Capítulo 3: New Jersey me espera

1363 Words
Narra Sophia Todo lo que hoy he tocado se ha convertido en m****a, que día tan loco, hasta empiezo a creer que no debí salir de mi casa. —¡Eres una inútil! —dice el hombre poniéndose de pie. —Lamento mucho esto, de verdad, ha sido un accidente. No me fije que mí… —Cállate, acabas de arruinar un traje de William Fioravanti de veinte mil dólares. —Se puede arreglar, si quiere puedo lavarlo, quedará como nuevo. —Ya esto no sirve, ¿no te das cuenta? Mi jefe sale de la cocina y cada vez que le veo la cara al señor Gerardo, sé que estoy perdida. —¿Qué sucede? —Esta inútil me ha bañado en sopa. —Disculpe ¿Cómo me dijo? —cuestiono mirándolo con ojos de endemoniada. —Inútil, si no puedes con un simple trabajo es mejor que no estés aquí. —No se atreva a llamarme de esa manera —refuto de inmediato—. No voy a permitir que por tener un traje costoso me trate como se le da la gana, viejo irrespetuoso y mal educado. — Ten cuidado como usas tus palabras conmigo muchachita. No sabes quién soy. —Tampoco me interesa saberlo. —¡Sophia, ya! Por favor, no sigas. Pídele disculpas al caballero. En ese momento estaba demasiado enojada y mi orgullo muy afectado como para volver a ofrecerle una disculpa. —Ya lo hice. —No te escuche, así que ofréceme una disculpa por dañar mi traje y mi día entero. El hombre tiene una expresión que lo hace ver como un agrandado. —No es mi culpa que su edad ya no le permita escuchar con claridad, le ofrecí mi disculpa y le intenté explicar que fue un accidente, pero sí quiso hacerse el sordo para luego insultarme, ya ese no es mi problema. —Como te atreves a hablarme así ¡cómo pueden tratar a los clientes de esta manera! —Caballero, es la primera vez que algo así nos pasa, le ofrezco en nombre de mi restaurante una disculpa. —Ya no hace falta, le juro que voy a quejarme de este lugar y cuando lo haga, no volverá a tener un solo cliente —amenaza el imbécil con tono desafiante. —Entonces hágalo, si no quieres una disculpa entonces solo lárguese y lleve su mugroso trasero a otro lado —respondo a sus estúpidas amenazas. El hombre me mira asombrado, es como si no pudiera creer lo que le he dicho. —Sophia, entra a la cocina. No digas más y muévete de aquí. —Pero… —Pero nada, yo me hago cargo. No has hecho más que empeorar las cosas. El señor Gerardo me pide que me vaya y lo hago, me quito el delantal y en medio de las miradas, ingreso a la cocina para esperar a lo que suceda. Media hora más tarde, luego estar sentada en el mesón esperando a que mi jefe aparezca. Veo que abre la puerta y me bajo de inmediato para que me diga algo, sé que está molesto y estoy lista para recibir cualquier regaño. —Señor, lamento mucho lo que ha pasado, fue un accidente pero es o hombre no dejó que le explicara y armó un alboroto. —Estas despedida. —Espere, ¿Qué dijo? —Como lo escuchaste, estás despedida. —Señor Gerardo, no puede hacerme esto. —Sophi, estos días has estado desconcentrada. Sé que estás aquí por estar, porque lo que realmente amas hacer está en otra parte. Así que creo que es momento de que solo te dediques a lo que realmente quieres hacer, porque solo te estas perjudicando a ti y a las personas que te queremos. Hoy te agradezco por el tiempo en el que has estado con nosotros, pero creo que tu ciclo en el restaurante ha terminado. —Señor Gerardo, deme una oportunidad, solo una más. —Esta es mi oportunidad, por eso abro las puertas principales para que salgas por allí. No sigas desgastando tu juventud y toda esa fuerte energía aquí. No comprendo sus palabras, porqué no solo dice que ya no me quiere que esté aquí y se ahorra ese conmovedor discurso para dejarme desempleada. —Está bien, veo que usted ya ha tomado una decisión. Así que solo puedo agradecerle por permitirme estar aquí tanto tiempo y disculparme por todos los problemas que le ocasioné. Camino hasta mi ex jefe y le entrego el delantal, salgo de la cocina y con mi vista nublada voy hasta mi casa. Todo esto culpa de ese hijo de… ¡Aish! En un imbécil. —“Arruinaste mi traje” —digo remedándolo— “No sabes quién soy” ¡maldito! Mi día no fue como esperaba, pero ¿Qué rayos fue todo eso? ¿Qué estaré pagando? De seguro es un castigo por mentirle a mis padres, ¿Qué se supone que haga ahora? Abro la puerta del apartamento y me tiro en el piso por un rato, no sé por qué solo quería pegar mi cachete en el piso y pensar por un momento en que no existo. —¿Así que esto es el Karma? —me pregunto mirando a la cucaracha muerta que está debajo del sillón— Veo que también tuviste un mal día, espero no terminar como tú. Por el día de hoy me quedaré en casa, puedo ser un peligro para la sociedad si salgo de aquí. Voy a estar bien, solo necesito un par de horas para asimilar lo que pasó, superarlo y luego automotivarme. Por la noche, luego de una siesta y de reiniciar mi cerebro por unos segundos, tomo un baño con canela y aromatizantes, necesito sacar la mala energía que me acompañó durante la mañana. —Todo va a estar bien, el señor Gerardo tenía razón, no podías seguir desgastando tui energía y tu juventud en ese lugar. Tu ciclo cerró y es hora de empezar de nuevo, puedes buscar un nuevo empleo; sé que hay algo para ti —me digo señalándome en el espejo. Me doy dos cachetadas motivadoras y salgo del baño renovada, hoy solo fue un mal día, no quiere decir que mañana será igual. —Vamos por las oportunidades. Tomo mi móvil y busco una página de empleos en la ciudad, estuve mirando opciones viables o cercanas al lugar que vivo pero no había nada que me convenciera. Hasta que de repente veo algo interesante, ¿esto qué es? —¿Quieres ser la imagen de la nueva línea de maquillaje Donovan? —leo en voz alta el anuncio— la compañía de maquillajes Donovan lanzarán una nueva línea de maquillaje, por lo que hemos abierto la convocatoria para seleccionar a la nueva imagen. Sí quiere ser parte de nuestro equipo, inscríbete en el siguiente enlace. Creo que es una señal, ¡debo inscribirme! Ingreso al enlace y hay más información, pero algo no me convence y es que la convocatoria se realizará en New Jersey ¡carajo! No creo que pueda ir. Pero ¿y si voy y quedo seleccionada? No, no creo —me digo a mi misma en medio de un dilema— pero… —Que carajos, voy a ir. Si no me arriesgo no sabré si puedo o no pasar, que tal que esta sea mi oportunidad para ser la top model que quiero. No perderé nada haciendo el intento. Bueno, si perderé mi dinero ¡Ash! Lo veré como una inversión para mí. Busco mis ahorros, el dinero del alquiler y armo mi maleta. Tengo que aprovechar este impulso antes de arrepentirme, sé que una vez que aborde ese avión no hay marcha atrás. Tomo un papel y un bolígrafo y dejo una nota para el casero. —Lamento irme de esta manera, tuve que viajar por razones de empleo. Si me dan el puesto le juro que le enviaré el dinero y un poco más para que se compre un obsequio. Rece por mí para que pueda pasar. Con cariño, Sophia. Agarro el chinche que me hirió el pie en la mañana y dejo mi mensaje clavado en la puerta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD