4. Un padre

1047 Words
RUBEN Han pasado varios días desde que vi a mi esposa y mejor amigo, tomarme el pelo en aquel bar. No voy a fingir que no me duele, es algo que me rompe día a día. Y es precisamente ese dolor el que me hace levantarme a diario; hoy por fin pude salir del hotel, el dolor de la bala no me dejaba levantarme y la verdad, tampoco quería hacerlo. Voy en primera instancia al cuartel a verificar si ya están mis cosas ahí, aprovecho para hablar con mi superior y solicitar mi traslado a Omsk. —¿Por qué Omsk? —me pregunta sin entender. —Primero, porque según las pistas que hemos seguido, el líder de los Ukman (organización criminal) está en ese lugar, dos, porque creo que alguien o varias personas están pasando información a este grupo y tres, porque como bien le he mencionado, voy a empezar la demanda de divorcio y aunque me duela admitir, también un juicio de paternidad —bajo la cabeza en la última frase. —Lamento mucho tu separación, sabes que cuentas con mi apoyo, y si sabes quien es ese infeliz... —No tiene caso, por lo menos pude abrir los ojos y no sigo engañado, agradezco su apoyo Mayor y un favor muy especial. —Con todo gusto, sabes que eres mi orgullo, como el hijo que siempre quise tener, la vida me dio solo dos señoritas, que amo con todo mi ser, pero si, tú tienes ese grado de cariño dentro de mi familia. Así que tu dirás. —Gracias señor, sabe que ustedes también son como mi segunda familia —me acerco y lo abrazo —por favor, por todo lo que le he presentado y mis dudas de que alguien esté pasando información al capo, le pido que si puede cambiar a todo mi equipo. Se queda meditando un poco, revisa algo en su computador y empieza a asentir lentamente con la cabeza, tras unos minutos de inspección, regresa su mirada a mi. —No veo ningún problema, el único que se queda en tu equipo es Salomón. —Con el respeto que merece señor, principalmente a él no lo quiero bajo mi orden. Su rostro se endurece y frunce el ceño, para el como para todo el mundo, ese infeliz y yo éramos inseparables, hermanos de batalla, ya no más. —Requiero una explicación, no voy a esperar a mis dos mejores hombres solo por una sospecha, el cariño nada tiene que ver con el trabajo, sería darte prioridades —exige con justa razón y se la voy a dar. —No es por la sospecha señor, no creo que sea nada profesional que el amante de mi esposa esté bajo mis órdenes. Se hace un silencio bastante incómodo, creo que al igual que a mi, la noticia le ha caído de peso. Intenta hablar, más no sale ni una sola palabra de sus labios. —¿Qué has dicho? Debe haber un error, eso no es posible, ustedes eran como hermanos, me estás jodiendo ¿cierto? —pregunta incrédulo. —Jamás jugaría con algo tan serio; el día que me enviaron a casa por la lesión, al llegar a casa Anna, me recibió de la forma más fría posible, hasta se podría decir que le molestaba verme en casa, solo me dijo que iría con unas amigas a tomar algo; no hubo ni un hola soldado, ni un solo beso de bienvenida. Llevaba poco más de un año así, pensé que era por el embarazo, luego la lactancia, no quería reprocharle nada, a fin de cuentas yo solo estaba en casa un par de semanas cada dos o tres meses, no me sentía con el derecho de cuestionar le nada —guardo silencio al recordar y tratar de pensar en que momento fue que ese par se junto para matar al hombre que la amaba. —Ruben —lo escucho y elevó la vista —sabes que puedes confiar en mi. —Lo sé Señor, es solo que cuesta aceptar que dos de las personas más importantes en mi vida, me han traicionada de la peor forma —limpio dos lágrimas que se cuelan por mis mejillas. —Toma tu tiempo, entiendo que no es nada fácil, si a mi me ha costado creerlo. —Un par de horas después, me llegó un mensaje de texto con una ubicación, una foto de Anna, con otro hombre que en ese momento no reconocí, se estaban besando, el mensaje era claro. Llamé a mi suegra para que se quedara con los gemelos, y fui a ese lugar. Efectivamente Anna, estaba en ese bar, pero no con sus amigas como había dicho, estaba besándose con mi mejor amigo, con mi hermano, solo escuche mi corazón crujir. No hice escándalos, es mas, hasta hoy no sé si lo imaginé, pero recuerdo una sonrisa burlona por parte de Salomón —muerdo su nombre entre dientes —corrí a la caminata y boté nuestro anillo de boda; si ella ya estaba con alguien más no tenía caso seguir portando el símbolo de un amor no correspondido. Al llegar a casa vi una vez más a mis hijos y tomé unos cabellos sueltos en su almohada. No se en que momento me volví tan cobarde —sonrío con ironía —dejaré el cabello como prueba y muestra para la solicitud de paternidad, y... No sé que haré si descubro que los hijos que he amado con mi vida, no sean míos. Me siento incapaz de poder lidiar con ello. —Si te sirve de algo, tu equipo será completamente formado con elementos nuevos, y con respecto a tu divorcio; lo mejor será que te alejes por un tiempo mientras sale la demanda o la sentencia, si es que ella acepta en buenos términos la separación. Te irás a Omsk, y espero de todo corazón hijo mio, que refugiarte en tu trabajo sea la medicina que tu mente y corazón necesiten para salir de ese maldito hueco donde te metieron ese par de infelices, y no te preocupes por nada, enfócate en tu nueva misión y espero que con este nuevo equipo se esclarezcan tus dudas sobre la venta de información, puedes ir por tu nueva asignación, éxito hijo.
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