Lucy Siles necesitaba convencer a su hija con suma urgencia a que se casara con un hombre de quien la joven ni el nombre sabía.
Pero lo único en lo que Lucy pensaba era en cómo poner las manos sobre ese dinero, una pequeña fortuna que el señor Lino Holmes le iba a entregar a cambio de que convenciera a su hija Bella a casarse con él.
Quizás $100,000 euros podía ser casi una cantidad insingnificante para el Sr. Holmes, pero para alguien como Lucy era mucho dinero. Desde que Lucy escuchó la oferta del señor Holmes, no pudo estar tranquila, se puso muy emocionada.
Lo cierto era que a ella le urgía muchísimo ocupar ese dinero, que valga Dios, ya era hora de disfrutar de la buena vida, se decía a si misma, viajar por el mundo y disfrutar mucho, esa era siempre su mayor sueño.
Como ella no pudo aguantarse mantener callada acerca de esta propuesta tan beneficiosa, se lo contó a su amante en turno, entonces éste le dijo :
—"Tu hija es tan hermosa, por favor pida a ese hombre el doble de la cantidad que te ofreció, así el dinero que vayamos a disfrutar será el doble ¿Crees que ese ser mezquino no la disfrutará, al contrario, la hará suya en cuanto la lleve con él?
—Después de todo, él te hará pasar por muerta y con eso ya no podrás aparecer nunca más delante de tu hija otra vez, tampoco tendrás su ayuda después de que "mueras" para ella, ¡piénsalo! advirtió el hombre sin verguenza igual a ella.
—¡Vieja, enferma y Sola! —Su amante le había dicho esas palabras tan sinceras, ella debió prestar atención, recapacitar.
Claramente le dijo que estaría en un futuro, vieja, enferma y sola, pero ella lo dejó pasar por alto. Después de todo, aún estaba lejos ese futuro, pensó con diversión.
Pasados dos días mas, la supuesta enferma llamó al hombre rico del cual ella conocía, y al tenerlo en frente le habló sin más preámbulos.
—Si quieres casarte con mi hija, págame cinco veces la tarifa que me ofreciste en un principio, después de todo, ella es joven y hermosa, y tú no quieres que yo aparezca delante de ustedes—Ella miró con decisión al hombre, estaba sondeando el terreno si lograba más dinero o no, y prosiguió.
—Esa cantidad no es nada para alguien como tú, ¿verdad? y para mí significa todo mi futuro, mi vejez sola con mi soledad.
El Sr. Lino Holmes volvió para mirarla, sabía que esta mujer era algo estúpida, quizás alguien más le había calentado la cabeza, sin embargo, le pagaría lo que pedía, él llamó a su asistente Draco y le pidió que trajera un documento anti-extorsión, cuando ya tenía el documento en sus manos le dijo :
—Te daré los 500, 000 mil euros que pides, pero pobre de ti si apareces ante nosotros, ah y no vayas divulgando este trato, o si no te refundiré en la cárcel y no te irá nada bien ahí adentro.
Lucy estaba algo despreocupada, pensaba solo en que él había aceptado su petición quintuplicando la cantidad original, "Oh, debí pedir un millón" se dijo asi misma, pero oyó lo siguiente del hombre, que para ella, este sujeto era un ser raro. —Imagínate, guapo y rico y quiere a la mosquita muerta de mi hija.
—Quiero que tu amante haga silencio, tu amante en turno no puede saber nada de esto, si el día de mañana, él sale hablando acerca de este asunto, quien me pagará con creces serás tú. Así que ya lo sabes.
Al ver que Lucy le restaba importancia, el Sr.Holmes mandó a entallar el nombre del susodicho amante en el papel para mamárselo también si saliera hablando de este trato.
Viendo que Lucy todavía no le paraba bolas a su advertencia, le dijo:
—Tus amantes serán tu perdición, no deberías ni contarle acerca de esta cantidad de dinero, deberías decirle que no acepté y guardarlo para tu vejez, por que por nada del mundo dejaré que Bella sea tu esclava otra vez. —Finalizó el hombre antes de dar la vuelta e irse.
—¡Qué hombre más cruel! —Susurró la mujer. Pero con un oído tan audible, él se detuvo y le respondió.
—¡Que mujer más cruel, bueno, mejor diría que clase de madre... tan cruel !!!!
A Lucy le valió sus palabras. Aunque le dió algo de credibilidad a su sugerencia, y cuando vió esa noche a su amante, le dijo que el hombre resultó ser agarrado, no le quiso dar mas dinero, en cambio, al día siguiente, Lucy fue y abrió una cuenta con cuatrocientos mil Euros a una cuenta en Suiza, después abrió otra cuenta a su nombre con los cien mil restantes.
Ya satisfecha, volvió al hospital, mientras en uno de los suburbios mas exclusivos de Londres, Lino Holmes estaba dirigiendo su propia boda.
Un hombre con su estatus, su supremacía, y su fortuna, claro que podía conseguir todo lo que quisiese.
Y esta vez, era a ella a quien quería como su esposa.
Siendo sinceros, Lino Holmes podía conseguir que cualquier mujer estuviera dispuesta a casarse con él, pero la mujer que iba a ser la novia, siquiera estaba pensando en esa flamante boda.
Lejos de estar entusiasmada, Bella Siles, quien solo usara el apellido de su madre, estaba trabajando haciendo horas extras para ganarse unos centavos de euros más, para ella no le hacía ninguna gracia el tener que pedir permiso para ir a probarse un vestido de novias, pero su jefe inmediato le dijo :
—Bella, digo, señorita Siles, ¿Por qué no dijo que hoy es su día de bodas?—Bella se asustó ante esa pregunta, ni ella sabía cuándo se casaba, ¿cómo es que le acaban de decir que se casa?
—¿Mi boda?...Yo... este—Ella se llevó su mano al mentón mientras trataba de asimilar esa noticia.
Recordaba que hace tan solo dos días su madre le pidió que se casara con un desconocido hombre, sin embargo no había prestado atención a ese acontecimiento.
También recordaba que su madre le dijo que el novio haría todos los preparativos y luego iría por ella, así que ahora mismo ese novio había ido a buscarla.
Ella no tenía ganas de saber quién era ni como era. Así que preguntó.
—¿Me dan el permiso de irme por unas dos horas? Cuando el evento acabe yo volveré a mis labores. —Dijo ella sin entusiasmo.
El gerente pensó, "Será que esta chica tonta no sabe con quién se está casando?
Efectivamente ella no sabía con quién estaría uniendo su vida.
Salió de la oficina siguiendo al hombre vestido pulcramente, este no era otro que el mismo Draco, un hombre elegante, y muy atractivo también.
Al ver que el hombre joven, excelente y elegante le abriera la puerta de copiloto, ella no quiso. Le dijo :
—Prefiero ir en el asiento de pasajeros, si eso no te importa.
Draco sonrió algo divertido y dijo, el señor lo está esperando.
Ella titubeó como si estuviera en otro mundo, en realidad ella estaba ajena a esta situación de bodorio.
—¿Qué señor?—A lo que él asistente del señor Holmes dijo :
—Su futuro esposo—Respondió el señor Draco.
Draco pensó, el jefe tiene un gusto exquisito. Como todo hombre, ya había hecho una reevaluación a la chica.