El mismo día Texas Elena Absurdo fue sentirme incómoda, furiosa por la escena que se recreaba delante de mí entre Damien y esa mujer. Y eso me enojaba conmigo misma, porque estaba comprometida, a punto de casarme con el hombre que me dio una vida, una identidad. Pero el terco de mi corazón parecía no entender que estaba mal esa sensación que crecía a cada segundo en mi interior. Aun así, respiré esa tensión tóxica en el ambiente, deseando que algo me dijera que Damien no estaba mezclado con esa mujercita. Obvio, mantuve mi pose profesional, indiferente, pero fue horrible presenciar una pequeña discusión entre ellos, cargada de una familiaridad que parecía de pareja real. Tampoco despejó mis dudas. Las agravaba. Lo cierto es que ahora estoy reunida con Ed Harris en su oficina, fingiend

