Un mal día

1622 Words
«Ring, Ring, Ring» Sonó el celular de Luz y ella peleó con el sueño y dio varias vueltas en la cama, luego respondió la llamada aún medio dormida. —¡Hello! —¿Qué clase de amigas me regaló la vida? Acabo de enterarme del matrimonio de Ashley por las revistas de farándula. Cómo la llamé y no me respondió, pues te lo preguntaré a ti ¿Por qué mi amiga se casó y yo no fui invitada a la boda? ¡Merezco una buena explicación! —gritaba exaltada y molesta. —¡Ana, por favor! ¿Has visto la hora? Me acabas de despertar. Entiendo que eres nocturna, ya que no tienes ninguna responsabilidad, pero yo si trabajo y Ashley también debe de estar dormida, así que no la molestes, ella está en Hawái de luna de miel. —No Luz. Ni pienses que me seguirás tratando de esta manera. ¡No lo merezco! —seguía reprochando, negada a bajar la guardia. —Bien, todo esto es algo un poco delicado y no lo puedo hablar por teléfono. Te prometo que cuando nos encontremos hablaremos de lo sucedido. —¿Acaso Ashley está embarazada y por esto tanta prisa? Ya sabía yo. Por eso no podemos defender a las personas. —¡Ana! No afirmes lo que no puedes probar —respondió Luz, aún somnolienta. —Yo decía tener una amiga monja y es tremenda, perversa y sobre todo muy discreta. —ella reía a carcajadas. —¡Ya basta! —reclamó Luz, cansada de las estupideces de su amiga. —Ahora te dejaré dormir, pero en cuanto Ashley regresé las voy a visitar. Me tomaré tres días para pasarlo con ustedes y allí me tendrán que dar todos los detalles. —Como quieras Ana, pero son las 5:00 de la mañana ¡Ahora déjame dormir! Después de cerrar la llamada, Luz se acurrucó en la cama, pues todo el asunto de que Ashley estuviera fuera de la empresa la saturaba de trabajo y siempre trataba de descansar para que su humor no la traicionara en la jornada laboral. Más tarde fue a las oficinas sin esperar que a su llegada, se encontraría con la visita de la señora Iris (Madre Ashley) Cosa que de inmediato la inquietó, ya que sabía que la presencia de la señora Iris, no era muy frecuente y algo debía necesitar. Ella estaba muy segura que tendría que enfrentarla, pues conocía bien su temperamento y que no se iría sin lo que andaba buscando. Eso lo aseguró desde que sus miradas se cruzaron. —Buenos días, señora. Es usted bienvenida en esta mañana. Si deseas una reunión conmigo, me puede acompañar hasta mi oficina —la recibió Luz muy cordialmente. —Necesito acceso a la oficina de mi hija. La he estado llamando desde ayer y no tengo ninguna comunicación. —Ella sin rodeo expresó lo que necesitaba. Escuchar eso activó todas las alertas en Luz, pues ella conocía bien que si le preguntaba a Ashley, ella jamás le daría acceso sin estar presente. —Lo siento, señora, pero Ashley no deja a disposición su oficina. Trabajo desde mi oficina y todo lo que manejo lo hago desde mi portátil personal. —¿Quieres decir, que si pasa algo de fuerza mayor, no tienen una copia de la llave de la oficina de mi hija? —Yo no tengo ningún conocimiento sobre... —¡Basta, luz! No soy estúpida, tú y mi hija con los jueguitos siempre me hacen ver mal, lo han hecho desde pequeñas, tú eres su sombra y todo lo sabe. Estoy segura de que tienes acceso y me lo estás negando. —Solo soy la abogada y asesora financiera de su hija, no tengo acceso a nada. Si algo ella y yo hemos dejado siempre en claro, es que la amistad se separa del trabajo. —¿Y qué sucede si necesito unos documentos y unos sellos que hay en esa oficina? —Tendría que esperar al regreso de su hija, pues ella es quien tiene acceso a su oficina. Ella la miró con rabia —Iré a mantenimiento y seguiré buscando. Sabía que de tus manos no lograría acceso, pero como siempre estás aquí y eres la sombra de mi hija, primero te lo informo, porque voy a hablar con cualquiera del personal y si es necesario voy a traer un cerrajero para que rompa esa maldita puerta y obtener lo que necesito. —Lo siento, señora, pero de la única manera en que podrá ingresar a esa oficina, es si su hija le envía una llave o le ordena acceso. Lamento informarle, que no puede ingresar a estas instalaciones ningún cerrajero ni nadie que no esté autorizado. —¿Qué te has creído? ¡Tú no eres nadie! Todo esto es de mi hija y por ende también es mío, aquí igual que Ashley, yo tengo voz de mando y no eres tú quien me impedirá nada. —Pues a cualquiera del personal que usted le pregunté le repetirá lo mismo. No tengo nada en contra de usted señora, pero esto infringe las normas de la empresa. Yo solo la pongo en conocimiento. —En muchas ocasiones he pensado que Ashley me ha desplazado por tu culpa, ha encontrado en ti protección porque en todo la estás apoyando. —Cada quien se gana un puesto en la vida de las personas —le respondió sin intención de dejarse humillar. —¡Ah, sí! ¿Y cuál es el tuyo, aparte de lamebotas? —la enfrentó de inmediato. —Soy la única persona en la que ella confía y no voy a faltarle el respeto, señora. No porque usted no lo merezca, sino porque ella es mi amiga, mi gemela del alma y no quiero perder el afecto y todo el cariño que ella siempre muestra por mí, por una simple discusión. —Sé muy bien que en todo momento le estás llenando la cabeza a mi hija de estupideces, eres culpable de las malas actitudes que ella toma, ya que con tu carita de mosca muerta la controla a tu voluntad. Te voy a estar vigilando muy de cerca. —Puede hacer lo que desee, señora, si soy una lamebotas por convertirme en la persona más cercana que tiene y necesita Ashley, tengo la frente muy en alto con lo que hago. Por lo menos, sé lo que es respeto, amor y compañerismo. Yo jamás dejaría sola a quien es mi amiga y siempre ha estado para mí. —¿Te vas a animar, a faltarme el respeto? De esto se va a enterar Ashley, le diré la clase de amiga que tiene. —No se preocupe, no se lo tendrá que decir usted. Yo misma se lo contaré exactamente cómo está sucediendo, también le preguntaré, que si usted es tan importante, ya que ha estado en su vida en todo momento, pues que haga un cambio y le dé mi puesto. Luz no soportó y tuvo que decirle unas cuantas cosas, pues la señora Iris, siempre buscaba la forma de molestar y le faltaba al respeto para hacerla quedar mal frente a Ashley. Ella se retiró a su oficina, dejándola allí parada en el medio del pasillo. Iris siguió investigando cómo obtener acceso a la oficina de su hija, pero igual el resultado no cambió, así que se marchó bastante enojada y sin obtener lo que había ido a buscar. —Permiso, señorita Luz —se acercó Susana, la secretaría de presidencia —. La señora Iris, ha estado buscando la manera de entrar hasta la oficina de la señorita Bonson, pero todos le respondimos lo mismo. —Deben de hacer lo que procede con todos, no importa que se trate de la familia, las reglas son para todo el mundo, eso lo ha ordenado la jefa. —Me vas a disculpar por lo que voy a decir, pero esa señora no tiene ni la sombra de quién es su hija. Es una falta de respeto cómo se dirige hacia el personal completo de una empresa, no muestra ninguna educación. —Necesito que todas las cámaras se mantengan encendidas, sabes que al final ella es su madre y será su palabra contra la nuestra. Así que necesito tener todas las pruebas y evidencias para la hora de hablar frente a mi amiga, hacerlo con determinación y claridad. Con pruebas en las manos se puede ganar más fácil. —Así lo haremos, ahora estaré al pendiente y cualquier cosa le informo ¿Eso es todo? —Sí, Susana, por favor tráeme algo para la migraña. Todo indica que mi día ha empezado mal, y no sé cómo continuará. —En un momento se lo traigo. Ha llegado la correspondencia de la señorita Ashley, la traeré a su oficina, ya que aquella señora había preguntado que si era la correspondencia de su hija y si podía revisar. —¿Qué dices? No entiendo nada. Esa visita de la señora Iris no es nada buena. Trataré de comunicarme con Ashley, ella debe estar al tanto de todo, y si es necesario, que regrese cuanto antes. Déjale un mensaje e insiste, que sepa que necesito comunicarme con urgencia. Y sí, tráeme la correspondencia, la puedes colocar en una caja y dejarla aquí en mi oficina. A Luz no le gustaba el panorama, pues la actitud de esa señora durante la ausencia de su hija podría traer problemas, ella no estaba dispuesta a enfrentarla y una vez que fuera en compañía de su esposo, sabía que se la podía poner difícil, así que ese día se iba a encargar de molestar a Ashley hasta comunicarse con ella y hablarle sobre lo que estaba sucediendo.
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