-Gracias por tráeme aquí- Mía solo miraba el folleto pegado de la estudiante en la jefatura, una joven de 17 años, salió de la escuela y no volvió a su casa, dicen que tenía su uniforme puesto, tez blanca, cabello castaño y ojos marrones, tenía una mochila en forma de gato la cual tenía muchos llaveros de gatos, todo para reconocerla una chica que sin duda con una mochila así llamaría la atención, pero nadie la vio
-Veo que cuando tienes miedo no puedes moverte- Comenté intentando distráela
-Lamento los problemas que te cause.
- ¿Problemas?, ¿Qué problemas?
-Sabes de lo que hablo.
-Mía tú no causas problemas- Miré la hora del reloj, -¿Nadie puede pasar a buscarte después de tu trabajo?
-Mí madre tiene doble turno casi siempre y mi hermano están en el taller de la entrada del pueblo, trabaja horas extra.
-Ya veo- Todas las noches al salir de su trabajo ella vuelve sola, cruzando toda esa oscuridad, -Sabes no suelo hacer nada a estas horas.
Ella me miró confundida, -Eso agradable tener tiempo para uno mismo.
-Si lo es- después de media hora, mi padre volvió con Carlos, -¿Y?
-No encontramos nada- Dijo mi padre
-Tampoco había rastros de algún animal, así que te llevaremos Mía- Dijo Carlos
-¿Puedo ir?- Pregunté, solo quería conocer su casa, saber exactamente dónde estaba ubicada y que tan oscuro era el lugar
-Claro que si Romeo- Carlos y sus juegos de mierda, simplemente lo ignore y subí a la patrulla, una vez que comenzamos a pasar el maizal, vi una pequeña casa cerca
-Gracias por traerme- Luego me miró, -Gracias por todo, nos vemos mañana- Bajo de la patrulla y entro a su casa.
-Tú novia es agradable- Carlos comenzó a manejar hasta la estación
-Ella no es mi novia, es una compañera.
-Pero podría ser tu novia- Dijo mi padre riendo, cuando está con Carlos ambos se complementan y se enfocan en joderme la vida
-Llévame a casa, mañana tengo clases.
-Si señor- Me llevaron a casa
-Cierra todo con llave y si algo sucede, llámame- Dijo Mi padre serio
-Si papá- Pero después de ese suceso a la mañana siguiente vi como un par de hombres instalaba una alarma de seguridad en casa, vio a mi padre hablar con ellos, -¿Qué sucede?
-Solo es seguridad, ¿Quieres que te lleve a la escuela?
-No gracias, Alan debe estar afuera, nos vemos está tarde.
-Espera- Lo miré y lo vi buscando algo en el cajón, -Dale esto a Mía- Era gas pimienta, solo por si acaso.
-Bien, se lo daré, nos vemos.
-Adiós hijo.
Al salir de casa, vi a Alan esperándome, -Pareces cansado, ¿Anoche hiciste algo interesante?
-Estuve con Mía.
-¿¡Que!?
-No pienses nada s****l, la acompañé a su casa, era tarde- Al ver la expresión de confusión de Alan, decidí explicarle todo.
-Así que ella trabaja allí y no saben que carajos había en el maizal, pero lo que no puedo creer es que ella viva en la vieja casa del señor Taylor.
-Falleció hace mucho Alan, alguien tenía que ocupar esa casa.
-Aún así, para todos los que son, creo que es pequeña.
-Aún así, Mía vive prácticamente sola, su familia trabaja todo el día.
-Espero que no le suceda nada, sale muy tarde de ese trabajo, aunque no creo que este lugar sea peligroso, seguramente había un perro en el maizal.
-Seguramente- Habíamos llegado y las clases estaba a punto de comenzar, fui a mi lugar, suelo pasar por el nuevo lugar de Mía, pero ella no estaba, siempre es puntual y suele ser la primera en llegar, -Leila.
-¿Si?
-¿Viste a Mía?
Ella miró en todo el curso, -Que raro, suele ser la primera en llegar, seguro tuvo un problema, pero vendrá.
-Gracias- Volví a mi lugar y espere, el profesor había entrado y comenzó la clase, una hora y media y ella no estaba, comenzó el receso y corrí hacia la persona más cercana a ella, -¡Marcos!
-¿Qué sucede?
-¿Viste a Mía?
-No, tal vez se quedó dormida.
-¿Tienes su número de teléfono?
-¿Para que lo quieres?
-¿Lo tienes o no?
-No, ¿Qué te pasa?- Marcos me miraba de forma extraña
-Erick calmante, ¿Qué te pasa?- Preguntó Alan, ellos comenzaron a mirarme de forma extraña, hasta que la escuche
-Perdón, perdón, me quedé dormida- Mía entro al curso
-¿¡No puedes avisar!?- Miré a Mía furioso
-¿Qué?- Ella estaba confundida
-Al menos envía un mensaje- Recordé que estaba con varios en esa aula, mire a mi alrededor y los vi mirándome de forma extraña, volví a mi pupitre y solo baje la cabeza y me cubrí con los brazos, estaba avergonzado, había pasado varios minutos, pero seguí en la misma posición. Alan se acercó a mi
-Erick se que te preocupaste por Mía después de lo que sucedió ayer y le dije a los demás porque estaba así- Se acercó a mi y me susurro, -Nos te preocupes, solo les dije que ella fue a la comisaría y dio aviso del maizal, tu estabas allí acompañando a tu padre, no tienes que estar avergonzado, vamos levanta la cabeza- Miré a un lado y noté que varios seguían mirándome, así que mantuve la posición.
-Necesito quedaré así hasta que dejen de mirarme raro.
Alan apenas sonrió, -Está bien, pero en algún momento tendrás que mirarnos.
-Si- Escuche como se alejo de mi, luego sentí que alguien se sentó a mi lado, -Solo quiero estar solo.
-Lo lamento- Era Mia, se levantó y tomó sus cosas
-¡No!, quédate- La tomé de la muñeca, -Lamento lo que dije, creí que te había sucedido algo y entre en pánico- Solté su muñeca
-Bueno, no tengo celular, por esa razón no avise nada y me quedé dormida- Mía sonrió y de golpe extendió sus brazos, ella me abrazó, por un momento permanecí quieto, -Eres el primer amigo que se preocupa por mi- Su cabello castaño se deslizó por mi mejilla, su suéter era más suave de lo que creí, su blanca piel era suave, pero su aroma era el más delicioso, hasta reaccione y la aparte
-¿Cuándo hacemos el trabajo?- Se lo pregunté directamente, serio y tomando distancia de mi contestó
-Podemos comenzar hoy, entro un poco más tarde al trabajo.
-Bien- El receso había terminado y el profesor volvió, ella volvió a su pupitre y la ignore el resto de la hora, hasta que la clase acabo, me levanté e intenté irme rápido
-Erick- Ella me llamo, pero simplemente salí por la puerta y corrí al baño de hombres, olvidé que mi mejor amigo es mi sombra, me miré al espejo y por unos segundos mantuve la mirada fija
-¿Qué carajos haces?- Preguntó Alan, -Llevas un buen rato mirándote, Mía te está buscando.
-Saldré por la ventana del baño y me iré a casa.
-No es necesario, ella ya se fue- Dijo Marcos entrando al baño, tenia su bolso de deporte, así que sabía que se cambiaría allí para entrenar, detrás de él entró Luis
-No entiendo porque la ignoras- Dijo Luis
-Porque me abrazo y es raro.
-No significa que quiera salir contigo o algo así, escuché que te dijo que eres el primer amigo en preocuparse por ella, pero si no te gusta, entonces cambiemos de compañeros de trabajo, yo si quiero hacer el trabajo con Mía- Dejo su bolso sobre el lavado y me miró fijamente mientras se cambiaba, -Te quitare el peso que tanto te molesta y también me sentaré a su lado.
No esperaba que él propusiera algo así, no esperaba nada de eso, pero lo que más me jodió, fue que dijera que era un peso que me molestaba, -No- Fue lo único que dije, salí del baño y la busque.
-No esperaba que él dijera todo esto- Dijo Alan detrás de mi.
-¿Crees que se fue a su casa?
-No, dijo que aria el trabajo, de seguro esa pequeña ratoncita está en su cueva la biblioteca- Alan sonrió, fuimos y allí estaba frente a Leila, Alan fue corriendo y coloco su mano sobre la cabeza de Mía, -Sabía que una ratoncita como tú estaría aquí- Mía solo rio y yo permanecí en la puerta mirándola, ella me miró, dejo lo que estaba haciendo y camino hacia mi mientras Alan observaba todo lo que Mía había hecho
-Lamento lo del abrazo se que hizo sentir incómodo, pero te aseguro que solo fue un abrazo de agradecimiento nada más, pero no lo volveré a hacer.
-Está bien, me tomó por sorpresa es todo, ¿Hacemos el trabajo?
-Si, tengo varias opciones y quería que eligieras una de ellas- Me senté a su lado y estaba impresionado de lo organizada que era, ella solo esperaba que eligiera, pero me era difícil hacerlo teniéndola tan cerca, me aleje un poco de ella y por fin logré pensar con claridad, -Este me gusta- Miré a Mía, ella parecía triste, pero simplemente tomó la hoja y forzó una sonrisa
-Bien, este será- Había elegido los asesinatos del pueblo en sus inicios, los nervios y la culpa volvieron
-Mí padre me pidió que te diera esto- Le entregué el gas pimienta
Ella volvió a sonreír como me gustaba y eso me relajo, -Tú padre es muy considerado, dile que hoy yo invito, le llevaré la comida a la estación.
-No tienes que…- Podre verla después de la escuela y acompañarla, esa posibilidad paso tan rápido por mi cabeza, como mi respuesta modificada, -Se lo diré, él estará feliz.
-Gracias, podremos averiguar en la biblioteca del pueblo en los documentos viejos y si no te molesta, ¿Podrías preguntarle a tu padre?, tal vez tiene algunos archivos viejos allí- Mía me miró con una cara que me atrapó
-Haces esa cara que hacen las mujeres cuando quieren algo- Dije mirándola
-¿Y tú cómo lo sabes?- Preguntó Alan
-Mí madre se las hacia a mi padre y tú pequeña me las haces a mi- Lo dije tan confiado que olvidé al idiota que tengo como amigo
-Si se lo dices así, parece que te estás confesando- Alan me arrojó un bollo de papel, -Leila, estamos presenciando el nacimiento de una pareja.
-Se ven muy bien los dos- Dijo Leila
Miré a Mía, sus mejillas estaban rojas, ¿Eso es vergüenza? O tal vez, ¿Le gustó?, esas preguntas eran una tortura, aún así, quiero evitar los malentendidos, -Justo cuando creí que nadie puede decir cosas más estúpidas que Alan, tú Leila abres la boca- Ambos suelen complementarse muy bien, -Tal vez los que quieren estar juntos son ustedes dos- El rostro de ambos cambio, estaban avergonzados, muy avergonzados
-Cállate- Dijo Alan con una sonrisa nerviosa, mientras Leila colocaba sus manos en sus mejillas, seguramente se dio cuenta que su rostro estaba rojo, pero cuando veo a Mía note que estaba juntando sus cosas
-¿Ya te vas?
-Solo entro una hora más tarde- Ella sonrió, -Pero mañana en el receso podemos seguir- Ella se levantó
-Pareces decepcionado- Dijo Leila con una sonrisa
-¿En serio?- La miré irritado, pero en ese momento vino Marcos a la biblioteca