Parte 5

2426 Words
Se despertó por la noche, cuando sentía que me estaba volviendo loca de las preocupaciones, los recuerdos y el miedo. - ¡Natalia! - escuché claramente que me llamó y corrí hacia ella: - ¡Sí, abuela! ¿Cómo te sientes? - Me siento muy bien, - bostezó y agregó en voz alta con un ligero desconcierto: - Y esto es realmente extraño, sobre todo, después de lo que pasó. Bueno, está bien, ahora estoy hablando de otra cosa. Prepárate y vete de aquí, cuanto más rápido, mejor. - No me voy a ninguna parte, - espeté, y mi abuela frunció el ceño mientras se preparaba para leerme una conferencia, pero luego retumbó un trueno y sonreí: -Además, solo puedo salir de aquí en helicóptero. - ¡Es cierto! - exclamó ella. - ¡Me olvidé por completo de que la carretera estaba arrasada! Oh, que problema ... - Tampoco no te dejaría por nada del mundo en tales circunstancias. - ¿En cuales circunstancias? - La abuela arregló su cabello con irritación. - ¿Qué sabes tú de las circunstancias? Ya soy vieja, pero tu ... - Sabes, me parece que no me has contado mucho sobre eso, - le dije en tono de reproche. - Yo vi. Vi muchas cosas extrañas que pasaron en esta casa. Y realmente siento que me estoy volviendo loca ... Necesito saber para comprender, ¿no crees? Porque por más que trato, no tengo explicación lógica para nada de esto... - ¿Qué viste? - el silencio reinaba en la habitación. - Había alguien, o algo, sentado debajo del umbral. Era un ser vivo, me estaba mirando. - ¿Cómo es que pudiste llevarme a la casa tu sola? - la abuela se puso pálida, pero se comportó de forma estricta y tranquila. - No fui yo. Fue Zhdan. - ¿¿¿Zhdan??? - me miró a través de las gafas, que por alguna razón se puso en la nariz. - ¿¿Y qué estaba haciendo él allí??? - Probablemente me escuchó gritar, - me encogí de hombros. - Te trajo a casa y se fue de inmediato. Pero esto no es lo importante, sino lo que me estás ocultando. ¿Puedes contarme? - Tal vez ... Tal vez te lo diré ... Pero solo que después de escucharlo, pensarás que tu abuela está loca, - sonrió con amargura. - Esta no es una historia sencilla. - No pensaré nada de esto, - suspiré. - Estaba en la casa de abuela Ana aquella noche ... - Estás loca, ¡¿por qué andas de noche?! - Gritó la abuela. - ¡¿Por qué fuiste allí?! - Vi como Nikolas caminaba por el sendero tratando de no ser visto y lo seguí ... - habiendo contado todo lo que me pasó, la miré con aire de culpabilidad. - No pensé que todo fuera tan ... Aterrador ... - Yo tampoco pensé ... No pensé que podías enterarte de esta triste historia. Me parecía que todo este horror se había convertido en un triste pasado hace mucho tiempo, pero aparentemente las fuerzas del mal no sueltan a uno tan fácilmente incluso después de la muerte, - la abuela se levantó de la cama y se puso una chaqueta abrigada. - Tomemos una bebida caliente. Un te. Está haciendo frío ... Mientras tomábamos una taza de té de hierbas, me dijo todo lo que se esperaba que permaneciera en la oscuridad. - Antes de que mataran al marido de Ana, ella se fue a un pantano, que está en un bosque oscuro, lo llaman así ya que es casi intransitable y la luz del sol penetra escasamente a través de espesas ramas de árboles milenarios. Me dijo algo así como que iba por las bayas ... Yo le pregunté: - Ana, ¿y no tienes miedo de caminar sola por el bosque? Hubiera esperado a que Sergio volviera a casa del trabajo y se fueran juntos. Y ella sonrió tan extrañamente y dijo: - ¿Por qué tengo que esperar aquí si no tengo miedo? No hay lobos, tampoco osos en el bosque... ¡Sólo los muertos de un antiguo cementerio, entonces, ¿de qué miedo me hablas? ¡Nadie debería creer en tales tonterías! Hay que tener miedo de los vivos porque los muertos, muertos están ... Y se reía de mí, a carcajadas, hasta el punto de sentirme incómoda. A partir de ese día, comencé a notar que se había acostumbrado a recoger bayas casi todos los días y la sospecha se deslizó en mi mente, de que Ana se encontraba con Nikolas en el bosque a escondidas. La seguí, y así mismo fue. Pero lo más interesante es que yo pensé una cosa, pero vi algo completamente diferente... ¿Qué pueden hacer dos personas enamoradas en un bosque? Amarse, que más podían hacer, pero no ... Vi cómo se sentaban sobre una piedra plana que sobresale en el pantano, con las cabezas inclinadas y balanceándose de lado a lado, como dos porfiados. Ana, vestida con un atuendo extraño, toda de n***o, como un cuervo y Nikolas también. Traté de escuchar lo que decían, los dos estaban murmurando algo, algo así como rezos. Pero no sonaba como una oración ... En absoluto. Un mal presentimiento se apoderó de mí, salí de allí y luego comencé a notar que mi hermana se estaba volviendo cada vez más extraña. Sus ojos se llenaron de malicia, no sonreía, no me saludaba con cariño como antes, muchas veces evitaba cualquier contacto con la gente, solo se comunicaba con nuestros padres y a veces, me hablaba ... Me casé en invierno y Ana ya estaba embarazada, probablemente de tres meses, no lo recuerdo con certeza ... - Abuela, qué dices, ¿¿¿estabas casada??? - Me sorprendió escucharlo, ya que ni siquiera sospechaba que alguna vez tuvo esposo. - Pero... ¡Si nunca hablaste de eso! - Sí, estuve, por muy poco tiempo, - la abuela se secó una lágrima escondida en la arruga. - Basilio se ahogó en el río, también hubo entonces mal tiempo, como ahora, dejándome embarazada. Bueno, seguiré y tú, escucha ... Me iba a casar, y ella, mi hermana, se me acercó en el granero, cuando me senté a descansar y me dijo: - No vivirás con Basilio por mucho tiempo. - ¿Por qué? - le pregunté yo a ella. Sus palabras me resultaron desagradables. Aunque sufrí por Nikolas, entendí que no tenía futuro con él, Basilio era un buen chico, fuerte y hermoso y me amaba, era muy amable y agradable conmigo. - ¡Porque yo lo quiero así! - Ana sonrió con malicia y altivez. - Ahora puedo decidir el destino de quien yo quiero, a quien me da la gana de destruir y a quién no. - ¿Y con qué derecho te atribuiste tal poder? - Pregunté sarcásticamente. - ¿Y por qué te molesta mi matrimonio? - ¡No quiero que seas feliz! Como soy infeliz, viviendo con un hombre que no amo, ¡quiero que tú lo estés también! - siseó y se fue, dejándome molesta y ofendida con sus palabras enojadas y llenas de crueldad y egoísmo. Y seis meses después, Basilio murió ... Pero el esposo de Ana, Sergio, murió antes, ya te había dicho que lo perforaron con una horca. Ana dio a luz a Nina, tu madre, y ella vino al funeral de Basilio vestida como para una boda y olía a vino. Trajo un ramo de acianos y lo puso en el ataúd, a los pies de mi esposo. Nuestra madre empezó a avergonzarla, diciendo que podía vestirse con más discreción, respetando el dolor de su hermana, y ella dijo en voz alta: - ¿Y a mí qué me importa su dolor? ¿No te importó mi dolor, madre, cuando me entregaron para casarme con Sergio en contra de mi voluntad? Todos se quedaron boquiabiertos, y al anochecer nuestro padre fue con las riendas en la mano a su casa para castigarla por su falta de respeto delante de la gente y por no compadecerse de mi ... Y una semana después, una extraña gripe se extendió por el pueblo, el paramédico solo alzaba las manos cuando el próximo fallecido era llevado al cementerio. La infección vino y se fue, pero nuestros padres se habían ido con ella, la muerte no tuvo piedad ... - ¿Y tú crees que tu hermana fue la culpable de eso? - Le pregunté a mi abuela. - No creo, lo sé con seguridad. Porque después de eso, comenzó lo más terrible. Incluso ahora me resulta difícil hablar de lo que pasó después, - la abuela se frotó los ojos enrojecidos. - Cuanto más tiempo pasaba, más terrible e incontrolable se volvía Ana. Su rostro adquirió algunos rasgos desconocidos y aterradores. Era de una belleza perfecta, pero no parecía de este mundo, no parecía una mortal. Era como si alguien se hubiera asentado dentro de su cuerpo y le hubiera sonreído con saña a la gente. Sus ojos se agrandaron más y se percibía un fuego siniestro dentro de ellos cuando miraba fijamente, sus cejas se pusieron más negras, con arcos perfectos, su nariz se perfiló y sus labios se abultaron y adquirieron un color rojo sangre, con una línea curva cruel, mostrando al sonreír una dentadura blanca con colmillos afilados. Nada bueno había en este perfecto rostro y la gente se quedaba muda al sólo verla pasar. Hermosa, con una belleza aterradora y cruel, daba pavor, parecía una criatura salida del infierno. Aunque se veía floreciente, su rostro era el rostro de un demonio. Ya sin esconderse, ella y Nikolas iban regularmente al pantano y también comenzaron suceder cosas extrañas en su casa: los vecinos susurraban, asegurando que veían una nube negra que había entrado en la chimenea y por la noche, alrededor del patio de Ana, brillaban luces azuladas, persiguiendo a los transeúntes tardíos ... No nos volvimos enemigas, pero entre nosotros, el muro de silencio se hizo más fuerte. Pero cuando di a luz a un hermoso hijo, un niño grande y saludable, Ana vino inesperadamente a mi casa, trajo un paquete de cosas para niños, sábanas para cuna, finas y bordadas, me felicitó y pidió a conocer al recién nacido. Yo estaba realmente encantada, pensé que tal vez la relación con mi hermana podría mejorar, la llevé a la cuna del bebé, con el orgullo inherente a toda madre joven. - Hermoso, bello chico, - solo eso me dijo, y sus ojos brillaron con maldad. - Te felicito. Ella se fue y la noche siguiente, mi hijo desapareció. - ¡¿Cómo que desapareció?! - le pregunté, horrorizada. Recordé la mitad del cráneo de un niño que se cayó de la estufa holandesa en la casa de abuela Ana y me estremecí, no queriendo creer en tal horror. - ¿Lo has adivinado ya? - la abuela dejó caer la cabeza entre sus manos. - Ella lo mató. Siempre lo supe, solo que no pude probarlo. El niño no fue encontrado, incluso se sospechó que yo misma había matado a mi propia sangre... Pero nunca pude haber pensado que el cadáver de mi pobre niño estaba escondido en la casa de sus abuelos y de su tía ... Sin un funeral, murió de una muerte terrible, como un cachorro o algún gatito... Y yo, queriendo que te mudaras a esta casa... Pero, quién sabía... Vi este gorro hoy, lo reconocí de inmediato a pesar de tantos años y casi me vuelvo loca... - ¿¿¿Pero por qué hizo tal barbaridad??? - yo no sabía cómo creer en toda esta pesadilla. - Señor ... ¿¿¿Por qué??? - No puedo decir exactamente por qué ... Pero, al parecer, mi niño inocente fue sacrificado por ella. Como sacrificio a aquel a quien enviaba oraciones en el pantano ... - ¿Y Nikolas? ¿Estaba también con ella? ¿Participó en ese acto terrible y abominable? - Al decir la verdad, yo no sé ... Pero antes de la desaparición de mi hijo, Nikolas se fue a la ciudad y estuvo fuera por tres días. Y cuando regresó, escondía sus ojos cuando al verme. Desconozco si lo hizo con ella, pero lo que sí sé de qué él sabía todo, de eso no tengo la menor duda ... La abuela tomó dos comprimidos de un frasco y yo corrí hacia el balde de agua. La habitación olía a valeriana. - Casi pierdo la cabeza por el dolor ... Corrí a su casa y llamé dando puñetazos a la puerta, hasta que me sangraron las manos. Ana abrió la puerta y preguntó con una cínica sonrisa: - ¿Qué, ya ha aparecido? Yo le grité a la cara diciendo que sabía quién me robó a mi hijo, y ella se reía sin parar, indiferente a mi dolor, llamándome tonta. Llegó la policía, buscaron y revolvieron todo dentro de la casa y por supuesto, no encontraron nada ... Cuando salí detrás de los oficiales, me susurró al oído: - Y por esto, pagarás triple. Morirás, como tu bastardo. En aquel momento, me di cuenta de que nadie le podía hacer nada, recibió su belleza de Inframundo que daba miedo y un poder terrible en el pantano, estaba poseída por las fuerzas del mal, por un demonio ... Entonces, decidí que la mataría yo misma. La prisión no me asustaba, no me quedaban parientes y mi hermana también murió para mí, dejando entrar a los demonios dentro de su alma. Fui muy firme en mi deseo, pero no estaba destinado a hacerse realidad: al día siguiente, Ana murió. Cuando la enterraron, los perros se pasaron aullando durante tres días, con rabia incontenible y ladrando en dirección al cementerio como si estuvieron poseídos. Fue realmente aterrador ... Inmediatamente llevé a Nina, a tu madre, a mi casa. La niña, pequeña, frágil y hermosa, con ojos igual a los tuyos y bellísimo cabello dorado, estaba muy descuidada, se veía que tenía miedo, se escondía constantemente de las personas ... No se sabe lo que pudo presenciar en esta casa, pero pasó mucho tiempo hasta que comenzó a olvidar y volver a ser una niña con carácter alegre y cariñoso, propio para su edad, sonando si vocecita como agua cristalina por toda la casa. Yo la amaba como a mi propia hija ... En los niños, la memoria borra todo lo malo, gracias a Dios y al amor...
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