En la tarde llamé por teléfono a mi mejor amiga para que hiciéramos una pijamada y cuando llegué a casa ya estaba así que nos fuimos a mi habitación para comenzar a hablar de trivialidades.
— ¿Cómo te fue hoy? —me preguntó mientras me pintaba las uñas de la mano izquierda y una sonrisa apareció enseguida en mi cara.
Cada vez me gustaba trabajar más en Circle AE y ahora que estaba tan cerca de Aitor no podía evitar sonrojarme por su cercanía.
Él es un hombre muy interesante y del que aprendía cada vez más.
—Muy bien, Aitor me dijo que vendría alguien mañana para revisar su manuscrito. Lo haremos juntos y él decidirá si lo quiere en la editorial o no.
— ¿Aitor? —sus ojos brillaron con precaución mirándome—. Ali, ¿Es mi imaginación o te brillaron los ojos cuando lo mencionaste? Ten cuidado, sabes que es un hombre mayor y con un estatus social…
No quería que Adri me avisara sobre la pared con la que estaba a punto de golpearme porque yo lo sabía de sobra solo quería que nadie lo supiera.
—Lo sé Adri. Solo admiro a Aitor por todo lo que ha hecho con Circle AE, eso es todo.
—Te conozco y sé que algo ocultas pero no voy a obligarte a decirme el que, cuado estés lista tu misma lo harás.
— ¿Me ayudas a escoger ropa para una fiesta mañana?
— ¡¿Tenemos fiesta?! —exclamó ella tan emocionada que me dio pena decirle que no pero tuve que hacerlo.
No podía llevarla conmigo.
—Santi me invitó a una fiesta de su tío.
Su expresión cambió de inmediato automáticamente.
— ¿Y tú aceptaste aunque durante toda la semana te haya ignorado? —me censuró ella con la mirada.
—Eso fue por un malentendido que ya se solucionó —afirmé yo y ella me miró con recelo.
—No me gusta nada ese triángulo amoroso pero es tu vida. Y ya que pediste ayuda voy a ayudarte —afirmó levantándose de la cama para ir a mi closet sin darme tiempo a negar ese posible triángulo amoroso como ella lo había llamado.
Entonces comenzamos a desfilar con mi ropa y a sacarnos fotos como solíamos hacer hasta que fue demasiado tarde para mantenernos despiertas.
*
Al día siguiente en la escuela todos miraban incrédulos como Santiago no se separaba de mí y a decir verdad yo también estaba un poco incómoda con esto.
— ¿Preparada para la noche? —me preguntó pasando su brazo sobre mi hombro atrayéndome a su cuerpo haciendo saltar mi corazón.
Pero ya no se sentía como antes y eso de alguna manera me hace sentir un poco incómoda.
—Sí, espero estar bien —dije separándome él con sutileza.
—Siempre estás preciosa —añadió él poniéndome nerviosa y por suerte Adriana llegó ese momento para buscarme para ir a clases así que me despedí rápido de él agradeciendo en silencio a mi amiga por salvarme.
Estoy insegura de lo que esta por venir en la noche porque estoy segura de que estaremos solos en algún punto y eso me hace dudar de ir o no ir.
Porque me ponía nerviosa el estar tan cerca de Santi.
Se estaba volviendo más peligroso de lo común sin embargo algo me dijo que debía ir y eso terminé haciendo.
*
No sé cómo había sido capaz de venir aquí sintiendo esto tan extraño en mi pecho.
Una angustia desconocida que estaba recorriendo cada parte de mi ser.
Era absurdo y estúpido porque aunque tratara de ignorarlo, sabía a qué se debía este sentimiento ilógico.
Estaba celosa.
Eso era raro ¿Verdad?
Por Dios, un día me gusta Santiago, mi crush de años y ahora, un par de semanas después de conocer a Aitor estoy tan perdida por él que no me parece normal.
Puede ser que sea algo de chicas.
Ya sabes la atracción por los hombres mayores.
Y ya que Aitor es mi tipo de chico a lo mejor haya sido eso lo que me trajera de él o su parecido con Santi.
De cualquier manera no lo sabía pero tenía que deshacerme de ese sentimiento inenarrable porque no estaba bien y de eso estaba completamente segura.
—Te estuve llamando —me dijo Santiago haciendo acto de presencia antes de tomar mi mano para dejar un suave beso en el dorso de ella causando una sensación de cosquilleo que me hacía sentir culpable.
Sus orbes estuvieron enseguida en las mías conectándonos antes de que una sonrisa letal apareciera en sus labios carnosos dejándome sin aliento.
Sí.
Definitivamente la atracción que sentía por Aitor se debía a Santiago.
Él no me había dejado de gustar en ningún momento pero había algo en mi interior que no me gustaba del todo.
Que me advertía que no estaba haciendo lo correcto.
Aunque de hecho no estuviera haciendo absolutamente nada.
—Iba a buscarte a tu casa. Estás preciosa —alabó él con los ojos brillantes y de inmediato sonreí cuando comenzó a caminar conmigo al interior de su casa sin soltar mi mano en ningún momento.
—Muchas gracias, no sabía si pasarías a buscarme así que me adelanté —solté tímida y en cuanto entramos me quedé sin aliento al ver tanta gente en su casa.
Escuché la risa de Santiago a mi lado y enseguida lo miré.
—Tranquila, tengo amigos de nuestra edad para divertirnos —dijo haciendo referencia a toda la gente que estaba a nuestro alrededor los cuales debían ser de la edad de Aitor.
¿Cuántos años tendría él como para que se hubiera ocupado de Santi?
No parecía mayor de treinta años.
Miré por la sala mientras caminábamos en silencio buscando con la mirada a Aitor y casi me detuve en seco.
¿Por qué estaba pensando en él si estaba aquí era para pasarla con Santi?
Mi corazón se aceleró notablemente culpable y traté de desviar los pensamientos sobre el tío de Santiago.
No sé qué me estaba pasando últimamente con él.
Entonces Santi se detuvo y yo lo seguí para enfocar mi vista al frente dónde estaba el objeto de mis pensamientos sosteniendo en brazos a una bonita pelinegra mientras mantenía una postura posesiva sobre ella.
Algo en mi estómago se tensó y me reproché por ello pero después me enfoqué en lo que estaba diciendo Aitor que era saludándome así que le devolví el saludo.
Supongo que esta mujer es la novia de Aitor de la que Santiago me había hablado.
— ¡Eres la novia de Santi! Que linda eres —me alabó esa chica y por más que buscara un defecto en ella no pude encontrar ninguno.
Su pelo n***o caía en cascada hasta su cintura mientras que su cara era como la de una muñeca, su piel de porcelana.
Definitivamente era la chica perfecta para Aitor y no podía dejar de sentirme celosa incluso cuando hace poco había admitido qué Santiago también me gustaba.
Estaba absolutamente confundida.
Por más estúpido que fuera.
¿Qué me está pasando?