La noticia de que la abuela me había dejado como heredera universal me tomó por sorpresa, ni siquiera esperaba que me dejara un carro de su amada colección.
“Bien, eso es todo lo que la señora Carrigan ha dispuesto a hacer con sus bienes.” El abogado guardó el testamento en una carpeta y me lo extendió. “Por favor, guarde ese documento, yo tengo en mi posesión una copia.”
“Le agradezco, abogado Ledesma.” Tomé el documento y lo pegué a mi pecho. “Espero contar con su apoyo, es usted uno de los pocos a los que mi abuela le tenía una gran confianza.”
“Claro que cuentas con mi apoyo, Alana. Me alegra verte por aquí, espero que te quedes un tiempo más.”
“Veré qué se puede hacer; como sabe, tengo una vida a la que debo regresar. Pero antes voy a dejar todo en orden para que nadie tenga dificultades con el nuevo cambio de mando.”
No quería perjudicar a nadie, mis intenciones no eran esas. Quisiera poder renunciar a la herencia que mi abuela me dejó, pero lo cierto es que no podía hacerlo, puesto que era su última voluntad y era consciente de que todo iba a estar en buenas manos conmigo.
“Bueno, cualquier cosa estamos a la disposición, dado que mi trabajo está hecho, me retiro de aquí.”
El abogado se marchó y luego miré a mi familia que me miraban de manera diferente. Mi mamá tenía temor de lo que podía hacer a continuación.
“Quiero decirles que esto no va a cambiar muchas cosas, deseo mantener todo como se ha mantenido hasta ahora. Claro que va a haber algunos cambios, sin embargo, no todo va a ser drástico como piensan.” Miré a mi tío Spencer. “Voy a necesitar de tu ayuda, soy consciente de que tú sabes todo sobre el negocio. Pero tampoco te quiero cargar la mano demasiado, así que pienso contratar a alguien que pueda ayudarte a llevar el negocio.”
“Te lo agradezco, sobrina. De hecho, tengo pensado en un candidato, solo espero que él pueda aceptar el trabajo, puesto que se encuentra fuera del país.”
“Bueno, si es de tu confianza, pues es bienvenido al equipo. En caso de que tenga otros compromisos, pues podemos ser flexibles con el horario. Sé bien que puede ser complicado estar viajando muy seguido. Así que esta persona podrá trabajar a distancia, que sea todo vía remota, y se va a trasladar a los hoteles y joyerías cada tres meses, nosotros pondremos a la disposición el avión privado de la familia.”
“Está bien, sobrina, todo se va a hacer como dices.”
“Muy bien, dado que no tengo nada más que hacer en esta casa, me voy a ir. Vendré mañana a recoger unas cuantas cosas que puedo necesitar.”
“¿Estás segura de que vas a irte a un hotel, Alanita? Porque esta es tu casa y puedes disponer de ella cuando desees.”
Miré a Stan, no dije nada y solamente di la vuelta. Al abrir la caja fuerte que la abuela tenía en el despacho, saqué lo que tanto necesitaba.
“¡Alana, no lo hagas!”
Cuando mi mamá me miró apuntarle a Stan con el arma que la abuela tenía ahí, se puso en el medio. Ella se encontraba asustada y no podía culparla, me caracterizaba por tener una puntería bastante certera.
“Te lo advertí, no me vuelvas a decir, Alanita, porque no lo soporto. Ahora quiero que te atengas a las consecuencias.” Luego de ver a Stan, mi mirada se posó en mi madre. “Si crees que no soy capaz de dispararte a ti primero, estás muy equivocada. No me detendré ante nada, ni ante nadie.”
“Alana, vuelve a tus sentidos. ¿Acaso te has vuelto loca?”
“Puede ser que después de tanto dolor, me haya vuelto loca. Porque no es fácil ver cómo la mujer que te dio la vida, prefiere a un hombre que evidentemente es un parásito.” Bajé el arma de la abuela. “Pero no te preocupes, que por hoy no pienso dispararle a tu adorado marido. Para él tengo otros planes que créeme que son peores que la muerte.”
“¿Qué planeas hacer?”
“Por comenzar, dejar de mantener a un bueno para nada como lo es tu marido. Soy consciente de que él no mueve un solo dedo, así que le daré empleo en alguno de mis negocios.”
“¿Qué puesto me vas a dar, Alani… digo, Alana? ¿Acaso es el de gerente?”
“Ja, ni siquiera en tus sueños, tú vas a ser gerente de mis negocios.” Miré al tío Stan. “Busca en los puestos de mantenimiento a ver cuál se encuentra disponible, dile al encargado o encargada que no haga diferencia alguna entre él y los demás empleados.”
“¡¿Qué has dicho?! No, esto no puede ser posible, tu crueldad no puede llegar a tanto. Mira que darle un puesto de aseador.”
“¿Y qué tiene de malo? Es un trabajo como cualquier otro, se le va a pagar lo que corresponde e incluso se le darán las prestaciones.”
“Entonces él no lo acepta.”
“Perfecto, entonces que tome sus cosas y se largue de esta casa porque ya no pienso seguir manteniendo a un parásito como lo es tu esposo.”
“¡No! ¡No nos puedes correr!”
“No te estoy corriendo a ti, tampoco a mi hermana. Solo lo hago con él, ustedes bien se pueden quedar en esta casa.”
“Pero él es mi esposo, además tu hermana necesita a sus padres juntos.”
“No me interesa, y agradece que no te estoy corriendo a ti. Mi hermana se puede quedar en mi mansión mientras así lo desee, y no me quieras salir con la estupidez de que vamos a ir a pleitos legales porque eres consciente de que nuestro equipo de abogados te va a destrozar en los tribunales.”
“No puedo creer la clase de persona que he criado, no tienes corazón, Alana.”
“¿Me has criado?” Bufé con cinismo. “Por favor, mamá. Tú solo tenías ojos para ese parásito y a mí me dejaste a un lado. Si soy lo que soy es por la abuela y no hablo de lo negativo que tú estás viendo, sino de la mujer fuerte que se pone delante de ti diciendo que no quiere mantener a un bueno para nada.”
“Alana, dame el trabajo a mí. En todo caso, yo tampoco tengo empleo; por lo tanto, soy un parásito.”
“No, se supone que es el hombre quien tiene que dar la cara y mantener a la mujer. Cuando mi papá se encontraba con vida, se hacía cargo de todos tus gastos e incluso los míos, así que por favor no vengas a humillarte más solo por tener una nalga que te quita las ganas.”
Cuando mi mamá intentó darme una bofetada, la detuve con fuerza. Aparté aquella mano y la miré desafiante, si tan solo supiera la clase de tipo que tenía al lado, lo repudiaría al igual que yo.
“No soy una niña indefensa, y mucho menos una mujer sin recursos.” Mis ojos se clavaron en mi tío Spencer con la misma determinación que heredé de la abuela, esa postura inquebrantable que no admitía dudas. “Lo que he dicho se cumple, y no hay espacio para negociación. Ni una palabra más.”
“Está bien, cariño. Todo se hará como dices.” Él miró a Stan. “Ya has escuchado a mi sobrina, mañana mismo te vienes conmigo para darte empleo en cualquiera de las empresas de Alana.”
“Bien, dado que mi trabajo se encuentra listo; me iré al hotel. Vendré mañana temprano por las cosas que necesito.”
Tomé solo lo indispensable, estar en esa casa me asfixiaba y esperaba irme cuanto antes. La abuela en serio que de una manera u otra me obligaba a estar cerca de esas personas tan despreciables.
“¡Prima!” Valeria fue corriendo hacia mí. “¿En dónde te vas a quedar?”
“En el hotel favorito de la abuela. Quedarme aquí es asfixiante y no pienso cambiar de parecer, ahora si me disculpas, tengo que irme.”
“Está bien, si necesitas algo solo me dices.”
“De hecho sí, ¿Sabes? Te invito a comer, necesito hablar de algunas cosas que estoy ignorando y que no me gustan en absoluto.”
Valeria accedió a irse conmigo. Un chófer fue asignado para mí y nos llevó hasta el hotel familiar. Los nuevos empleados no me conocían, pero los viejos sí; por lo tanto, no tuvimos dificultades al momento de entrar.
“Quiero la suite presidencial, y también por favor reserven el pabellón Calia en el restaurante.”
Aquellas mujeres fueron llevadas a la suite presidencial, lo primero que Valeria hizo fue lanzarse a la cómoda cama que estaba dispuesta en ese sitio.
“Bien, ahora dime qué es lo que quieres saber.”
“Lo vamos a discutir en el pabellón Calia, en estos momentos necesito darme un baño y procesar todo lo que me ha venido de golpe.”
Al final decidí meterme en la tina, necesitaba relajarme y ordenar mis pensamientos. Pensar que ayer estaba comiendo una sopa instantánea y ahora me encontraba aquí, asimilando la noticia de que la abuela había muerto.
“¡Alana, ¿Estás con vida? No te puedes morir tan pronto y sin dejar herederos, recuerda que tienes una prima que es emprendedora.”
Me reí al escuchar a Valeria, sabía bien que ella no hablaba en serio y era una persona desinteresada. Salí de la tina y me coloqué una bata, cuando fui a la habitación me encontré con varios vestidos lujosos y un sinfín de maquillaje.
“Bien, es hora de sacar esa belleza que desde hace mucho tiempo has ocultado. Ahora ponte en las manos de tu prima para que puedas brillar en ese pabellón que es uno de los más lujosos del hotel.”
Valeria demostró tener un gran valor a la hora de salir adelante, ella con mucho esfuerzo levantó un salón de belleza y se abrió paso por sí misma. Cuando la abuela miró que mi prima realmente iba en serio fue que le brindó su apoyo financiero y de esta manera pudo expandirse a otros sitios.
“Estás lista, vaya que necesitabas una pata de tigre.”
Me miré en el espejo, ahora era otra mujer y me daba cuenta lo mucho que había cambiado a nivel físico durante el tiempo que estuve lejos de mi familia.
“Bien, te pones esa ropa y luego vamos al pabellón. Me iré a cambiar en el baño, recuerda que aquí hay código de etiqueta y no podemos desobedecer las órdenes de nuestra abuela.”
Nosotras bajamos una vez que estuvimos listas. Cuando fui a la entrada del restaurante, pude escuchar una discusión.
“¡No puede ser! Nosotros hemos venido desde el extranjero para poder conocer el tan aclamado pabellón Calia y ahora nos dicen que alguien más lo ha reservado.”
“Así es, señorita. Lamento informarle que ese pabellón se encuentra reservado para alguien más, bien puede escoger otro sitio para cenar con las personas que vengan con usted.”
“¡No, no, no, no y no! No pienso conformarme con otro pabellón que no sea el de Calia. Así que en este momento le dice a la persona que lo ha reservado que alguien más se le adelantó.”
“Aunque me digan eso, no voy a creerlo.” Respondí con total calma y aquella mujer se dio la vuelta para verme. “El pabellón Calia es uno de los mejores pabellones que tenemos en este restaurante, por lo tanto, su costo es muy elevado y por la manera en que se comporta es evidente que no tiene la categoría para entrar en ese sitio. Y en cuanto a nivel económico, solo lo pueden reservar aquellas personas que posean un valor de 50 mil millones de dólares, y créeme que soy consciente de que tú no eres una de esas personas…”