Fatima estaba canturreando mientras ponía la mesa feliz y sonriente. Era sábado, un día apenas fresco y muy soleado. Le había ofrecido, ya que prácticamente no salían, a Bruno de hacer un Brunch cerca del mediodía...sin cosas con nueces desde ya. Hizo un rejunte de algunas recetas de bocadillos típicos de su país, y preparó otras cosas típicas de Estados Unidos. Habían sacado la mesa fuera. No había riesgo con Malek, pues la baranda era alta, aparte lo vigilarian y principalmente el niño tenía miedo de acercarse allí. — Te noto feliz — dijo Bruno como al pasar casi, mientras sacaba dos sillas. — Es un hermoso día, ¿no lo crees?. Malek no ha vuelto a tener ataques, falta menos para su cita con el especialista, la amenaza que pendía sobre mi parece haber desaparecido...y aquí estamos,

