mi paladar exquisito. Hasta el agua mineral debía ser de la mejor marca de manantial.
—Vamos, Marco, aquí ya se volvió aburrido, vayamos por un par de horas —me rogó Víctor. Yo seguí cruzando los brazos, sentía que me mandaban a la misma guerra, a morir.
—Sí, Marco, anímate —insistió también Bruno.
—Nunca he ido a un lugar así en toda mi vida —aclaré—. Es un lugar fuera de mi estatus, ¡qué vergüenza! ¿Cómo ustedes pueden ir sin sentirse mal? Nos darán consumos baratos que afectarán mi salud.
—Ay, Marco, no seas absurdo —se hizo notar Carlos—. No es un mal lugar de mala muerte como te imaginas. He ido un par de veces debido a que está cerca de mi casa y me he divertido. Está bien equipado y la atención es muy buena. Solo por esta vez, ponle ánimos.
Él y todos los demás me rogaban con la mirada.
—¿Sabes qué dirían si alguien que me conoce me ve ahí? —me puse de pie y caminé de un lado a otro. Hablaba serio. Sí, siempre era muy dramático—. ¿Un heredero de restaurantes de cinco tenedores asistiendo a un lugar de baja categoría para divertirse?
—Marco, hermano —Bruno con esa mirada implorante me cogió del hombro mientras todos blanqueaban los ojos—. Hazlo por mí, necesito distraerme —dijo, mientras yo me uní a la acción con ellos.
Al final, la voz deprimida y desesperada de mi amigo me convenció.
—Ok. Pero no me exijan nada, yo haré lo que quiera —respondí. Todos soltaron un suspiro de alivio y en un santiamén se iniciaron a alistar.
Yo salí así como estaba. Hacía demasiado calor, todos se arreglaban el cabello o corregían sus imperfecciones, ¿acaso iban a ir a buscar una novia en aquel lugar? ¡Qué ridículos! Jamás me fijaría en una chica que no fuera de un alto estatus como ellos.¡Qué tontos! A veces pensaba que se comportaban nada acorde a su estatus.
Llevé a Bruno y a Carlos, los demás fueron amontonados en los otros autos. Carlos me iba indicando el camino, fue así que llegamos en menos de quince minutos. Tenían razón, estaba muy cerca.
Al fin afuera, me pude percatar de que se encontraba frente al mall, por ello de seguro tenía clientela. Debía admitir que era un bonito lugar. Desde afuera no se veía tan mal, lo único que no me gustaba es que era pequeño, pues a mí me gustaban preferiblemente los espacios abiertos y no así.
Una vez dentro cerré la puerta con fastidio. Había gente, estaba lleno. Bruno y Carlos se acercaron a preguntar por los VIP, mientras yo observaba todo a brazos cruzados. Con antipatía veía cualquier detalle del lugar, como si estuviera en una inspección. Le faltaban muchas cosas a mi parecer.La cajera era una chica joven, ella de inmediato nos dirigió al sitio de los VIP, y me sorprendí cuando entramos; estaba rodeado de muebles y solo cinco mesas. ¡Esto era increíble! Todo parecía una pequeña casa de muñecas. ¿Cómo no sufrir de claustrofobia?
Ya me estaba arrepintiendo de estar aquí, quería solo regresar a casa.
Todos conversaban y reían mientras yo me sentía fuera de mi mundo, entonces saqué un cigarro y me puse a fumar para tranquilizarme. Al cabo de un par de minutos, la misma cajera estaba tomando los pedidos. Ella me miraba extraño.¿Qué quiere? ¿Acaso cree que soy tonto para no darme cuenta de que me tiene en la mira de reojo desde hace un momento? Pensé.
Algo me decía que era por el tema de que estaba fumando. Sabía que en lugares cerrados es casi siempre prohibido, pero en este lugar no estaba dispuesto a cumplir ninguna regla. Había declarado que quería estar relajado y no me importaba lo que pensara nadie de mis acciones.
Seguí fumando más extasiado que nunca, hasta que de repente al fin se dirigió a mí.
—Disculpe, ¿usted aún no ha realizado su pedido?
Yo la miré disgustado. Mi respuesta fue seca y directa, le hice entender que no había nada comestible que me podría agradar. Bruno me tiró un codazo y mis demás amigos me reprendieron por mi mala actitud.Pero se los advertí, era claro, yo no quería venir. Tenían que aguantarse todo reclamo.
Ella sin más preámbulos se dirigió a mí advirtiéndome que había un cartel de no fumar y me invitaba a salir.
¿Cómo se atrevía?
Sin embargo, preferí no darle importancia. Con mi carcajada, le hice la señal con la mano para que se retirara. Una desconocida no me iba a malograr el humor.La mujer hizo caso omiso de mi pedido, solo se quedó viéndome. En poco, el semblante de la mujer educada cambió, se volvió desafiante. Esa mirada fulminante me lo demostraba. No podía creer que alguien así pudiera volverse tan osada con alguien como yo.
Me puse también desafiante.Sonreí malicioso, la situación me estaba comenzando a divertir. La mujer me estaba declarando la guerra. Reconociendo su valentía, de no saber con quién se metía, asentí y acorté nuestra distancia.
—Camarera —le solté—, si yo quiero fumar, lo hago, y lo hago donde se me dé la gana.
Mi intención era demostrarle que no se podía meter conmigo, así que fui muy descortés. De un modo despreciable le tiré sobre el rostro todo el humo que contenía en la boca. Ella comenzó a toser, me miraba con ojos incrédulos. Yo era un cliente, así que era un hecho que ella, pese a todo, debía guardar la compostura, sin embargo...
—¿¡Usted es idiota!? —me gritó a todo pulmón. Todos voltearon a ver y yo me quedé estupefacto. Era una reacción que no me esperaba—. ¿¡Qué le pasa!? ¿Por qué, por ser cliente, cree que le da el derecho de tratarme así?
A su grito había retrocedido unos pasos, entonces me recompuse rápido y me le volví a acercar enojado.
—¿Quién te crees que eres para insultarme? —la fulminé con la mirada muy de cerca. Yo estaba perdiendo los estribos. Pero de pronto Bruno se interpuso.
—¡Basta, Marco! —se dirigió a mí, deteniéndome con su mano en mi pecho—. Lo lamento, señorita, hemos estado bebiendo y mi amigo está un poco ebrio.
Fulminé a Bruno, él arrugó su rostro como diciéndome que me callara.
—Prometo que estará tranquilo y no fumará más —continuó. Yo, sin decir más, me volteé y me volví a sentar de piernas y brazos cruzados en mi lugar.
Debía calmarme, era el cumpleaños de mi amigo y lo estaba arruinando.
—Está bien —dijo ella fijándome. Yo también le correspondía. Nuestro instinto asesino se veía reflejado en nuestros ojos.
TIEMPO ACTUAL - MARCO
Ah, pero no todo acabaría ahí, la noche recién estaba comenzando...
Y pese a un inicio desastroso, sí, fue aquel día en que la muy descarada me sedujo.Increíble de creer, el desprecio se volvió en lujuria. Ella no lo hizo mal, no lo puedo negar... fue una noche inolvidable. Sin embargo, lo desquiciada reapareció a la mañana siguiente.
TIEMPO ACTUAL - CECILIA
Ajá, y fue ese día donde el imbécil me sedujo.
Resultó ser bueno en la cama, no lo puedo negar... sin embargo, lo idiota nunca se le quitó a la mañana siguiente.
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Hola, un nuevo proyecto ❤️ ¿Qué opinan del transcurso?
Me pueden agregar a "Elemer15" en f*******: y "elemer.15" en i********:.
Será una novela corta pero que gratamente espero sea de su agrado❤️ Gracias ❤️ espero sus lindos comentarios ❤️