Capítulo V

1302 Words
Amaro Martin Solo una reunión más y podrás volver a casa y descansar... Eso es lo que me repito en la mente una y otra vez, mientras me encuentro en la sala de conferencia de la empresa Malyk. Al escuchar la puerta y ver que han llegado por quienes esperábamos, dan inicio a la reunión acordada de muy temprano. Tomo apuntes, quien habla ahora es un hombre realmente importante y muy buen amigo de mi jefe. Me he pasado quizás todo un día en este plan, reunión tras reunión, acuerdos y firmas de documentos, tomo una bocanada de aire y mantengo mi mente trabajando en este preciso momento. –Señor Martin, que placer que se encuentre en esta reunión –el hombre de cabello blanco, imponente y sonriente me mira. –Eres digno de admirar muchacho, continua como vas, lograras impulsar esta empresa más de lo que ya está. –Agradecido por sus comentarios, un placer conocerle señor Michaels –me levanto y estrechamos nuestras manos . –Siempre debes ser dócil, tener tu carácter, pero nunca debes hacer sentir incomodo a quien estreche tu mano y esboce una sonrisa para ti, no lo olvides, dócil, carácter, tratable –su sonrisa ancha, sus ojos de color viéndome fijamente. . Volviendo a la realidad espabilo y vuelvo a mi asiento, llevo la mirada a mis apuntes, inconscientemente escribo la letra B sobre mi agenda, cierro esta con prisa y me uno a lo que queda de reunión. Don Mike Michaels cierra nuevamente negocios con los Malyk, todos sonrientes estrechamos nuestras manos, sus abogados, los abogados de la empresa y los trabajadores. Finalizada la última reunión, todos salimos, luego un par de fotos de empresarios al renovar contratos y luego todos nos despedimos. Inmediatamente tomo camino a mi coche, ya la noche esta por caer y necesito descansar. Pero de pronto la voz de Noel se escucha detrás de mí, al voltear lo veo caminar hasta mí, sonriente me acerco, nuevamente una estrechada de manos, una sonrisa de su parte. –Amaro, gracias nuevamente, no cabe dudas, te ganas tu puesto por lo que representas y por cómo te esfuerzas, un nuevo negocio finalizado, gracias –sonriente lo abrazo, podría decir que Noel Malyk es como un padre para mí. –Gracias por su confianza, por enseñarme en todo esto, siempre estaré agradecido. –Amaro, tu solo necesitabas un empujón, ya todo acerca de lo empresarial lo sabias, así que continua como vas, vendrán muchos cambios –asiento y le sonrió. –Por cierto, estoy por tener un viaje pronto, me haría útil que vinieras conmigo, pásate mañana a mi oficina en cuanto llegues a la empresa, te contare mejor. –Perfecto, nos vemos mañana, que tengas buena noche, Noel. –Y tú hijo, descansa. Dándose media vuelta se marcha hasta donde le espera su coche, subo al mío, uno que adquirí con tanto esfuerzo y al cual atesoro tener. He logrado tantas cosas, he comenzado a cumplir mis sueños y deseos. Ser alguien importante, ser alguien bien reconocido, ser alguien para mis hermanos y mi madre. _ En camino a mi casa desvié mi rumbo al bar de Connor, hace ya bastante tiempo que no tengo un momento para mí, así que, no está demás darme un poco de descanso. Aparco, tomo mis cosas y al bajar del coche tomo camino al local –el cual por ser día de semana– no está abarrotado de gente y es mejor de esa manera, un par de tragos y luego regreso a mi hogar. Al entrar, tomo asiento en uno de los muebles que están en las esquinas del bar, para ser sincero este bar necesitaba la opinión de una mujer y con ello me refiero a Tatiana la esposa de Connor. Lo ha vuelto más íntimo, más tranquilo, aunque por los fines de semana viene gran cantidad de personas. Me pido un trago de ron seco, tomo mi móvil, observo para ver si tengo uno que otro mensaje, pero al ver que todo está vacío lo guardo nuevamente. El mesonero trae mi pedido, me doy mi primer sorbo y cerrando mis ojos, recuesto mi cabeza en el sofá de cuero n***o y suelto aire pesado de mis pulmones. . –Serás importante, Amaro, no dudes de ti, de lo que deseas construir, siempre me tendrás a tu lado para apoyarte, ¿Esta bien? –su voz tranquila apaciguaba mi temor y mi nerviosismo. –Lamento tomar parte de tu tiempo para que me expliques todo esto, tú tienes cosas que hacer, no estar dándome clases de empresas y esas cosas –ella coloca su dedo índice en mis labios evitando que continúe hablando. –Cariño, te amo, a mí no me molesta ayudar, yo sé todo acerca de esto, tú quieres aprender, no me cansaría de enseñarte lo que yo aprendí de mis padres, así que tranquilo ¿Esta bien? –asiento lentamente, ella toma mi rostro, me da un casto beso. –Te amo Amaro, no lo olvides. Te amo. . . Te amo. . . Te amo. . . . Abro mis ojos con prisa, me incorporo hacia delante, parpadeo repetidas veces, me doy un largo sorbo de ron y arrugando mi cara y sintiendo el caliente que provoca, dejo salir un bufido. En ese momento noto que más personas están llegando al local, tomo la botella que el mesonero dejo sobre la mesa y vuelvo a llenar mi vaso. Comienzo a tener ansiedad de fumar un cigarrillo, pero he intentado no hacerlo cuando se trata de eso, una ansiedad, así que dándome un sorbo más de ron seco, me acomodo en el sofá. Llevo la mirada de un lado a otro, noto como las parejas, grupo de amigas e incluso chicos entran al club, una mujer en particular llama mi atención. Cuerpo esbelto, cabello largo y rubio, lleva un maravilloso vestido azul cielo que hace pronunciación de sus glúteos, trago con dificultad al verla de espaldas. –No es ella –susurro muy bajo, cierro con fuerza mis ojos, para luego volverlos abrir. –Vamos, Amaro, es mejor volver a casa, no es ella. Me termino el líquido amarillento que estaba en mi vaso, me levanto y tomo camino hasta la barra del bar, entrego la botella de ron, pago por los dos tragos que tome y dejo algo de propina. Al voltear me la encuentro muy cerca de mí, ojos marrones, labial rojo, una sonrisa se forma en sus labios, aparatos odontológicos en sus dientes, es hermosa. –Hola... –me mira confundida, pero sonríe. –Hola, buenas noches. –Buenas noches, ¿Sola? –Aja, se suponía que ya mis amigas estarían aquí, pero he llegado antes –ríe, le imito. – ¿Tu? ¿Solo? ¿O ya te marchas? –Ya me marcho, solo vine por unos tragos, así que, si me disculpas –paso a su lado, le pido a mis pies que sigan adelante, que no cometan la estupidez de siempre. Ya en las afueras del bar, la brisa fría choca en mi rostro, presiono el botón de las llaves de mi coche para abrirlo, camino hasta este, un taconeo se escucha detrás de mí. Al voltear la veo venir, su cabello rubio baila con el viento, una sonrisa en sus labios, trago con dificultad a medida que ella se acerca más y más. –Mis amigas no vendrán –dice, aquello acciona lo indeseado en mi mente. –No sé si quisieras ir a tomar unos tragos en otro lugar, no sé, quizás. –Mi departamento –enarca una ceja, sonríe. –Tranquila, no estás obligada a nada, no soy un depravado. –Lo sé, Amaro Martin, alguien reconocido no se arriesgaría hacer eso. – ¿Y bien? ¿Vamos? –Vamos... _
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